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796 Palabras

Nuevamente, su actitud me decepcionó, pero asentí y dejé el informe en su escritorio antes de retirarme. La tensión seguía en la oficina, pero mi compromiso con la excelencia en mi trabajo seguía siendo inquebrantable, a pesar de la actitud fría de mi jefe. Al siguiente día, me preparé mentalmente para enfrentar otra jornada en la oficina, lidiando con la actitud fría y distante de Javier. Llegué temprano y me senté en mi escritorio, revisando algunos documentos, pero estaba ansiosa por saber si habría algún cambio en su comportamiento. Sin embargo, el día comenzó como cualquier otro, con Javier inmerso en sus asuntos y sin dirigirme la palabra. Decidí que no debía rendirme y continuar centrada en mi trabajo. Poco después, Giselle se acercó a mí con una sonrisa solidaria. — Buenos días,

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