103

1111 Palabras

—Sobrino, aquí tienes —dijo su tía María. —Gracias, tía. Cómo… no hacía falta. —Es ropa de todos, por si te sirve para estos días —comentó mientras le daba una gran bolsa de consorcio. —Por favor, tía, esto es demasiado —comentó divertido. —Usted póngase cómodo, y después hablaremos de dinero que le tendré que dar. —¿Dinero? ¿Por qué? —preguntó confuso. —Siempre que pasa una emergencia, sabes que la familia tiene que apoyarse —comentó y desapareció por el pasillo. Sebastián suspiró y abrió la bolsa. Había ropa nueva, perfectamente doblada. Se puso lo primero que vio, pero le quedó chico, así que buscó otra cosa y eso sí le quedó bien. Se miró en el espejo y por fin se sintió bien consigo mismo. Tenía puesto unos jeans de color claro y una chaqueta de cuero marrón. Se acomodó un poco

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR