Luego de ese beso, eh quedado marcada por el jeque. Sí, no es de juego, eh pasado todo el día pensando en él y que decir de la noche, parecía estar famélica de sexo, en sueños me posicionó de todas las formas habidas y por haber.
—señorita volquez— habló la maestra de matemáticas, sacándome de mis cavilaciones. —¿Podría retroalimentar al grupo?—
—¿Cómo?— Vila me propinó un codaso en un costado. —¡aaauch!— grité, para luego tapar mi bocasa.
—disculpe maestra, no estoy en mis mejores días— dije algo avergonzada.
—espero que no vuelva a ocurrir señorita volquez— sentenció la maestra para luego retomar la clase.
~°
—¿Qué fue todo eso fasaely?— pregunto amberlis
—vila— dandole una mirada de asesina —me dió un gran codaso en mi costado izquierdo—
—no me refiero a eso mensa, nunca te habían llamado a la atención en una clase, ¿Estás bien?— enfatizó amberlis, no quiero dar explicaciones, no quiero decir que mi padrino el jeque, es un depravado y que eso me gusta.
—estoy en mis días, ¿Iremos a almorzar con Samil?— argumente y di por terminado el tema.
—si, de hecho ya nos espera afuera— dijo Vila, se nota que está de perdida por Samil, lastima que este batea para otro lado.
Es un secreto que se atrevió a confesarme y no lo voy a vociferar, es algo que le corresponde hacer a él.
Escuché el claxon del auto de Samil y todas nos dirigimos hasta allá.
—señorita volquez— habló alguien a mis espaldas.
—¿Si?— era kasib, uno de los guardaespaldas de Karim.
— el jeque Naba'a, desea hablar con usted—
—ahora no puedo, dígale que hablaremos cuando llegue a la casa, digo al palacio del jeque Karim— dije irónica.
—me dijo que no aceptará una negación por parte de usted— dijo cruzando sus brazos.
—¿Todo bien, fasaely?— voceo amberlis desde el auto de Samil.
—sí, ya voy... Bien kasib, debo salir a almorzar con mis compañeros dígale al jeque que lo que me tenga que decir puede esperar hasta la noche— me gire sobre mis talones y procedí el caminar hasta el auto de Samil.
—disculpeme por esto señorita— dijo Kasib
—¿Porqué debería...
Kasib me subió hasta sus hombros como costal de papas, evitando así que me fuera con mis compañeros.
—estas loco, BÁJAME— esto es el colmo, le di varios golpes en la espalda y pataleé tanto como pude, sin logro alguno.
—¡Oye!...¿Qué te pasa?, Acaso no ves que ella no quiere— gritó Samil molesto, estrallando la puerta del copiloto.
—lo siento jóven, tengo órdenes de llevármela aún ella esté renuente— dijo Kasib sin detener la marcha.
—descuida Samil, estaré bien— dije aún sin convencerme de ello.
—es que, no es la manera...
—YA TE DIJE QUE ESTARÉ BIEN, LES LLAMARÉ— grité tan alto como pude debido a que ya estaba a cierta distancia que requería de todo el aire de mis pulmones para que me escucharan.
Llegamos hasta la limusina, Kasib literalmente me arrojó dentro, provocando aún más mi enojo, todo estaba oscuro por lo que no tarde en maldecir —juro que cuando tenga a Karim frente de mí, le patearé el tracero, pero que sea
—conque me patearás el tracero— dijo Karim interrumpiendo mi maldición. ¿Han visto trucos de magia?, Es que esto fue como »hagace la luz o habrá cadabra«, ¿Cómo rayos no pensé que él estaría aquí?. Era más que obvio, el mandó a buscarme, bueno, prácticamente me forzó a venir.
—¡Que bueno que te veo, así me ahorras el viaje!— dije emocionada, parandome como pude de mi asiento para patearle las bolas, si señores, estaba hasta la coronilla de su presunción, pero el muy habilidoso cambió la jugada y hizo que quedara de espaldas hacia el y sentada sobre sus piernas, cruzando los brazos para impedir que me moviera.
—primero te calmas— dijo en un plácido susurro sobre mis oídos.
—SUELTAMÉ— grité forcejeando
—imagino que si kasib te trajo en sus hombros fue porque te negaste a venir por las buenas, lo que me lleva a preguntar: ¿Habrías venido por tu propia voluntad?— maldición este hombre me está derritiendo.
—¡Jamás!—
—y es por ello fasaely que le ordené a kasib que si era necesario te cargara hasta aquí— dijo muy seguro y de una manera dominante, en su voz había algo de lujuria, si no fuera porque sentí algo duro latir debajo de mi tracero, diría que estaba imaginando todo.
—sueltame ya, estaré tranquila— dije algo nerviosa, por Dios, sufriré un infarto
—de acuerdo, pero te aviso, si vuelves hacer un movimiento en mi contra no lo pensaré dos veces en amarrarte— dijo soltandome, la severidad con la que lo dijo me hizo saber que no estaba jugando.
—¿Tengo derecho a saber porqué estoy aquí?— le pregunté mirando por la ventana el paisaje
—si no hubieras hecho un berrinche ya hubieras sabido— mientras veía por el rabillo del ojo como se arreglaba su grandioso traje.
—pues si ya no me dirás, es hora de que me vayas dejando en la primera esquina que veas— lo encare y puse mis brazos en jarra.
—¿Siempre eres así?... Aahs, debo enseñarte como ser una buena niña— dijo con una pequeña chispa de picardía. —veras fasaely, quise darte tiempo a que proceses y te adaptes a esta nueva etapa en la que estas. Cuando firmaste el contrato para aceptar que yo fuera tu padrino había una pequeña clausura que imagino leíste antes de firmar, por eso te di dos semanas, 13hrs. Y— miro su reloj de muñeca — 25seg. Para que empezaras hacerte la idea de lo que te pedí—
—¿De qué clausura hablas?— pregunté con asombro, Karim llevó ambas manos hasta sus sienes, masajeó por lo que me pareció una eternidad, me miró y abajo su cabeza.
—¿Dime qué no firmaste un contrato sin haber leído antes?— su voz era diferente, era de enfado y ¿Decepción?, Pero ¿Porqué?. Solo a mí se me ocurre sabiendo como son los jeques firmar sin haber leído una M., lo hice de rabia.
—¡Eureka!— le dije con toda la ironía habida y por haber.
—entoces, ¿no sabes que firmaste un contrato que te hace mi sumisa?— y es así como se va la ironía.