Capítulo 28. Hugo se había ido muy mal, de su casual encuentro con Babi en el cementerio. La novedad de que había tenido un hijo y que ni siquiera lo había imaginado, volvió a hundirlo en el dolor. Avanzó tres cuadras con su camioneta y frenó muy mal, en el medio de la calzada. Completamente desconcertado, no podía centrar su atención en el camino, por lo que decidió dejar el coche estacionado y volver al trabajo por otro medio. Afortunadamente, en la esquina encontró una gasolinera, donde dejó su camioneta y fue en búsqueda de un taxi para ir al trabajo. Al llegar a los cuarteles generales de Seat, sus empleados lo recibieron con asombro y alegría, aunque él poco pudo responder ya que fue a encerrarse a su bureau. Romeo al verlo llegar lo siguió hasta dentro de la oficina, donde H

