"Lo estoy, buenas noches", respondió con monotonía, y yo sonreí. Entré a la habitación. Al día siguiente, mientras hablaba con Giselle, en un momento salí y le dije que oficialmente era novia de Ezequiel. "Eso es una excelente noticia", comentó Giselle divertida. "Ay, amiga, te felicito. Me alegro mucho de que seas muy feliz", añadió. "Ay, solamente somos novios, no es para tanto", respondí. Pero me quedé callada cuando Javier salió de la habitación, me miró confundido y sentí pena. "Hablamos después", murmuré, cortando las llamadas. "¿Estás de novia con quién?", preguntó, mirándome fijamente. Retrocedí un paso hacia atrás. "No deberías estar escuchando conversaciones ajenas", tartamudeé. "Responde", pidió. Suspiré. "Soy novia de Ezequiel. ¿Tienes algún problema?", pregunté. Pegó u

