Fasaely Luego de haber pedido el desayuno volví hasta la habitación, me encontré con Karim pidiendo ser perdonado, bañado en sudor y retorciéndose en la cama, corrí hasta donde estaba y le llamé suavemente, pero este aún seguía dormido, le llamé más fuerte y fue cuando por fin despertó de lo cual imagino era una pesadilla. —¡Fasaely, tienes que perdonarme!— gritó despierto, con la mirada perdida, para luego posarla en mí. —¿Qué debo de perdonarte Karim?— —¿Estás bien?— preguntó mirándome de hito en hito, tomo mis manos y se quedó mirandolas buscando no sé que en ellas. —al parecer tú pesadilla era conmigo— dije algo nerviosa, la verdad es que su mirada estaba confusa, era de miedo, preocupación y al mismo tiempo cargada de odio. —¿No te hice daño?— preguntó cabizbajo —no Karim,

