Ambos estábamos en la cama, la tenía abrazada de la cintura acariciando suavemente su vientre con la yema de mis dedos, mordí su piel antes de apoyar mi mentón en su hombro haciendo que ella pegará más su espalda a mi pecho. Sonreí al escucharla suspirar y sentir su mano sobre la mía, levanté un poco mi cabeza para mirarla mejor. -Me hubiera encantado estar contigo durante el embarazo, estoy seguro de que te veías preciosa con tu vientre abultado. —sus ojos estaban cerrados y sonrió. —me da un poco de tristeza no haber estado durante tu embarazo ni en los primeros días de vida de Mateo. -Yo estuve en coma casi todo el embarazo así que tampoco disfruté de eso, pero el dolor del parto sí que lo sentí, fue lo que me ayudó a despertar y fue algo difícil verlo en la incubadora, pero ahora est

