43

1538 Palabras

Quería pasar tiempo con mi hija. Estaba molesto. En ese instante no podía pensar bien las cosas. Llegué a casa, encendí la televisión y mientras trabajaba con unas pesas en mis manos, escuché el timbre. Habían pasado tres horas desde que había abandonado la casa de Melisa. —¿Quién es..? —pregunté. —Soy... yo. Cierro los ojos. Escuchar su voz tan fina y tierna, me llenaba de dudas. Sin embargo, me dirijo enojado hacia la puerta. La abro y aparece. —¿Ocurrió algo..? Te fuiste y no me avisaste nada. —Tienes que pasar —comenté mientras giraba la silla de ruedas, y me deslizaba frente al televisor. —No comprendo —comentó mientras dejaba Emma en la alfombra. —Ya sé la verdad Briana, ¿puedes dejar un minuto de mentirme? Briana se puso pálida, incluso me dio un poco de pena el momento que

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR