"Uno de los sueños más grandes que siempre había tenido Agustín, desde que ingresó a la universidad, era ir a trabajar como voluntario en África, especialmente en una zona muy desfavorecida donde apenas había médicos. Lo había soñado por los niños. Sin embargo, a pesar de haber enviado numerosas solicitudes, nunca había sido aceptado. Ya sea porque era muy joven o porque apenas estaba en su primer año de carrera, siempre había alguna excusa para rechazarlo. Mientras veía cómo sus compañeros se iban, Agustín empezó a darse cuenta de que el problema no era solo la falta de solicitudes de médicos, sino que no siempre los aceptaban. Desanimado, se había dado por vencido y había dejado ese sueño de lado, reemplazándolo por el deseo de tener su propia casa. Un día, mientras sacaba la basura, no

