Capítulo #1 •• AMO EL COLOR VERDE ••
Capítulo dedicado a todas mis hermosas y hermosos lectores que son #Azulex, gracias por seguir leyendome.?
Capítulo 1 -Amo el color verde-
Estoy corriendo tan rápido como puedo, siento que mi corazón va a estallar en cualquier momento. La arena fría carcome mis pies y las olas del mar cada vez se acercan más a mí, pero que está pasando me pregunto, ¿Por qué estoy corriendo? Y de quién huyó.
Entonces todo se nubla, el atardecer se vuelve noche, no puedo dejar de correr y la oscuridad está por devorarme. Doy un paso en falso y caigo en la arena, mi vestido amarillo se a estropeado y el agua junto con la arena la han empapado.
Quiero ponerme de pie pero las fuerzas se me han ido, no puedo pararme, siento como si estuviera congelada. Las olas del mar comienzan a arrastrarme hacia ellas, poco a poco el mar va ganando y mi respiración se va extinguiendo, pero entonces él aparece y toma mi mano.
—Alejate de él. —Dice en un susurro una voz que aún no alcanzo a ver de quién se trata.
Un enorme miedo invade mi interior, siento como si fuera él fuera el atajo hacia la muerte; quiero alejarme de él pero él me sostiene tan fuerte que es imposible, forcejeó por un corto momento pero es imposible. Él me toma más fuerte y en lugar de salir a la arena, él se adentra al mar arrastrándome con él.
—Salva tu vida pequeña, aléjate de él. —Vuelve a decir el eco de aquella voz.
El miedo se apodera de mi y por primera vez tengo terror de este hombre.
—¡No déjame! ¡Suéltame! —Lucho por qué el me escuche pero lo único que veo en él es odio.
Alex no me suelta, sus lindos ojos verdes qué una vez me miraron con amor ahora lo hacen con odio. Él me agarra del cuello con ambas manos y poco a poco me sumerge en el mar, me está ahorcando.
Y ahora comprendo todo; yo estaba huyendo de él y ahora Alex me ha encontrado.
—Debes morir, debes morir.
Un fuerte golpe choca contra mi cabeza, al abrir los ojos todo está oscuro excepto por una pequeña luz en la habitación, tomó bocanadas de aire y llevó mi mano a mi frente. Estoy completamente sudada, mi frente, mi blusa y mi cuerpo estaba empapados en sudor, como puedo prendo la lamparilla y entonces me doy cuenta que estoy en el suelo; me eh caído de la cama.
—Fue una pesadilla, fue solo una pesadilla —casi lo digo en un susurro.
Una horrible pesadilla, aún siento sus manos en mi cuello; él me iba a ahorcar.
—Fue tan real, Alex iba a matarme.
Aún no me eh levantado del suelo y el miedo sigue en mí, apesar de no haber visto a Alex durante 3 meses él sigue agobiandome.
Sin darme cuenta las lágrimas se deslizan por mis mejillas, estoy llorando. Un fuerte dolor se instala en mi pecho, es como si lo oprimieran y eso no me deja respirar. Me duele y me duele mucho.
Eres una idiota Azul, eres una idiota por seguir pensando en él, eres una idiota por seguir amándolo apensar de lo que te hizo.
Después de tanto llorar me quedo profundamente dormida, y tan profundamente que en la mañana mi nana tiene que venir a despertarme.
Medio desayuno y me voy corriendo al colegio, hoy le mandé mensaje a Michelle para avisarle que iría sola y que no llegara por mí.
Hace casi un par de semanas que supe que él y sus amigos habían salido de la cárcel, pensé que vendría y lo vería, incluso me preparé mentalmente para eso pero jamás paso, él jamás volvió y creo que no lo hará. Quizás me odia, quizás no tiene permitido salir de su casa o quizás se fue del país y jamás lo volveré a ver.
Dejo de atormentarme con esas preguntas y me concentro en el camino.
—¡Vamos Azul deja de pensar en él! —me regaño a mi misma, pero es inútil porque él siempre estará en mi mente.
***********
La mañana transcurre muy rápido, entre las clases y los entrenamientos no me dejan casi respirar, cada vez estoy más estresada y molesta.
—¡Por qué no intentas hacer la vuelta mejor! —le grito a Tiana, pero ella solo rueda los ojos.
—Capi juro que hago lo mejor que puedo —se escusa ella y pone cara de cansada.
—Yo también estoy cansada pero debemos de estar preparadas para el viernes de la próxima semana. —Esta vez no hablo tan enojada.
—Lo sabemos capi y te entendemos, así que chicas hay que hacerlo una vez más. —Jenna me guiña el ojo y anima a las demás chicas.
Las chicas que se habían sentado en el césped se levantan y se ponen en posición, pero sus caras de cansancio me desaniman, giro la cabeza y entonces una sensación muy extraño me invade. Es como si alguien me observará, es como si me robaran el aliento.
Está misma sensación ya lo he vivido antes y solo me pasaba con una persona, giro nuevamente la cabeza y a lo lejos, justo detrás de las bardas de metal junto a un árbol logró visualizar a un chico rubio.
Mi corazón comienza a galopar como un loco está parece que se me saldrá por la boca, cierro los ojos por unos segundos y al abrirlos no hay nadie en ese mismo lugar, todo está vacío.
—¿Azul estás bien? —pregunta Jenna, poniéndose frente a mi.
—Si estoy bien —logró decir al fin. —Solo estoy cansada, ¿Puedes hacerte cargo de ellas?.
—Claro. —Jenna asiente —¿A dónde vas?.
Me pregunta cuando esto caminando a la salida.
—Estoy cansada y necesito aire, que le hagan una última pasada a la rutina y después se pueden ir.
—Okay pero estás bien. —Ante su pregunta yo asiento.
No la escucho más y me encaminó a la salida, doy zancadas largas hasta llegar del otro lado de la barda, sin darme cuenta mi cuerpo comienza a temblar y yo no dejo de mirar hacia todos lados.
—Él está aquí. —Susurro muy despacio —yo sé que está aquí.
Continúo buscándolo pero no hay nadie, avanzó nuevamente, mis zancadas se han vuelto indecisas e inseguras. Llego hasta el lugar donde creí verlo pero no hay nadie, recuesto mi frente en el árbol y al alzar la cabeza la misma sensación extraña de hace unos minutos ha regresado.
Siento que el aire se me va, el nudo en la garganta ha regresado, mi cuerpo vuelve a temblar y un terrible miedo se ha instalado en mi, no quiero mirar atrás. No quiero hacerlo, me niego pero al final de cuentas cedo y me doy la vuelta.
Es justo como en las películas románticas que Valeria adora, todo se detiene; el tiempo, el aire y mi vida también.
Él está ahí nuevamente, está a unos metros de mi, él está ahí. Me esta robando el aliento y mi estúpido corazón no deja de palpitar tan rápido, creo que voy a morir.
Alex ha vuelto, Alex ha vuelto, y está caminando hacia a mí. Quiero huir pero mi cuerpo está paralizado, no puedo moverme y cada vez me falta mucho más el aliento, no puedo respirar, no puedo más, no puedo.
Y de repente todo se vuelve n***o.
*********
Un fuerte dolor se instala en mi cabeza, me da unas punzadas terribles que pareciera que la cabeza me va a explotar. Intento abrir los ojos pero es inútil ya que mis párpados están muy pesados, hago un segundo intento y me aferró a la única luz que veo, y logro abrir los ojos.
—¡Azul! ¡Azul puedes escucharme!.
A lo lejos puedo escuchar una voz que me llama y entonces veo todo a mi alrededor, todo me parece extraño.
—¿Dónde estoy? —logro hablar y una figura conocida se pone frente a mi.
—¿Cariño estás bien?, Mírame —aquellas manos toman mi rostro para llamar mi atención.
Abro más los ojos y al fin identificó a Michelle, que es el que está sentado junto a mi.
Y de pronto todo se aclara en mi mente y los recuerdos llegan. Yo estaba en el patio y él se acercó a mí.
—Alex, Alex. —Las palabras salen de mi boca sin pensar, veo a mi alrededor y él no estaba por ningún lado.
—Azul cálmate, ¿Que rayos te pasa?. —Michelle vuelve a tomar mi rostro entre sus manos —¿Y que acabas de decir?.
—¿Dónde estoy? ¿Y que me pasó? —quise levantarme pero una fuerte punzada en la cabeza no me lo permitió.
—Estas en la enfermería y te encontramos tirada en el patio trasero.
—¡¿Qué?!. —No podía creer lo que Michelle acababa de decir.
—Las chicas están muy preocupadas, la enfermera dijo que te había bajado la presión y que no es nada grave.
Trate de recordar nuevamente y estaba segura que Alex estaba conmigo, pero porque me había dejado allí, y sola.
—¿Yo estaba sola?.
—Si cariño y mi suegro ya debe estar por llegar. —Michell vio su reloj y me regreso su atención.
—¡¿Que?! ¿Le hablaron a mi papá?.
—Por supuesto que sí, además no despertabas y me estabas asustando cariño.
Me tape la cara con las manos. Justo en este momento quería llorar como una bebé.
—¿Necesitas algo Azul?.
—Puedes dejarme sola por favor, es que me duele mucho la cabeza.
—Okay, si necesitas algo me hablas. —Asentí y Michelle se fue.
Me aguante las ganas de llorar, me había prometido a mi misma no volver a derramar una sola lágrima por él. Alex no lo valía.
Pero todo se fue a mierda cuando papá llego, corrí a sus brazos y comencé a llorar. Él no dijo nada solo me abrazó como tantas noches anteriores lo había hecho, ese momento era de nosotros; cuando yo estaba asustada o tenía miedo, corría a sus brazos y lo abrazaba y él nunca preguntaba nada.
Al llegar a casa me encerré en mi habitación, apague el teléfono y me dediqué a dormir. Pasé toda la tarde y el resto del día encerrada, en la mañana siguiente me levanté muy temprano para ir al instituto.
Intenté averiguar por todos los medios si alguien había visto a Alex en el instituto, pero fue inútil porque nadie lo había visto. Lo único que sabían era que hace un par de días habían salido los chicos de la cárcel.
Los siguientes 2 días fueron normales, no volví a saber nada de Alex y era mejor así. Me enfoque en los ensayos con la escuadra y con mi madre, cada día descubría que el modelaje no era para mi pero eso nadie debía saberlo.
Hoy en especial había estado muy enfadada conmigo misma, cualquier cosa me molestaba y en varias clases había recibido regaños, y por ese motivo me salte la última. Iba caminando hacia el campo de fútbol para ver cómo entrenaban los chicos, me sente en las gradas y me perdí en mis pensamientos.
—Hola ama-verde.
Al escuchar aquella voz di un pequeño brinco del susto.
—¡Oh! Lo siento Blue, no quería asustarte. —Laura se disculpó y se sentó a mi lado.
—No pasa nada Lau, es solo que estaba distraída. —Regrese mi vista al objetivo que miraba segundos antes.
Laura no dijo nada y solo nos quedamos en completo silencio.
—Te extraño. —Dijo con tanta nostalgia.
—¿Qué? —me gire para verla cara a cara y ella solo se encogió de hombros.
—Extraño como eras, buenos como éramos antes —Laura saco de su mochila una vieja fotografía y me la enseñó. —Lo recuerdas.
—Como olvidarlo. —Al verla se me dibujo una sonrisa en los labios.
Tomé la fotografía entre mis manos y los recuerdos vinieron a mi mente. En la fotografía estaba Lau, Aidan y yo, los tres estábamos cubiertos de lodo por culpa de mi hermano.
Ese día Lau y yo estábamos muy contentas porque iríamos al cumpleaños de Mich, ambas llevábamos unos hermosos vestidos pero entonces Aidan nos tendió una trampa. El chico sabía que me gustaba Mich y se le ocurrió la brillante idea de estropear nuestros vestidos; él cubrió el fango con unas hojas secas y nos reto a una carrera de la puerta de la casa a nuestro árbol favorito.
Cuando caímos al fango, nos enojamos mucho y terminamos agarrándolo a él y lo hicimos comer lodo.
—Mi chico era muy malvado —la nostalgia con la que habló Laura hizo que me sintiera mal.
—Lo era Lau.
Quizás ella nunca supo que yo sabía de sus sentimientos hacia mi hermano, pero yo siempre lo supe.
—A veces pienso que él está aquí con nosotras haciendo sus estúpidas bromas.
—A veces también lo pienso Lau. —Le digo con una sonrisa triste.
—Has cambiado mucho Blue, antes eras una chica diferente y no eras así. —Ella hace una seña hacia mi.
—No he cambiado para nada sigo siendo la misma.
—Por supuesto que no, tan solo mírate Azul.
Y justo ahí venían sus reclamos, debía detenerla porque no quería terminar peleando.
—Creo que es mejor que te vayas, Michelle viene para acá y quiero estar sola con él. —Le señale hacia dónde venía Michelle y ella asintió.
—Okay.
Laura se levantó y se fue un poco molesta. En cuanto mire a Michelle cambie mi cara, no quería que él me viera molesta o triste.
—Hola amor —Él se acercó y me dió un beso en los labios. —¿Estás bien?.
—Muy bien y qué tal el entrenamiento.
—Excelente, estoy seguro que ganaremos el campeonato.
—Pues felicidades Mich.
—Gracias. —Me dió un beso en la mejilla y me acercó a él para abrazarnos.
Nos quedamos un momento en silencio, Michelle acariciaba mi cabello y yo me aferraba a sus brazos.
—¿Vendrás conmigo?. —soltó Michelle de repente.
—¿A dónde? —intente mirarlo a los ojos pero su abrazo era tan fuerte que no pude girarme.
—Hoy en la noche hay una fiesta en honor al equipo y quiero que vengas conmigo, no aceptó un no como respuesta.
Pensé en decirle que no, pero sabía que él no se detendría hasta obtener un si y era mejor no gastar fuerzas por qué sabía quién ganaría.
—Okay iré.
—¿Así tan fácil? —me miró un poco sorprendido.
—Se que de alguna manera te saldrás con la tuya y hoy no quiero discutir.
—Esa es mi chica, sabes que te amo cierto. —Michelle me tomó de la barbilla para que lo mirará mejor.
—Si lo sé y ahora abrazame.
—Okay güerita.
Quizás no sabía cómo manejar mi vida o que hacer, Michelle me daba esa paz que tanto necesitaba. Él era mi pequeño refugio y tal vez no lo amaba como a Alex, pero sabía que Michelle jamás me defraudaría, él jamás me haría daño y siempre sería mi mejor opción.
Y una cosa tenía muy clara y esa era que debía olvidar a Alex, por mí bien y por el de todos.
***********
—Este es lindo —Valeria me enseño un vestido de color blanco con la espalda descubierta.
—No, está pasado de moda Val.
Seguí sacando toda mi ropa del armario pero no encontraba nada bueno.
—¿Es encerio que acabas de decir que está fuera de moda?.
—Por supuesto Val, tan solo míralo es horrendo —le quite el vestido de las mano y lo arrojé al piso. —Sigue buscando cariño.
—Qué tal unos shorts y una camiseta.
Esta vez ella me tomó la ropa que usaba meses atrás y que hoy me parecía horrible.
—¡No Val! ¿Estas loca? —casi actúe como una demente —Ni siquiera sé porque esa ropa sigue en mí armario, debería tirarla.
—Okay Azul, pero cálmate es solo una fiesta y puedes llevar cualquier cosa.
—¿Es encerio que me acabas decir eso?, Tan solo mírame niña —me señale de arriba abajo. —Soy la novia del capitán del equipo y una modelo, piensas que puedo ir vestida como cualquier chica, eso te lo dejo a ti y no a mí.
—¡¿Qué?!.
—Como escuchaste, aquí la simple eres tú y no yo.
Me tomo unos segundos darme cuenta de la sarta de idioteces que había dicho.
—¿Yo la simple? ¿Y tu quien eres?—Valeria espero mi repuesta y después comenzó a reír —Yo al menos soy original y tú aparentas ser alguien que no eres Azul.
—Cállate Valeria, no quiero discutir contigo.
—No voy a callarme por qué estoy arta de ti, te has convertido en una chica insoportable, egocéntrica, presumida y molesta. —Ella volvió a reír y me miró de una manera distinta. —Al menos Emily tiene estilo y encanto pero tú no tienes nada Azul, no eres más que una chica ordinaria a la que todos le tienen lásti...
Ella no termino de hablar por qué le di una bofetada. ¡Mierda que había hecho!.
—Val yo... -intente acercarme pero ella se alejó.
—Me das lástima Azul, mucha lástima. —Después de eso ella se fue.
Valeria tenía razón, yo no era nadie pero no permitiría que nadie supiera lo débil que era. Ya no dejaría que nadie me lastimara.
Saqué de mi escondite secreto al señor panda y lo abracé con todas mis fuerzas, eso era lo que comúnmente hacia cuando estaba triste; al menor el señor panda no me despreciaba como todo el mundo.
Estuvimos abrazaditos hasta que el sonido de la puerta nos separó y fue entonces que lo escondí debajo de la cama.
—Azul puedo entrar.
—Claro mamá.
Mamá entró con todo su esplendor, ella era la mujer más hermosa del mundo.
—Toma esto es para ti y es mejor que pongas manos a la obra, porque se te hará tarde cariño.
—¿Qué es?.
Ella me hizo una seña para abrirlo y al hacerlo encontré un hermoso vestido de color verde, era realmente precioso.
—Es muy lindo mamá, gracias.
—De nada cariño, Michelle se quedará con la boca abierta y ahora vamos a arreglarte para dejarte como una princesa.
—Okay.
Y eso era lo mejor de todo, lo que me hacía ver qué había tomado la mejor decisión. Mamá se había convertido en la mejor, ella siempre estaba al pendiente de mi y por primera vez me había sentido querida por ella.
Nos llevamos una hora arregladome y el resultado fue fenomenal, me miraba muy bonita. Cuando Michelle llego a la casa por mi, casi cae de espaldas y en todo el camino no paro de alargarme.
Mi parte favorita fue cuando entramos a la fiesta todos los ojos estaban puestos en nosotros, éramos las estrellas del lugar.
Comenzamos a bailar, la música estaba muy fuerte y aún no me acostumbraba a las fiestas pero no lo decía ya que Michelle las adoraba. Estábamos bailando cuando sus amigos vinieron por él y me quedé sola, estaba molesta, ya no soportaba el ruido, el olor a alcohol y otras cosas extras así que decidí salir a tomar aire.
Cuando llegue a la playa me quite las zapatillas para que mis pies estuvieran en contacto con la arena fría, me aleje un poco del ruido, la tranquilidad que me transmitía el mar era increíble. Había momento como esté en que preguntaba que había sido de mí y jamás encontraba una repuesta, deje las zapatillas en la arena y comencé a caminar hacia el mar, el lugar estaba oscuro y solo la luz de la luna lo iluminaba.
El agua fría chocaba con mis pies y si no hubiera estado tan fría me habría metido. Al mirar a la luna ella robo toda mi atención, estaba hermosa y apesar de que comenzaba a tener frío no me podía mover del lugar.
De repente unos brazos me abrazaron por la espalda y casi muero del susto.
—Me vas a matar, pero que bueno que veniste tonto. —Sus brazos eran tan cálidos que podía permanecer así por el resto de la vida. —Pensé que te quedarías con tus estúpidos amigos pero veo que yo soy mas importante.
Junte mis manos con las suyas y me dí la vuelta para abrazarlo, lo abracé tan fuerte que sus brazos se sintieron diferentes, incluso su olor.
—Creo que deberíamos irnos y estar solos tu y yo, que te parece.
Michelle no dijo nada y no dejaba de abrazarme, y eso era una de sus principales características; Michelle se quedaba callado cuando estaba enfadado y ahí entraba yo a hacerlo sonreír.
—¿Así que no quieres hablar?, Ahora mismo haré que hables.
Por la oscuridad no podía verle la cara pero sabía que gesto tenía y sin dudarlo le di un beso.
Cuando mis labios hicieron contacto con los suyas me di cuenta de algo; él no era Michelle. Esos besos hambrientos, esos labios cálidos solo le pertenecían a una persona y no era Michelle. Me separé lo más rápido que pude y retrocedi, la figura de él no se podía ver debido a la oscuridad pero entonces la luz de la luna cayó en sus ojos y pude ver esos ojos de color esmeralda.
Esos ojos que tantas veces me habían visto y tuve miedo, la pesadilla que tuve noches anteriores regreso a mi mente; Alex me iba a hacer daño. Sus ojos mi miraban distinto, mi respiración comenzó a acelerarse junto con mi corazón, di un par de pasos hacia atrás pero al hacerlo mis pies se enrredaron y caí sentada en el agua.
—Me parece genial tu idea de irnos y estar solos.
Alex comenzó a acercarse a mi y puso cada una de sus manos en mi costado, mi cuerpo estaba temblando y su rostro estaba tan cerca del mío que no sabía que era esto que estaba sintiendo.
—Ahora no podrás escapar de mi mocosa. —Se acercó mucho más, muy cerca de mi oreja. —Desdé hoy, amo el color verde.
No pude decir nada y quedé congelada, quedé congelada por él.