Comienza la tortura

620 Palabras
Fasaely llegué de la universidad estresada, hoy fue la prueba final de la presentación de maquetas, deje el bolso en uno de los pequeños muebles y procedí a sacarme la ropa con la habitación en penumbra, me puse el Bornos y fui hacia el baño.  »sí, llevo dos semanas en esta casa, perdón mansión« Luego de unos minutos sentí un gruñido, me asome un poco y no ví nada, seguí con el baño hasta que salí envolviendo mi cabello en una toalla y desnuda. Mientras buscaba en uno de los cajones del clóset la luz fue encendida, di un respingo al ver aquella silueta en el pequeño mueble al lado de mi cama. —¿Qué haces aquí?— buscando rápidamente con que taparme. —descuida ya ví suficiente, no tienes porque cubrirte— apagando la luz —¿cuánto tiempo llevas aquí?— logré articular luego de taparme con una toalla —lo suficiente como para ver cómo te desvestias para tomar un baño, no pude aguantar luego de verte, así que tuve que usar esto— alzando las manos. —creo que eh manchado tu pequeño mueble, disculpame— —eres un cochino, fuera de mi habitación, ¿con que derecho irrumpes mi privacidad?— acercándome a él en tono de amenaza —recuerda que estás en mi mansión fasaely, bajo mi techo y puedo estar donde yo quiera sin que nadie me lo impida— terminando de acortar la distancia —podras ser muy dueño de tu casa, de tu mundo, de lo que quieras, pero no eres mi dueño, no eres ni serás más que el jeque que se empeñó en que yo fuera quien hiciera la redecoración de su hogar, nada más— Karim termino de reducir la poca distancia que manteniamos, me tomo por la cintura con una mano mientras que con la otra me agarraba por la nuca, para luego estampar sus labios en los míos de una manera  desesperada y salvaje, luego de que le di acceso  por completo a mi boca su lengua jugó habidamente con la mía hasta ir rentilizando lo salvaje del momento, la mano que tenía en mi cintura la movió hasta mi trasero apretándolo, estaba casi por  rendirme a su beso hasta que intento quitar la toalla de mi cuerpo; sin más me despegue y le proporcione una cachetada, que mi mano ardió. —no te atreves a tocarme nunca más Karim Abu Naba’a o te arrepentirás— fue lo único que me salió decirle en el momento. Karim lleve mi mano hasta el pómulo izquierdo donde fasaely me había pegado, con una gran sonrisa, si pensó que un simple golpe me detendría estaba equivocada, una vez tuve una dominetriz. Tenndría que hacer mucho más para ello. —pequeña fasaely, esto solo acaba de calentarme aún más— quitándole un pequeño mechón de cabello mojado de la cara, debido a que con el beso se le calló la toalla. —no me toques— alejándose, este juego me estaba empezando a gustar, ella daba un paso hacia tras y yo hacía delante —¿ahora tomamos clase de bals?— mirándole fijamente —a ver, cómo te explico de una jodida vez que estás en mi mansión y puedo hacer lo que quiera en ella y con quiénes están en la misma— —¿ese es el problema?, bien— dijo molesta dirigiéndose hasta su clóset y sacando la maleta —ahora mismo me marcho de tu casa, para que sigas haciendo tu regalada gana, pero a mí no me vas a calentar la cama, porque si quisiera un revolcón buscara cualquier hombre, hasta tú por que no, pero no quiero— hechando toda la ropa sin arreglar —tu de aquí no te vas, no hasta que haga lo que quiero— tomandola por el brazo, para luego volver a besarla. cuando sentía que me correspondía el beso me despegue —sé que quieres esto tanto o más que yo, de que te sirve esconder lo que tú cuerpo te dice a gritos.
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