120

939 Palabras

—Está bien, tienes la oficina libre al lado, que era un depósito — comentó Briana y se apartó, dejando a Eduardo perplejo y sin poder dejar de mirarla como un idiota. Eduardo. Me sentía patético en ese momento, porque no entendía las señales que estaba dando Briana. Me había dejado llevar como un hombre baboso. Suspiré, y lo peor de todo es que Samanta llegaría a la oficina para que fuéramos juntos a almorzar, como era nuestra rutina durante esos días de conocernos. Cuando llegó el mediodía, Samanta apareció. Se sorprendió ver a la ex mujer del jefe, o sea yo; con unas carpetas frente a la puerta. —Soy la nueva secretaria de Eduardo — comentó Brianna —Ya veo — murmuró un poco inseguro. —Puedes pasar — respondio con una sonrisa. Samanta ingresó con algo de seguridad. —Hola, bonita —

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR