Capítulo//10

1156 Palabras
Derek la cogió en brazos, observándola con una sonrisa. La llevaba hacia la habitación y con sumarían su matrimonio, aunque Sophie estaba nerviosa. Iba a perder su virginidad con él, con el hombre que amaba. Ahora era su esposo, suyo y de nadie más. Derek abrió la puerta y la cerró con el pie, con ella en brazos, fue hacia a cama. La dejó sobre la cama y se puso encima. —Tranquila, iré con cuidado. — la susurró acariciando su mejilla. —Sera tú mejor noche, te lo prometo. Ella no dijo nada, estaba nerviosa. Pero confiaría en él, dejaría que él tomara el mando. Derek la besó, pasando su lengua por la suya. Sophie sentía como se estremecía, como se relajaba sobre aquella cama. Tener los labios de Derek junto a los suyos, la excitaba de una manera incontrolable. Sentir sus manos sobre su cuerpo, la erizaba la piel. Derek la miró unos segundos y la fue quitando el vestido, dejándola completamente en ropa interior. Derek la observó detalladamente, le gustaba el cuerpo de su mujer. La miró con una sonrisa y la guiñó un ojo. —Tienes un cuerpo precioso, cariño. — lamió su oreja. —Me encanta. Pasó su lengua por su cuello, bajando por su clavícula, topándose con sus pechos redondos que se escondían sobre aquella tela blanca. Pasó su dedo índice por el medio de sus tetas, ella mordió su labio mirando a su marido. Pasó su mano por su espalda y la desabrochó el sujetador, dejando sus pechos frente a él. Derek mordió su labio, acarició con su dedo los pezones y con la palma de su mano, las apretó. Pero Sophie vio a Derek acercarse a sus pechos y metiéndoselo en la boca, ella soltó un gemido al sentirlo. Derek sonrió, al oírla. —Eso es, nena. Siéntete libre, dame tus gemidos. — habló con voz ronca. Fue bajando por su vientre, ella se estremecía al sentir el tacto de su marido. Derek agarró la tela del tanga y se deslizó de el, bajándolo por sus piernas. Sophie, estaba totalmente desnuda y mojada. El alemán sonrió, se ponía cada vez más duro, su polla apretaba la tela de sus pantalones. Abrió las piernas de su mujer y se puso entremedias de ellas. Sophie le miró, con el ceño fruncido. —Derek, ¿Qué haces? — preguntó mirándole. —¿Has oído hablar del sexo oral? — ella asintió. —Pues eso te haré, déjate llevar. Cariño, te encantará. Chupó dos dedos y poco a poco, las metía dentro de ella y no hacerle daño. Sophie cerró sus ojos, aguantando un poco el dolor. —Iré despacio, solo relájate. — ella asintió. Acercó su boca a su v****a y pasó su lengua por sus pliegues, mojándolo. Sophie gemía arqueando su espalda, agarrando el pelo de su marido en un puño. Para Derek, escuchar los gemidos de su esposa, era un delicia... Saboreando su esplendor. Sophie se estremecía, se encogía por el placer que estaba sintiendo. Derek se incorporó y la miró a su mujer, con sus manos, limpió su boca. Sophie se levantó y de rodillas, fue desnudándolo. El torso de su marido estaba frente a ella, ya le había visto, pero poder tocarle, rozar ese cuerpo era magnífico. No era lo mismo verlo que tocarlo. Sus manos torpemente, fue desabrochando su cinturón. Sophie miró hacia bajo y vio la polla dura de su marido, tragó saliva. Derek la tumbó boca arriba y se puso encima de ella, abrió más sus piernas. Cogió su polla y lo colocó sobre su entrada. Ella se puso tensa, tener la polla de marido apunto de entrar, la asustó. —Nena, si no te relajas te dolerá más. — dijo. —Si estás preparada, si no lo estás, paramos. —No, no paremos. — dijo. —Solo, es que a ser nueva en esto, pues no sé qué hacer. —Yo me encargo. — ella asintió. Derek fue entrando en ella poco a poco, ella cerraba sus ojos, por el dolor que estaba sintiendo. Derek la besaba para que no pensara en el dolor, para que se relajara. Iba presionando para entrar en ella, hasta que la sintió dentro del todo. Sophie soltó un pequeño grito, Derek paro para que se acostumbrara. Se miraron y se besaron de nuevo. Empezó sus embestidas, iba despacio y suave. Iba cada vez más fuerte, más deprisa. Ella dejó de sentir dolor y empezó a sentir placer, gemía, arqueó la espalda y abría su boca para soltar esos gemidos. Derek la había echo su mujer, era de él, suya. Derek se movió más rápido y ambos se corrieron, Derek esparció su semen en su interior. Con la respiración agitada, salió de ella y se puso a su lado. Uno frente a frente, se abrazaban, se miraba con una sonrisa. Estaban sudando, con el pulso acelerado. —¿Estás bien? ¿Te dolió? — preguntó acariciando su mejilla. —Estoy bien, fuiste muy cuidadoso. — le sonrió. —Eso si, hace calor. —Es normal después de... — Sophie le miró con una sonrisa. —¿Quieres dormir un poco? — ella asintió. Vio como sus esposa tenía sus ojos cansados y quiera dejarla dormir. —Duerme, nena. Ella cerró sus ojos y Derek la observaba con una sonrisa, le gustaba estaba así con ella. Mirarla, tocarla y sentir como duerme tan tranquila. Sophie era una dulzura de niña, era noble y maravilla. Cómo su esposa, no había fallado y no iba a perderla, iba a luchar por ella. Cerró sus ojos y abrazándola, cayó dormido. Derek escuchó la puerta y fue abrir, en la puerta estaba su escolta que le entregaba un papel. Él lo cogió y cerró la puerta, abrió el sobre y empezó a leerlo. Miró a su mujer y sonrió asistiendo. «Lo sabía, sabía que ella no era quien decía ser.» pensó. Se sentó en el sofá individual que había a un lado de la cama y se sentó con el sobre en sus manos, mirandola. Sophie empezó a moverse y le sonrió verle, estaba despierto y en boxer. —Buenos días, esposo. — saludó ella saliendo desnuda de la cama. —Buenos días, esposa. — la sonrió. Pero Sophie le notó raro y arrugó su ceño. —¿Ocurre algo? —Sabes sabía que tus apellidos me sonaba de algo, que Collins Evans era un apellido Bastante reconocido en el mundo. — ella tragó saliva. —¿Eres hija del arquitecto multimillonario de Nueva York y de la diseñadora más conocida del mundo y no me has dicho nada? —Es una larga historia, Derek. — el asintió. —Pero no tenías derecho a investigarme. —¿Si te hubiese preguntado, me lo habrías dicho? — ella negó. —Entonces he tenido que hacerlo. — exclamó. —Pero tengo otra duda. ¿Por qué siendo la heredera multimillonaria, estás siendo empleada de hogar?
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