Black Mamba

1825 Palabras
Me visto con unas Converse y un vestido floreado de tarde, mi cabello enrulado cae por mis hombros en un descuido acompañado de una ligera capa de maquillaje. Salgo de los departamentos de estudiantes rumbo al cuarto de Salvatore cuando choco de bruces con alguien. -Hola, hermosa. Que gusto verte otra vez-vaya, Steve otra vez. -Hola, sí. No es por ser grosera, pero estoy algo ocupada-digo tratando de ser lo más amable posible. En estos momentos no quiero perder mi tiempo, debo enfrentar a Salvatore. -Descuida, sé que no es culpa tuya que ese idiota asocial te haya secuestrado. Siendo sincero, me alegra que estés bien. He oído cosas sobre ese tipo y en serio da miedo-dice con tranquilidad, en un segundo Steve ha logrado acaparar mi atención. -¿A qué te refieres?-Pregunto tratando de sonar casual, sin embargo, es increíble como en un segundo ha captado toda mi atención. Intento disimular mi repentino interés, sin embargo, fracaso terriblemente. -Es lo que dicen en los dormitorios, lo vi salir con una chaqueta de cuero de los Black Mamba. Lo miro sin entender nada-¿en español por favor? -Esa es una pandilla muy peligrosa, están en todos lados y se dice que sus miembros… tienen algún pacto. -¿Cómo así? -La mayoría son vampiros o humanos con inclinación satánicas que hacen rituales y esas cosas, bueno… lo de los rituales son rumores. Lo que sí es cierto es que son personas muy turbias con las que tristemente tengo que “convivir”. -Entiendo, ¿A qué te refieres con ¨convivir"?-imito las comillas que hizo en el aire. Steve sonríe de manera arrogante y si no fuese porque estoy tan intrigada por el hombre misterioso de cabellos negros, estaría embelesada de lo guapo que es. -Yo soy un lobo de los malos aunque no lo creas.-dice en tono vanidoso que me hace querer voltear los ojos, pero me contengo-soy piloto de carreras urbanas, así que posiblemente esta noche tenga mi revancha con ese estúpido por robarte de mi lado. Cierro los ojos un par de segundos tratando de controlarme para no voltearle la cabeza con una bofetada, igualado. Sin embargo, lo mejor que puedo hacer ahora es fingir simpatía con este idiota para irme con él a las carreras. Debo enfrentar a Salvatore. -Iré contigo. *** Luego de escabullirnos de las instalaciones educativas nos encontramos en una zona bastante peculiar, son cerca de las 7:30 de la tarde y no veo señales de Salvatore. Parece ser que esto fue una perdida de tiempo. Steve se encuentra recargado en su deportivo hablando de quien sabe qué con sus ¨amigos" mientras me sostiene la cintura. De un momento a otro… algo sucede. Puedo sentirlo, no sabría cómo explicarlo, pero el mismo olor a pino del instituto impregna mis fosas nasales y lo veo. Lo más extraño es… aquí no hay pinos. ¿Será posible que Salva sea mi…?- No, imposible.-corto mis pensamientos para concentrarme en el hermoso hombre de cabellos oscuros que se posa frente a mí. Salvatore se encuentra a unos pocos metros entre un grupo de personas con chaquetas de cuero, que según lo que dijo Steve deben ser los Black Mamba. Parece estar buscando algo cuando hacemos contacto visual y parece cabreado. Muy cabreado. Sus ojos me repasan como un escáner y no puedo evitar estremecerme ante su mirada, su vista se posa durante unos segundos en mi cintura donde Steve tiene su mano apoyada. Lo veo moverse entre las personas para caminar directo hacia donde estoy, pero una persona que desconozco se interpone en su camino guindándose de su cuello. Para ser más específicos… esa persona es una chica pelirroja que usa la misma chaqueta que el. La sangre me hierve, quisiera arrancarle las extensiones a esos cabellos falsos que tiene y… ¿De dónde me ha salido este lado primitivo? Jamás pensé que yo podría llegar a sentir esta sensación de posesividad por alguien. Diosa mía ¿Salvatore es mi mate? No, no, no y no. No puede ser, yo no tengo mate, soy muy joven para eso. Además de que con Salvatore es simple curiosidad ¿Cierto? ¿Entonces por qué quieres cortarle el cuello a la chica que lo está abrazando?, mi diálogo interior me confronta y justo en este momento ya no tengo ni idea de que está ocurriendo conmigo. Lo único que tengo claro es que llevo una opresión en el pecho desde que lo vi con otra mujer en brazos, que el mundo huele y se siente mejor cuando estoy cerca de él. Mantenemos el contacto visual durante unos tormentosos segundos, todo a nuestro al rededor parece haber pasado a un segundo plano. Algo parece cruzar por su mente durante unos segundos para luego apartar la mirada y darse la vuelta con la chica entre sus brazos. La rabia inunda todo mi cuerpo ¿Quién se cree que es? Tiro del brazo de Steve para tenerlo cara a cara. -Vas a correr-suelto de forma más violenta de la que planeaba, pero para este momento en lo único que pienso es en volver loco a Salvatore. -Wow, alto ahí fiera-dice con "humor", no consideré que fuera posible, pero logró enfurecerme todavía más. -Si ganas pasaré una noche contigo. De un momento a otro, todo quedó en silencio. ¿Y cómo no? Sí, estoy en un campo rodeada de licántropos con oído superdesarrollado. Puedo sentir la mirada penetrante de Salvatore taladrándome la espalda. Que se joda. -¡Se viene carrera y el que gane se lleva 10.000 pavos a casa y pasa la noche con esta preciosura!-grita el amigo de Steve para hacer oficial la competencia. Mierda, en qué me acabo de meter. -Yo realmente no decía que-trato de explicarle, pero ya es demasiado tarde, de un momento a otro todos empezaron a moverse a una velocidad sobre natural y se encontraban alineados nueve motos en el inicio de la carretera creando una pista improvisada. Un hombre corpulento que usa una camiseta blanca con una cobra de un lado me desnuda con la mirada, sin embargo, no parece inmutarse para intentar ganar el supuesto premio. Unas chicas con unos shorts supercortos y casi como trajes de baño se posan en medio de las motos alzando unas banderas de color rojo, los motores rugen con fuerza. Puedo ver la moto de Salvatore resaltar entre todas, pero no puedo notar su expresión por el casco. Sin embargo, puedo jurar que me está viendo fijamente. El olor a gasolina, tabaco y licor impregnan mis sentidos y siento que voy a vomitar. -Empezamos en 3… 2… 1… ¡Ahora! Las motos salen disparadas dejando una espesa nube de tierra y humo a su paso. Miro a mis lados pensando que esta es la perfecta oportunidad para huir, pero estoy en medio de la nada. Cinco hombres con chaquetas de cuero me tienen rodeada que en mi intento de salir de ahí, me impidieron el paso. Mierda. Justo cuando me resigno a que me tocará pasar la noche con cualquier desconocido por mi arrebato de locura con el idiota de Steve, una moto negra se posa frente a mí. Es Salvatore. -Sube. -No iré contigo-le reto. Intento hacerme la dura, pero no puedo evitar temblar ante su presencia. El olor que desprende es excitante y a la vez afrodisiaco. Además, la rabia que desprende de mis poros no es normal. Que se vaya con la perra esa. ¨Antes de que le arranque las extensiones de cabello", pensé para mis adentros. Aprieta con fuerza sus manos en los volantes de la moto al punto que siento que se van a romper, sin embargo, no me inmuto en lo absoluto. -Súbete ahora mismo si no quieres que lo haga por la fuerza-grazna serio, a juzgar por el tono de su voz puedo detallar que se encuentra molesto. -¡Déjala, Bestia! Grita el hombre del tatuaje de águila que camina directo hacia nosotros. Puedo notar como todo el cuerpo de Salvatore se tensa y hace un movimiento con la cabeza para que me suba, para este momento tengo un poco de miedo y creo que sería lo mejor. -No lo repetiré, sube, ahora. Pero ya es demasiado tarde. -¡Que pasa Bestia! ¿No querrás llevarte el premio a casa antes que los demás?-dice en todo asqueroso el hombre que ahora noto que tiene un aire a Brad Pitt. Pero Brad Pitt después de muchas sobre dosis y adicciones. -El premio son 20 000 dólares, a ella déjenla fuera de esto.-brama con fuerza, se están matando con la mirada y por más que trato de deducir no logro adivinar que está pensando cada uno. -No considero que te moleste si me la llevo a la cama, tiene un culo jugoso y…-no termina su frase desagradable cuando tiene el puño de Salvatore clavado en su rostro. -¡Con ella no hijo de puta!-escupe furioso y todos a nuestro alrededor han entrado en un estado de tensión y han pasado de estar relajados a tener los ojos rojos y colmillos afilados. ¿Qué mierda? ¡¿Son vampiros?! En un abrir y cerrar de ojos me encontraba entre los brazos de Salva a toda velocidad en su moto. Ni me di cuenta en el momento que me puso su casco. Sus músculos me abrazaban exquisitamente, si no estuviese apoyada en su espalda me derretiría en este instante. Ahora en qué me metí. Nos detenemos luego de muchos kilómetros en una especie de casa rural, muy hogareña. -¡Te dije que vinieras! Mierda, en primer lugar, ni tenías que estar en ese sitio.-frota sus manos en su cabeza con desespero y es cuando puedo verle a la cara. Pensé que estaba molesto, pero parece más preocupado que otra cosa. -No pasó nada, yo estoy bien y tú también. Él aparta la mirada de los árboles para mirarme como si estuviese loca, seguramente lo estaba. -¿Qué hacías con ese tipo para empezar? No quiero verte con él otra vez, se anotó en una estúpida carrera por pasar una noche contigo.-pregunta en un tono cargado de rabia. -Supongo que lo mismo que hacías tú con la rubia-lo dije, no podía dejarme esa espina en la garganta. -¿Te parece más relevante en este momento la rubia que estaba en la carrera que el hecho de que tu vida corra peligro?-cuestiona sin poder creerlo. -Sí, lo de hace rato es lo típico de las pandillas, luego lo resuelven. No es problema. -Acabo de partirle la cara a uno de los líderes de la segunda pandilla más peligrosa de Europa Occidental. Mierda, sí que era un problema. Me mareo un poco en mi sitio, no creo poder dimensionar la gravedad del problema… solo tengo 18. -Solo por curiosidad, ¿Cuál es la primera más peligrosa? Este sonríe con picardía ¿De qué me perdí? -Por supuesto que mi padilla, Black Mamba.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR