Mis ojos se abren sorprendidos, al recordar su matrimonio y lo torpe e idiota que ha sido Sebastián en ausencia de Kilian, quizás él era su pilar que estabilizaba sus estupideces masculinas. ─No entiendo… ¿Finalmente firmó los papeles del divorcio? ─Inquiero anonadada. Ella traga con dificultad, indicándome la copa para que le sirva más del líquido espumoso. ─No los quiere firmar, tiene miedo de no poder ver más a Guille… nunca le alejaría de su hijo, no le haría eso a mí Guille, no sé por quién me cree─ menciona molesta sus ojos me muestran tristeza. ─¿Por qué dices que te reemplazó? ─Suelto y sus ojos se disparan a un lado. Como si recordarlo le doliera más de la cuenta. ─Vi unos mensajes de su secretaria… la pelirroja con grandes senos─ dice tomando de nuevo la copa en sus man

