Encuentro

1105 Palabras
La mañana ha resultado ser un caos, amberlis se comprometió en asistir conmigo al evento. Teníamos reservas previas en el salón de belleza para las 10am, despertamos pasada de hora y por ende habíamos perdido la cita, contratamos el servicio a domicilio, solo había cupo para las 3pm y no quedó de otra que aceptar. Las estilista terminaron con nosotras a las 7pm, justo a tiempo para poder bañarnos.  Amberlis quedó convencida de que el vestido que llegó era para mí, —no quise decirle mi sospechas, se pondría como loca— además ya había comprado el atuendo que usaría esa noche. Sabía que le había encantado el vestido, por lo que se lo regalé para que lo luzca esta noche, se le vería mejor que a mí, ella es alta, con sus curvas perfectas, su cara parece de muñeca y que decir de su cabello y personalidad, es un encanto. Terminamos de alistarnos y pedimos un taxi. Al llegar Samil estaba en la puerta junto a Vila, lo que causó una grata sorpresa en mí. —¿Ustedes fueron seleccionados?— —no fasaely, solo estamos aquí por  ti—  respondió Samil —¡Gracias!... Yo... No esperaba algo así— dijo fasaely con sus ojos acuoso —para eso somos los amigos ¿No?— dijo Vila —y ya, dejemos esta charla o quedará arruinado el esfuerzo por horas que han hecho contigo— dijo amberlis burlona. — la verdad es que estás hermosa fasaely— agregó Vila. La verdad es que amé este vestido, es de un rojo satín, con un gran escote, de tirantes finos y una ligera abertura por delante. El cual combinaron con unas lindas ondas en mi cabello. Fasaely suspiró y abanico sus manos hacia su rostro —de acuerdo acabemos con esto— —esa es la actitud— dijo Samil tomándole la mano y encaminando a ambos hacia el salón. —esto es hermoso— dijo fasaely emocionada al ver una gran fuente con un querubín, el cual sostenía una jarra de donde emanaba el agua; el lugar estaba decorado en diferentes ambientes: arquitectura, moda, ingeniería mecánica y por último y, no menos importante la decoración de interiores, decorado como el boceto de su trabajo final de semestre. —señorita volquez— habló el decano fasurk Alquelay —señor Alquelay— saludo extendiendo su mano y este le beso el dorso. —veo que viene acompañada— mostrando una ligera sonrisa —sí, el es Samil, un buen amigo— ambos se saludaron y el señor le llevo hasta la ambientación en la cual estaba plasmada su boceto. —espero y no te moleste el hecho de que la universidad tome los mejores proyectos para la gala— —todo lo contrario señor Alquelay, me siento orgullosa de ello— —me alegra escucharlo; sí me permite, debo ir por el jeque que está interesado en la destreza que tiene para la decoración— —de acuerdo— el señor Alquelay partió en busca de quien sería el padrino de fasaely, dejándola asustada y con deseos de salir hullendo de allí. Fasaely Esto no está bien, es un error. No puede haber un jeque interesado en mi trabajo, esto es un absurdo. —fasaely... Fasaely— gritó Samil captando mi atención, sacándome de mi ensimismamiento. —me estás destrozando el brazo— esta vez susurro en mi oído. —perdón— dije al momento de soltar su brazo —lo siento, no—  —¿estas bien fasaely?— pregunto Samil —no, digo si... —fasaely— —no lo sé Samil, si, estoy asustada, luego de saber cómo funciona esto estoy horrorizada— argumente mientras tomaba una copa de un camarero que me pasó por el lado. —debes estar tranquila, yo estoy aquí, amberlis y Vila, nunca permitiremos que nada malo  te pase, ¿Sí?— yo solo me limité a asentir. —ahora, dejemos esa copa aquí— colocandola en una de las mesitas de la decoración haciéndola ver más perfecta aún. — y respira profundo, inala por la nariz, exhala por la boca... De nuevo... Bien, relájate que todo esto solo será una mala jugada de tus nervios— finalizó sonriendo. —señorita volquez— gire hasta ver de dónde provenían aquellas palabras y allí estaba el señor Alquelay, acompañado de una tremenda figura que no podía distinguirse debido a la poca luz que había donde estaba parado. — es el, es el jeque Karim Abu Naba'a, — Me saco de balance el escuchar ese nombre y por ende sentí un ligero escalofrío recorrer toda mi espina dorsal. —joven volquez, me es un grato placer volverle a ver, aunque me desiluciona el no ver que use el vestido que le envié—  Pum, pum, pum... Sí, creo que el latir desenfrenado de mi corazón se podría escuchar a kilómetros de aquí. —señorita volquez, ¿Esta usted bien?, Su piel está palida— preguntó el decano. —fasaely, ¿Qué te pasa?, Tus manos están heladas— dijo Samil sosteniendome —si... Yo... Yo estoy bien, solo necesito... Solo necesito un poco de aire— dije en el momento en que me separaba de Samil para salir hacia afuera, no sé cómo rayos pero mi pie falseó y se me doblo el tobillo y, ¿Qué creen?, El  jeque Naba'a fue quien me sostuvo y así quedó la cereza en el pastel. —deberia tener más cuidado señorita volquez— dijo Karim muy cerca de mi oído, por suerte Samil intervino y me retiro rápidamente de sus brazos. —¿Te hizo algo fasaely?— cuestionó Samil elevando un poco la voz haciendo que el jeque y el decano escucharan. —¿Es una pregunta capciosa joven?— preguntó Karim —fijese que... Fulmine a Samil con la mirada para que no continuara y se encontrara en problemas por mi culpa —estoy bien, solo estoy nerviosa, sí, solo es eso— dije tragando el pequeño nudo de mi garganta. —en conclusión joven Alquelay, estoy pensando en redecorar mi mansión y la estructuración de mi empresa y estaría encantado de tener la asesoría de usted para ello— finalizó Karim el largo y bien planteado discurso, sobre el cual cabe destacar llevo todas las ventajas. —imagino que la respuesta no es inmediata, ¿O si?— —no, tiene lo que resta de la noche señorita volquez, como comprenderá mi tiempo se ajusta a una agenda y no tengo el tiempo necesario para prolongar una simple respuesta— sentenció el muy fanfarrón. —de acuerdo, acepto ser su asesora, creo no tener otra opción— sonreí con hipocresía. —bien, cuando termine la gala nos iremos hasta la mansión— —¿Perdón?... No, solo es una asesoría, no tengo porqué mudarme hasta su casa— dije con una seguridad que me impresionó —mansión señorita volquez, ese término que usted ah empleado le queda muy pequeño— regaño Karim —¡Oh!... Claro, señor Naba’a  disculpe— le dije con todo el sarcasmo posible. —señorita volquez, así lo estipula el documento que usted firmó de admisión, el cual dice y cito: “Si el alumno es apadrinado deberá vivir con el mismo. El padrino será responsable de los gastos tanto universitarios como personales del alumno”... ¿Usted no leyó el documento?— pregunto el decano. —lo hizo mi abogado— —Y entonces, ¿qué hará señorita volquez?— pregunto el arrogante de Karim, quien por cierto no borra la sonrisa de sinvergüenza. —fasaely, ¿A dónde vas?— inquirió Samil —ya escuchaste, voy hacer mi equipaje—
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR