Derek caminaba detrás del policía, iba hacerle la última visita a su madre, la vería por última vez. No sabía de dejarla de lado era de ser un mal hijo, pero hizo daño a su esposa y sobretodo a su hijo, eso no lo podía perdonar, era un intento de asesinato. El policía le abrió la puerta y este entró, encontró a su madre sentada, esposada. Estaba demacrada, con la mirada triste y la cabeza agachada. —Hola, madre. — cuando la mujer escuchó la voz de su hijo, levantó la cabeza y le observó, no tardó en dibujar una sonrisa. —Hijo mío. — se levantó para abrazarle, él era su hijo, no iba a dejarla ahí. —¿Ya vas a sacarme? Derek la miró con la mirada sería, porque su corazón estaba triste. Ver a su madre de aquella forma, era un puñal en el pecho. —Madre, no voy a sacarte de aquí. — la muj

