De repente, comienza a hurgar en su bolso, que había abandonado en uno de los taburetes, mientras observo su inspección me llevo una porción de helado a mi boca, saboreando su textura. ─Hice ejercicio, me puse a dieta, créeme nunca tuve el vientre tan plato y el trasero tan levantado y aun así ni se inmutó─ suelto pensando en todo el trabajo que hice conmigo misma luego del parto y luchar con la depresión post parto. ─Te ves divina, créeme, él te ha visto─ menciona. Se gira y en sus manos desliza la pantalla de su celular, buscando ahora algo en él. ─¿Qué tan difícil es que nos amemos como antes? ─Inquiero para mí, dejando en medio un suspiro. ─Bueno, agradece que no perdió la memoria, solo… le está costando adaptarse de nuevo, tendremos que darle un empujoncito y encender de nuev

