"Encima estoy en mis días, quiero golpear a alguien. Creo que golpearé al Lautaro, así me desahogo", dije. "Espera, ¿el Lautaro está viviendo contigo?", preguntó. "Sí, y adivina quién vuelve de viaje la semana que viene", respondí. "No me jodas", comentó Melisa. "Sí, los dos, y lo peor de todo es que yo le hice una promesa. No puedo dejarlo en la calle, no puedo ser tan egoísta", expliqué. "Claro, como ayer tuvo otra familia y tuvo el tupé de volver contigo", dijo. "Ay, Melisa, quiero morirme. De última, cuando él venga, me voy", expresé. "¿Qué? ¿Estás loca?", preguntó Melisa gritándome. "Es que no puedo dejarlo en la calle. Yo le hice una jodida promesa, y soy muy fiel a las promesas", dije molesta conmigo misma por ser tan idiota. "Ay, Briana, con marrón pelado, mándalo a la mie

