-En tu puta vida vuelvas a dejar que un hombre que no sea yo vuelva a tocarte.
Sus fosas nasales se abren y se cierran con fuerza, está rabioso. Me ha estampado contra un roble en medio de la nada, lejos de estar asustada en este momento, me encuentro acalorada.
Y eso que estamos a 21 grados.
-¿Y si quiero que me toquen?-le reto con la mirada a la par que me muerdo el labio.
Me mira con los ojos encendidos en llamas, se veía tan jodidamente caliente con sus ojos azul cielo tan oscurecidos como la noche.
-Tendré que matar al que llegue a tocarte.
No entiendo qué me sucede, sus palabras llenas de posesividad y misoginia en otro momento hubiese llegado a molestarme. Sin embargo, me siento tan excitada con su desafiante afirmación.
-¿Por qué lo harías? No mostraste interés en mí luego de que tuvieras sexo conmigo-lo solté con todo el veneno de mi voz, tenía que hacerlo.
En cuestión de segundos su cara se desencajó, parece realmente sorprendido causando irritación en mí ¿Qué esperaba?
Lo empujo con fuerza para que deje de acorralarme y por sorpresa si se retira, me siento en este momento el doble de molesta.
-Nosotros no tuvimos sexo.
Sus palabras me dejan helada. Doy gracias a la Diosa de la luna que me encuentro de espaldas a él, porque así no puede ver mis ojos abiertos a más no poder y lo sonrojada que me encuentro.
-¿Me estás tomando el pelo?
Me volteo un poco para verle de reojo y parece sincero, este niega con la cabeza antes de continuar.
-Te lo prometo por la Diosa que no pasó nada más allá de… besos. Te lo juro.
En estos momentos los sentimientos que se arremolinan en mi interior son tan confusos que siento que voy a desmayarme. Lo que más me impresiona es que no estoy aliviada del todo, me siento decepcionada.
-Pero ganas no me faltaron, te lo puedo asegurar.
Sus palabras causan una reacción en cadena en mi pecho, es como si sus palabras apretaran una parte de mí que permanecía oculta de todos. Me doy la vuelta nuevamente para no verle a la cara, no quiero que note mi sonrisa de estúpida.
Salvatore me toma de la cintura y me acorrala contra el mismo roble de hace unos instantes, pero esta vez me sujeta de la mandíbula para que lo vea a los ojos.
Mierda.
Jamás me había sentido tan expuesta ante alguien, su mirada reflejaba deseo puro y carnal.
-Te deseo con toda mi alma, Crystal. De eso no lo dudes ni un segundo. Eres la fruta prohibida que me muero por probar- Sus palabras son como una demoledora, de un momento a otro su pierna que se encuentra entre las mías es la que sujeta mi cuerpo porque he dejado de sentir mis extremidades.
Estoy flotando ante su mirada ardiente, nuestros ojos rompen el contacto cuando él se acerca a mi cuello y lo besa con suavidad.
No resisto más, un gemido escapa de mí en cuestión de segundos perdiéndose en la inmensidad de los árboles.
Solo eso fue necesario para que Salvatore me tomara con fuerza del cuello y me estampara un beso.
Joder, y que beso.
Nuestro lado más salvaje ha sido liberado y su bestia ha tomado el control, puedo notarlo en el agarre que ejerce mi cintura. Es tan dominante y exquisito que me derrito ante su control.
Soy toda suya.
Le doy la bienvenida a mis pechos cuando baja por mi clavícula, me mira fogoso por unos segundos para proceder a desabrochar mi sujetador.
Diosa santísimas, pensé.
Estoy extasiada, su lengua se mueve ágil de un pezón a otro, es tortuoso pero sensual. Sin duda, estaba en las nubes en este instante. El olor a pino era cada vez más intenso, he detectado que el perfume que usa Salvatore me vuelve loca.
Y justo cuando estaba por desabrochar mi falda, este se detiene abruptamente para mirarme a los ojos.
-Así como ahora, me muero por hacerte el amor. Pero no mereces que sea en un lugar así, eres una Diosa y merecer ser venerada como una.-me mira ardiente, está completamente excitado, puedo sentirlo-centímetro a centímetro.-continúa su recorrido de besos subiendo hasta mi cuello nuevamente.
-¿Qué pasa si yo quiero que me devores?
Su cuerpo se tensa ante mi pregunta y tensa su mandíbula, no se esperaba mi provocación.
Yo era una masoquista que quería jugar con fuego, el calor de las llamas ya no eran suficientes… necesitaba quemarme con fuego.
-No sabes lo que estás diciendo- aprieta la mandíbula con fuerza.
Ahora soy yo la que toma la iniciativa de morderle el lóbulo de la oreja y tomarlo por la hebilla de sus pantalones, está muy tenso y sudando.
Al menos no soy la única con calor.
Pero antes de que pueda hacer otro movimiento, este me sostiene de las manos y me voltea de cara al roble (sin lastimarme) para nalguearme con fuerza.
Sube mi falda y separa mis piernas para dejar al aire mis nalgas, con su dedo frota en círculos por encima de mi braga húmeda. Maldición.
-¡Ah!-gimoteo.
-Este será tu castigo, cosita-dice entre dientes mordiendo el lóbulo de mi oreja para luego desaparecer y dejarme completamente sola en mitad del bosque.
-¡Te odio Salvatore Rametti!-grité enfadada cuando caí en cuenta de que era lo que estaba sucediendo en este momento, me había dejado con las ganas de más.
Estoy segura de que me ha escuchado, por suerte, ha sido tan considerado que ha marcado en la tierra el camino hacia el instituto.
***
-Así que entonces no tuvieron sexo.
Afirmó la rubia luego de explicarle sin tantos detalles todo lo que había sucedido en el bosque… bueno, más o menos. Sin entrar en tantos detalles.
Quien diría que mi compañera de cuarto se terminaría convirtiendo en mi "mejor amiga", al menos me queda de consuelo que la rubia no tiene otras amigas con las cuales reírse a mis espaldas.
-Exactamente, no tuvimos sexo.
-¿Sabes algo Crys? Es divertido tener estas conversaciones, me agrada tener una amiga que confíe en mí y sobre todo en la que puedo confiar.
Mi pecho se estruja, la he juzgado mal. Puede ser tonta la rubia, pero no de mal corazón.
-Anoche lo hice con Arnold.
-¿¡Qué?!-casi grito.
-Shh… déjame terminar. Me acosté con él, además de los litros de alcohol que estaban por mis venas… también fue para sacar información de Salvatore.
-¿A qué te refieres con eso?
-Hay algo que tengo que decirte-suelta seria y me enderezo, sé que algo no va bien.
Mis sentidos se agudizan y pongo toda mi atención en mi compañera de cuarto.
-Él llegó aquí al mismo tiempo que llegaste tú, eso es muy raro. Tus padres son conocidos entre las manadas de Europa, por eso lograste entrar a mediados de año escolar. Tienes por así decirlo… una historia detrás. Pero, ¿Quién es Salvatore? Él llegó como si fuese este un colegio público y sin preocuparse por nada, no se sabe de su familia, tampoco porque lo cambiaron y extrañamente llegó al mismo tiempo que tú.
Para este punto de la conversación, mi corazón galopaba como un caballo de carreras.
-¿Qué quieres decir con eso?-pregunto en un hilo de voz, mierda. No puedo evitarlo.
Mi amiga me mira como si me faltara un tornillo.
-En este momento la rubia pareces tú- juega antes de continuar, pero al darse cuenta de que estoy completamente seria ella continúa- Bueno, eso quiere decir que me da la impresión que Salvatore no es quien dice ser. No tiene i********:, f*******:, escuelas anteriores, es como si solo hubiese aparecido aquí por arte de magia ¿Qué persona de 16-20 años no tiene i********: en el 2022?
Hace una pausa antes de continuar, siento que en cualquier momento me voy a desmayar.
-Lo que averigüé es que al parecer sus padres murieron, no hay registros de representantes y se inscribió el mismo, su expediente está en blanco y no tiene compañero de cuarto.
-¿Tan malo es que no tenga compañero de cuarto?
-Tu dime. Siempre anda con un aura misteriosa y oscura, la única persona con la que ha cruzado palabras es contigo porque todos aquí le tienen miedo.
-¿Miedo?-pregunto incrédula.
-Sí, tú también deberías tenerle miedo.
Dice y se pone de pie con un semblante serio, jamás la había visto así en todo el tiempo que llevo aquí.
-Dime lo que sabes.
-Vino en el mismo vuelo que tú, Crystal. Sus registros y todo lo que sabe de él es que salió de la misma ciudad que tú y del mismo aeropuerto.
Me quedo de piedra, esta es una información difícil de procesar.
-Así que o lo enviaron tus papás o quiere hacerte daño-dice antes de salir de la habitación para hacer ejercicio.
Ahora que lo recuerdo, cuando estaba en mi casa antes de venir escuché una conversación de mis padres hablando de alguien llamado Salvatore.
Flash Back
'-Damon, no podemos hacerlo ¿Qué pensará Salvatore? No falta mucho para que llegue el momento en que aparezca por aquí-espetó mi madre.
-Estoy seguro de que cuando se entere estará de acuerdo, ¿Crees que podrá dominarla? Ni yo puedo, es necesario que reciba disciplina.-terminó mi padre.'
Fin del Flash Back
Esto tiene que ser una jodida broma.
Todo me da vueltas y tengo que sujetarme de la pared para poder ponerme de pie, de repente una sensación de vértigo me invadió. El nudo de mi garganta se hacía cada vez más grande y en este momento solo me provocaba ponerme a llorar como una magdalena.
Necesito respuestas, no puedo creer que mi papá haya enviado a Salvatore para vigilarme y que él… no puedo ni creerlo.
Me es difícil considerar el hecho de que me haya usado.
Sin embargo… no parece una locura. Tiene toda la razón y es más que claro que Salvatore me está escondiendo algo.
Y voy a descubrir que es.