CAPITULO 27 Horacio no volvió a su casa luego de esta triste revelación. Desesperado por lo sucedido, volvió a subir a su moto y emprendió viaje sin destino fijo. Mientras viajaba, recordaba una y otra vez las últimas palabras de Gustavo, quien le había pedido que no olvide que nunca iba a dejar de ser su hijo. Manejando como un endemoniado, decidió retornar al puerto para ver a sus viejos amigos. Cuando llegó, causó sorpresa con su aparición y fue recibido por sus seguidores. Del otro lado del puerto estaba Morrison, quien había bajado un poco de su pedestal, luego de la golpiza que le propinasen Horacio y Diego. Al encontrarlo, se quedaron un rato largo, estudiándose y midiéndose con la mirada. - Regresaste - dijo Morrison. - Necesito un desafío. Dame una oportunidad - pidió Horacio.

