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526 Palabras

—Tranquila, y Emma... —Está con Melisa, en realidad ella y yo nos pedimos los días libres y... —Está bien. No te preocupes. Yo, tengo algo que decirte —dije y él me miró a los ojos. Pero algo nos interrumpió, la puerta fue abierta, ingresó la chica rubia embarazada. —Eduardo, no podía localizarte. Ya tengo contracciones. Ahora me iré al hospital. —¿Y por qué no fuiste al hospital primero? —pregunté asustada. —Porque quiero que esté el padre de mi hijo —dijo y simplemente se encogió de hombros para girarse. —Hablaré con ella —dije y él asintió. —Hola, él está delicado. Estuvo internado hace poco. —Me duele —comenzó a quejarse, sosteniendo su vientre. —Es que niña... tenías que ir. —Sí al hospital, pero ya estoy aquí. —¿Por qué es tan importante que Eduardo sea el padre de esa cr

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