Heronimo McDonall. Paso mi mano por mi cabello frustrado. 《Cálmate Heronimo, así no lograras llegar a nada -me digo a mi mismo》 Pero ... —¡Cómo demonios voy a calmarme cuando mi prometida está en manos de un desgraciado que quiere violarla! —Grité, golpeando con los puños el escritorio. ¡Con la cabeza caliente sin Servirás de nada! -dice mi conciencia. Tocan la puerta, y Ford entró al despacho. —Milord, su tío Don Martín Dantez acaba de llegar, lo está esperando en la sala. —Lo que me faltaba, que llegara el insoportable de mi tío —digo entre dientes. Salgo del despacho para dirigirme a la sala, al entrar veo la ancha espalda y el cabello rubio de mi tío. No te esperaba tan pronto —cuando se voltea me deja ver a otra persona, mi corazón se detiene al verla —¡Verónica! C

