Cuando ambos terminamos, besé a Lautaro y me sentí muy satisfecha. Nunca había tenido tanto sexo en toda mi vida, a pesar de haber creído siempre que era prácticamente asexual. —Estuviste perfecta —comentó el autor, besándome los labios y acomodando mi vestido. Luego desapareció entre la multitud y yo me quedé pegoteada mientras bebía un vaso de agua. —Lamento esto —murmuré mientras noté que Sebastián se acercaba. —Fue muy... —comenzó a decir Sebastián. —Muy... ¿qué? —pregunté divertida. —Excitante —comentó, señalando disimuladamente su pantalón. —Entonces te gustó la escena —dije. —Estoy acostumbrado a este tipo de escenas. A diario se ven en estas fiestas. Es algo normal —explicó. —No lo sabía —dije. —Pues bienvenida a este mundo —comentó Sebastián mientras tomaba un trago de ga

