—Sé que Emma también te quiere mucho. Ella siempre me cuenta cosas sobre la tía Samanta hace esto y la tía Samanta hace aquello. —¿De verdad? — preguntó divertida. —De verdad — comenté y estiré la mano para sostener la suya. —Gracias, Briana. —A pesar de este sentimiento que aún siento, quiero que él sea feliz y sé que tú eres una buena persona que lo hará feliz y lo entiendes. Lo veo mucho más feliz contigo de lo que fue conmigo. Tú eres una persona buena y pacífica, todo lo contrario a mí — murmuré y ella sonrió. —Tú eres increíble, Briana — comentó. —No, no soy increíble — comenté divertida, y ella se quitó las lágrimas. —No pensé que él me aceptaría — confesó. La conversación con Samanta fue sincera y liberadora. A pesar de los sentimientos encontrados, ambos coincidieron en qu

