¿De qué valía volver, con alguien que me había dejado sola cuando más lo necesitabanecesitaba? Al ir escaleras arriba, mi corazón estaba descontrolado. Latía con fuerza, y no sabía muy bien que pensar o que decir. Sin embargo, al llegar a la cama mis ojos se cerraron. Olvidándome por completo de ir a ver a mi mamá. Al día siguiente, siento que algo me sacude. —Mmm... Es bastante insistente, y frunzo las cejas. —¿Qué?, ya me levanto —protesté. Pero eso era no era normal, entonces me incorporé rápidamente. —Lo lamento Briana —comentó la voz quebrada de Eduardo. Lo miro a los ojos, y no entiendo absolutamente nada. Veo a mi lado como Emma está dormida. Me relajo. Pensé que algo le había pasado a ella. —Emma está bien —digo aún dormida.—¿Mamá..? No la fui a ver ayer antes de dormir

