-¿Le pediste ayuda a Jasón? A la próxima que quieras que las cosas salgan cómo esperas dile a Carmen o a Marcus. —él sacó las esposas de la canasta y mordí mi labio negando despacio. —no usaré eso…tengo un pequeño problema con estar esposada o atada… -Pero no es necesario que las uses tú. —levanté mi ceja mirándolo curiosa y me acerqué a él colocando mis manos en su pecho. —estoy dispuesto a probar esto en mí, úsame a tu antojo. -¿En serio quieres que te ponga las esposas? —sonreí bajando mis manos al borde de su playera, pero antes de levantarla sujetó mi mano entregándome las esposas. Se quitó la playera aventándola a alguna parte de la habitación, mientras él terminaba de desnudarse yo disfrutaba de la vista de su abdomen marcado y reí sonrojada cuando se dio cuenta que me lo estaba

