SAHARA Tengo los pies hinchados, me siento muy cansada. Voy para ocho meses y parece que tengo once meses de embarazo. Todos mis ahorros resultan ser raquíticos después de que el doctor me dijo muy entusiasmado en mi ultrasonido número seis que iba a tener gemelos en lugar de un solo bebé. Tenía un presupuesto razonable, o más bien sonaba razonable cuando creía que tendría un solo hijo. Omar me ha dicho que no me preocupe, a él le emociona la idea de ser padre de gemelos. A mí también me hace ilusión, pero no es sencillo. No he logrado aceptar ni un solo centavo de él. Y no es orgullo, o quizás sí, tengo la estúpida idea de que algún día le podré restregar a Santiago en la cara que pude salir adelante sola, sin la necesidad de contar con el sustento de otro hombre. Cómo si a Santiago le i

