Capítulo//20

1332 Palabras
Después de pasar unos días con su padres, Sophie volvía a Alemania. Derek aún seguía con la espalda, pero con menos dolor. En el avión, ambos tomaban una copa de champagne. Esos días con ellos en Tennessee, había sido un gran descanso, tuvieron paz, tranquilidad y felicidad. Algo que en esa casa, no había, ahora ella volvería a la casa del terror y se vería de nuevo con la niña del exorcista. Pero lo bueno, es que ella no se iba a dejar pisotear, aguantó mucho y iba a pasar una más. Con Derek se había acercado más, se sentía más cerca de él y era un esposo espléndido. Dedicado, cariñoso, noble y de buen corazón. Casarse con él, fue la decisión más bella y correcta del mundo. Lo amaba y tenerle junto a ella, era inexplicable, como siempre lo había soñado. Derek la observaba con una sonrisa, le encantaba hacerlo. Ella le cuidaba, le amaba y Siempre estaba juntos a él, en lo bueno y en lo malo. Volver a Alemania, era como volver a juntas al perro y al gato. Por había peleas y discusiones, pero defendería a su mujer ange cualquier ataque. Sabía que pasa Sophie volver a Alemania, era duro. Su madre la atacaba, la intentaba humillar, pero Sophie no la dejaba. Pero siempre defendería a su mujer, porque su madre se merecía cualquier insulto, ya que ella no respetaba. Después de unas horas, ellos llegaron a la casa. Sophie observaba la casa, no quería entrar. Derek la vio y la cogió de la mano, dándole apoyo. —Vamos, cariño. — ella asintió y se aferró más a él. Cogidos de la mano, caminaron por el jardín, entraron a la casa y se encontraron con Clara. La joven al verles, le sonrió. Había lo que pasaría de ahora en adelante, pero ella no se a prestar en hacerle daño. —Hola, señores. — saludó con amabilidad. Sophie se sorprendió tras su cambio tan agradable. —¿Cómo están? —Bien, Clara, gracias. — agradeció Sophie. —Nos iremos a descansar, no hemos dormido bien. —Que descansen. Subieron las escaleras y se fueron a su habitación, estaba claro, que la bruja no estaba en casa y eso era un descanso... De momento. Cuando llegaron a su habitación, Derek se acercó a su mujer y la abrazó por detrás, dejando castos besos por su cuello. Provoca que Sophie se excitara, ella mordió su labio y se giró para devorar los labios de su marido. Fueron a la cama y Sophie se puso encima de él, se restregaba su v****a con la polla de su marido. Derek la fue desnudando, dejándola en sujetador. Ella desabrochaba los botones de su camisa blanca, dejando su torso desnudo. Sophie notó su polla dura sobre su coño, ambos estaban excitados. Deseaban sentirse, tener sus cuerpos desnudos, pegados uno al otro. Derek colocó su mano en su espalda y la giró, dejándola debajo. Besó sus labios y fue bajando por su cuello, lamiendo cada parte de ella. Fue bajando por su clavícula, hasta que se topó con sus pechos. La miró y la guiñó un ojo. —Esto sobra. — habló, desabrochando su sujetador. —Asi está mucho mejor. Apretó sus pechos con sus manos y chupo sus pezones, jugando con ellos, mojándolos con su saliva. Bajó por su vientre y le quitó el tanga, mordió su labio, cuando vio su coño frente a él. Se chupó dos dedos y la penetró, movía sus dedos en circular, provocando que ella arqueara su espalda y soltara un gemido agudo. Seguía masturbándola, le encantaba escucharla gemir, le ponía caliente. Sacó sus dedos y los chupó, saboreando su sabor. Se puso en medio de sus piernas y las abrió un poco más. Devoró su coño, pasando su lengua de arriba abajo. Sophie moría de placer, se estremecía al sentir esa excitación. Derek lo chupaba de maravilla, le encantaba como jugaba con ella. Derek se incorporó y Sophie se puso de rodillas. —Ahora me toca a mí, esposo mío. — habló juguetona. Se deshizo del pantalón de su marido, desde esa tela, parecía que el pantalón iba a partirse. Su polla erecta, se puso frente a ella. Sophie le miró lasciva y cogió su polla, para empezar a masturbarlo. Lo masturbó con suavidad, Derek observaba todos sus movimientos. Sophie se metió la polla en la boca y fue yendo hacia delante y atrás. Derek puso sus manos en jarra y echó la cabeza hacia atrás, ver a su mujer chupándole, le ponía aún más cachondo. La cogió de pelo y la apartó de su polla, la puso boca arriba y se puso encima. Colocó su polla en su entrada y entró en ella, provocando que ambos soltaran un gemido al sentirse. Él fue moviéndose, entraba y salía de ella. Entrelazaron sus dedos y las puso a la altura de su cabeza. Sophie se puso encima y metió su polla dentro. Fue bajando hasta que entró entera, colocó sus manos en el pecho de su marido y movió su culo hacia arriba y abajo. Derek le agarraba de la cintura y ayudarla. Derek no podía más, necesitaba correrse, necesitaba soltar todo de una vez. La puso a cuatro patas y la penetró, le dio dos azotes en el culo. La cogió de la cintura y la folló con rapidez. —Vamos, nena, dámelo. — pidió desesperado. Ambos gemían descontrolados. Dos, tres y cuatro embestidas más, Derek se corrió, esparció su semen en su interior, liberándose. El coño de Sophie palpitaba sobre su polla, ella se hacía corrido. Derek la dio otro azote y salió de ella. Se tumbaron unos minutos en la cama para coger aire, su corazón iba acelerado y respiraban con agilidad. —Me voy a la ducha, ¿Me acompañas? — preguntó ella acariciando su pelo. —Eso no se pregunta. — ella sonrió. —Vamos. — la dio un beso. Ellos entraron a la ducha, con otra ronda de sexo. Derek terminó primero y salió del baño, con una toalla enredada en su cintura. Escuchó la puerta y abrió, se encontró con su madre, que fue abrazarlo. Pero notó algo en su espalda, lo miró y llevó las manos a la boca. —¡Dios mío! ¿Qué te ha ocurrido? — preguntó aterrorizada. —Nada, madre. Me caí de un caballo, eso es todo. — respondió sin importancia. —No, no me mientas. Te habrá picado un bicho en esas chabolas. — exclamó y Derek puso los ojos en blanco. —Señora, esos bichos son más inofensivo que usted... Usted es más peligrosa que una cascabel. — dijo Sophie saliendo del baño. —A mi respetan. — la señaló con el dedo. —Si quiere respeto, empiece por hacerlo. — contraatacó. —Tú no eres nadie aquí. — Sophie sonrió. —Soy mucho más que usted, soy reina aun así le pese. Si yo quiero, usted se va de esta casa. — Derek estaba en medio, esto se esperaba. —¡Basta las dos! — intervino el rey. —Madre, me caí de un caballo, eso es todo. — la miró. —Sophie es mi esposa, la reina y las vas a respetar. —¡Esto es el colmo! — se quejó. —Me está faltando el respeto. —Es lo que pasa cuando atacas, señora, que la gente se defiende. — se desafiaron con la mirada. —Ahora, sal de mi habitación, estamos desnudos. —Mira, muerta de hambre... —¡Basta ya! — alzó la voz su hijo. —Acaba ya con esto, siempre estás berreando e insultando. Deja a mi esposa en paz, deja de insultarla o de humillarls. — la mujer indignada, salió de la habitación. Derek era testigo de como su madre trataba a su mujer y no le iba permitir. Ya estaba cansado de tantas discusiones y peleas, su madre debería entender que Sophie era su esposa, su reina. Aún así, la defendería de su madre y cualquiera.
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