Verónica. Me despierto un brazo se aferrado a mi cintura, me volteo a ver a Heronimo sus ojos están cerrados y puedo mirar su rostro dormido, su ceño por lo menos no está fruncido. Su cabello esta desordenado y sus labios entre abiertos. Sonrío por lo bonito que se ve de esta forma. —Me gusta verte dormir, pero prefiero cuando estas despierto y puedo ver tus ojos y tu ceño fruncido —susurro para no despertarlo. —Gracias —responde con los ojos aun cerrados — Me encanta despertar por las mañanas contigo admirándome, susurrando cosas bonitas —él me acerca más a él y besa mi frente. —Hay que avisar a mis padres que estoy bien. —Y a las autoridades, lo que te hizo esa mujer no puede quedar impune, pudiste morir por culpa de ella —dice Heronimo con su ceño fruncido y beso su frente.

