¿cenemos en paz?

3109 Palabras
Sí, es cierto que en primera instancia el alfa noto el poco sentido de coqueteo de “su” omega, porque talves él ya sentía como su pareja destinada o algo así al chico. En la escala de personas bellas que ha conocido a lo largo de los años, en aspecto físico Noah lleva la delantera por mucho, en personalidad aun no logra entrometerse tanto pero la terquedad del castaño le atrae. No se deja intimidar, no siente miedo de decir lo que piensa y demostrar que algo le molesta. Aunque claro, para Orión ser él la razón y el objetivo de su enojo no es el escenario soñado bajo ninguna circunstancia. Comprende por completo la molestia del chico y a menos que quiera revelar que es el “Acosador misterioso” está seguro que no tiene una explicación lógica más que una mentira. Por supuesto ahora estando tres personas que rara vez cruzaron palabras en el último tiempo, y una de ellas es un casi completo extraño. El alfa esta rebosante de una sensación cálida. Su lobo baja las orejas ante cualquier palabra del menor y menea la cola cuando chocan miradas. Pocas veces en su vida se ha visto en la situación de quedar tan mal en una cita pero por ahora los nervios llevan la delantera, como cuando se acercó el garzón y sin querer hizo que el chico se sonrojara ganándose una distancia prudente con su omega una vez más. O cuando hace menos de 5 minutos se cayó su carta del menú al piso y dio vuelta un vaso de vino sobre su regazo. Ahora tiene al omega concentrado secando el agua de su traje que por supuesto poco le interesa pero es un avance para él. –2.000 dólares a la basura, alfa eres tan rico para botar ropa a la basura- Contesto Noah cuando el alfa le restó importancia. –Hay gente que vive con ese dinero por mucho tiempo- Se sintió avergonzado ante las palabras del chico, si bien sabe que su estilo de vida es cosa que otras personas no se pueden permitir, mucho no son conscientes de ello sobre todo gente que va a lugares caros como ellos tres y vive cómodamente. Quiso preguntar y se debatió internamente para no parecer rudo ante su omega y el padre de este. No quería sonar como si estuviera burlándose pero su curiosidad lo llevaba a querer saber como él chico llegaba a esas ideas si él también tenía un estilo de vida acomodado. -gastaste más el día que me conociste- Su padre tosió al atragantarse con el agua, el chico se sonrojo aun concentrado en secar la chaqueta del mayor. -también estamos en un lugar así y eres de familia acomodada ¿no es este traje solo un traje?- -Nunca gasto tanto en ropa, tampoco gasto dinero demás y si hay algún gasto extravagante es contra mi voluntad porque definitivamente trabajo duro por mi dinero- Se enderezo y lo vio directo a los ojos apretando con su mano el muslo. El mayor abrió tanto los ojos ante el apretón que sintió que se saldrían de sus cuencas, su rostro era un poema en ese momento, quizás una frase terminal. –Trabajo mucho por mi dinero así que definitivamente no botaría un traje de 2000 a la basura si fuera así prefiero donar ese dinero a alguien que lo necesite- Se disculpó y luego se levantó para ir al baño. -En serio eres pésimo en esto, 1; Noah trabaja desde los 16 2; solo ha gastado tanto dinero en su padre o en mí- -Maldición- Expreso molesto –No acostumbro ver niños ricos que trabajen- -¿Niños ricos? Jajaja bueno eso sería más como su hermanastro- El omega escupió las últimas palabras. El mesero se acero y comenzó a ordenar todo, Noah ya venía de regreso, antes de sentarse observo de reojo al garzón más joven de los dos chicos, tenía una nota pequeña doblada y entreabierta en sus dedos la cual fue dejada bajo el cubierto. El más joven observo toda la acción con calma pero sentía una picazón en sus manos que no lo dejaba tranquilo, se acomodó en su asiento junto a su padre quedando de frente al alfa, tomo la nota y dijo con cara de pocos amigos – Se te quedo esto- se la entregó al chico que arrugo el entrecejo, tomo el pequeño papel impregnado de sus feromonas y se disculpó. -Deberías usar inhibidores en el trabajo, puedes atraer atención innecesaria y es molesto para los clientes- Yohan se sorprendió pero no dijo nada, Noah nunca es descortés con las personas mucho menos si son omegas, aunque era cierto; el chico desde que regreso con los platillos llevaba mucho tiempo dejando un rastro de sus feromonas, feromonas dirigidas a atraer a Orión. Observo como su hijo tomo una servilleta limpia del costado, el servicio de Orión y lo limpio quitando así la estela de la esencia del chico. El mesero toco todo en la mesa pero solo se centró en limpiar las cosas del alfa. Internamente disfruto mucho el espectáculo ya que Noah era completamente inconsciente sobre sus movimientos, pero Orión sabía muy bien que sin darse cuenta el omega estaba siendo posesivo, si no lo notaba no importa en este momento pero sí, él estaba celoso. -seguramente a esa cena si asistirías- espeto molesto- El alfa que revisaba el menú nuevamente miro sin comprender al chico. Yohan le hizo una señal con la mano de teléfono y luego miró al mesero. Ahí comprendió que quería decir noah quien cortaba en pequeños trozos su comida, con dificultad ya que se sentía algo molesto. -No lo haría, no soy tan fácil- Yohan carcajeo despacio y Noah lo miro con un gesto divertido. -Por eso me dejaste esperando ayer luego de ser tú quién me invito- Explico suavemente, sus manos fueron detenidas, El alfa tomo sus cubiertos y se acercó el plato hacía él. –Al principio no querías ir, no pensé que me esperarías- Orión corto la carne con facilidad en pequeños trozos mientras respondía. Las manos de Noah hechas un puño sobre la mesa no lo detuvieron, más bien espero que terminara. -Si acepto o me comprometo a algo lo hago, no me gustan las cosas a medias- El alfa le devolvió su plato, noah agradeció y comenzó a comer despacio. Yohan le indico que aborte misión, no ganaría contra el muchacho terco sin una explicación contundente. El omega hablo poco durante la cena pero intercambio muchas miradas con él hombre. No sabía cómo iniciar una conversación con él y el mayor solo quería estar cerca sin molestarlo. Sabía que cometió un error ya que lo dejo esperando durante mucho tiempo. El chico era extremadamente denso respecto a los compromisos, esto era algo que acaba de comprender. -¿No te quedarás en mi casa?- -Creo que no me quedaré hoy, tomaré el último vuelo antes de que llegué lú, además si viene matará a alguien y no quiero estar presente- Miro al alfa. – Señor orión, le encargo a mi tesoro para que lo llevé de vuelta ya que me llevaré a dan.- El beta los miró con algo de recelo, prácticamente cuando el padre lú no estaba cerca él era su padre y ese alfa le daba mala espina. Noah dirigió la vista a dan y camino hasta él. -¿No puedes venir a vivir conmigo?- El alfa elevo las alertas, si bien el beta era un hombre mayor, se mantenía muy bien, quien sabe los gustos del chico. Talves por esa razón no caía ante sus encantos, le gustaban los hombres fieros con cicatrices y ropa de guardaespaldas. El omega mayor soltó una carcajada y camino hasta llegar a ellos. -¿Qué haría lú sin dan? ¿Quieres que muera antes de conocer a sus nietos?- -Sin dan también estoy muriendooooo- Alargo la última palabra haciendo un puchero. El alfa disfrutó el gesto no pasando desapercibido para el beta quien solo cerró los ojos y le dio una muestra de respeto que el alfa no comprendió. -Señor orión cuide del joven – Orión lo vió sin pestañar siquiera, asintió observando en su dirección. Noah se sintió timido por la forma que ambas personas percibieron como su posible “Algo al alfa.-¿Qué haces encargándome a ese alfa irresponsable?- Musito molesto. -¿No es su pareja?-Pregunto sorprendido el beta. –“¿Mi qué? ¡Claro que no! ¿Por qué?”- El alfa bajo las orejas algo triste, si bien no había mentira en ello, no esperaba tal exasperación. -El huele como usted joven-Noah vio al hombre que estaba desviando la vista algo en sus manos. Un pequeño recibo, pensó que quizás si había terminado recibiendo la nota del omega que los atendió. Camino hasta él y olfateo su pecho de manera descarada no dejando pasar intentar ver la nota. –“Tus feromonas… “-No podía sentir ningún cambio en el aroma que reconoció en aquel bar hace meses. Huele bien pero no a mí. Se regocijo un poco antes de volver a hablar-El no huele como yo, sus feromonas son muy diferentes, es alfa- Todos se miraron menos los dos implicados. Mentalmente pensaron que el chico realmente no tenía idea de nada, nadie puede percibir el cambio de las propias feromonas antes del vínculo. Ni los alfas u omegas puros pueden. Después de una despedida todos se marcharon quedando sólo Noah y orión en el parqueadero. Noah dudo si seguir siendo cortante, también dudo seriamente si quería dejar que él lo llevará porque así sabría su dirección. Suspiro pesado y nuevamente el aroma del sujeto invadió sus sentidos tranquilizándolo. ¿Qué daño puede hacer?; pensó. Se subió al automóvil aun dudoso. El auto era elegante y tenía impregnado el aroma del alfa, tanto que su pecho ronroneo dentro de él cuando paso el cinturón de seguridad. -¿Me puedes indicar tú dirección? No haré mal uso de esa información si no quieres- El omega marco en el aparato del tablero la dirección soltó un suspiro y antes de que el alfa partiera volvió a hablar. -¿Qué es lo que quieres? Tratas de acercarte a mí, pero realmente no sé con qué intención- Orión vio hacía el frente, a sus años creyó que sus intenciones habían quedado claras, no es como que las ardientes miradas en que casi lo desnudaba o como babeaba con cada gesto tierno del omega no fueran lo suficientemente claro, sobre todo pensando que todo lo que hacía Noah era tierno para él. -Pensé que se comprendía mi intención- Respiro capturando la mayor cantidad de aire en sus pulmones, sintió que la mirada de Noah caía sobre él así que se atrevió a dar un vistazo n su dirección. Noah lo miraba con recelo como esperando una mejor respuesta. –Te estoy tratando de cortejar- Acerco su dedo a la mejilla del menor y este no se apartó -¿Nadie te ha cortejado antes?- Está vez Noah suavemente quito la mano del alfa-Claro que lo han hecho, soy una persona normal sabes, no es como que viva en una burbuja- -¿Entonces?- Cuestiono, se sintió incómodo con la respuesta del omega. Sabía que el omega estaba enamorado de alguien pero no sabía el trasfondo de la historia, quería escucharla pero le aterraba que la historia tuviera como resultado algo que le dificultará el acercarse y conquistar a su omega destinado. -No tengo la intención de tener algo, lo que sea, con nadie- La atracción era innegable, ambos lo sabían solo que uno de ellos no estaba dispuesto a ceder en cuanto a dejarse enamorar, si bien los lobos son capaces de pasar el resto de sus vidas enamorados de su pareja hasta incluso dejarse morir cuando están separados, hay gente que no se doblega a ese instinto y pueden vivir para siempre sin un lobo, muriendo lenta y dolorosamente en la más absoluta soledad. Los alfas pueden doblegar a un omega pero esto también es momentáneo, tener el lobo y el corazón humano de la persona en cuestión es lo que se busca; para orión eso era lo más importante. No sabían nada el uno del otro, apenas se conocían, pero el alfa sabía que quería conquistar a ese omega. La mirada de Noah estaba sobre él como si quisiera adivinar lo que estaba pensando. Su expresión ya decía bastante y al omega eso le dolía solo un poco. El auto partió y solo tardaron algunos minutos en llegar a la casa del menor. Estaciono el auto aun sin cruzar palabras, ninguno hizo movimiento alguno para indicar alguna despedida. –Vamos, subamos, te invitaré un café- La cola de su lobo parecía haber salido de su cuerpo, asintió y se bajó del auto, siguió a noah que antes de bajar se castigó mentalmente por ser débil con él. El alfa no cabía dentro de su propia felicidad en cuanto llego al apartamento. La puerta fue abierta y el aroma del omega lo lleno por completo. Al entrar miró todo, el lugar estaba ordenado, un estilo minimalista, en el fondo de un corto pasillo tres puertas y en la sala un enorme sofá que abarcaba siendo un solo mueble casi todo el espacio, pinturas de artistas modernos en las paredes y en medio de la mesa de la sala una escultura que él reconocía. Su línea de pensamiento fue interrumpida como si leyeran su mente- Me la obsequio el escultor- Dejo salir sin más, orión había estado en la exhibición de esa obra, la quiso comprar pero el hombre mayor que la esculpió dijo que estaba vendida. – La quise comprar durante la exhibición pero dijeron que ya estaba vendida- -No la compre, en verdad me la obsequio- Aclaró-El escultor es un hombre mayor, lo conocí durante la exhibición, hablamos durante mucho tiempo el primer día pero solo me centre en ella, cuando acabaron los días de su exhibición la obra me llego como regalo, creo que solo le agrade- En verdad quizás el chico tenía encanto para atraer hombres mayores o talves lisa y llanamente él era encantador con todos menos con él. Eso sería una mentira, Orión no cree que alguien que quisiera conquistarlo hubiera llegado tan lejos como él ahora, en su apartamento esperando que le sirva un café. Una llamada entro al celular del chico al momento que se acercó con dos rebosantes y humeantes tazas de café, el aroma era exquisito, el alfa ronroneo y mientras el omega llevaba el aparato a su oído lo vio de reojo. Disfrutaba los pequeños ronroneos que escapaban del pecho del alfa cuando algo le gustaba, muy característico del hombre desde que lo vio la primera vez. Se alejó para atender la llamada pero no demasiado y eso le agrado al alfa, no quería dejar de verlo. -“¿Qué? ¡¿En serio?! Maldición, positivo…”- Contesto al aparato. Un ruido de taza cayendo al piso y un quejido lo distrajo, rápido colgó la llamada y corrió hasta el alfa que lo miraba sin pestañar. El omega le sonrio limpio y suave- Es costumbre tuya arruinar este traje, pobrecito, ya nada sacará las manchas- Al no recibir respuesta vio el rostro del alfa pero este no lo miraba a la cara, más bien veía algo en su vientre. Su cerebro trabajo rápido viendo como los ojos del alfa estaban enrojecidos, inyectados en sangre y casi al borde de las lagrimas. -¡¿qué estás pensando alfa loco?! No soy yo- Dijo siguiendo la línea de su anterior conversación telefónica. Orión lo vio pestañando varias veces y reponiéndose de lo que fue casi un ataque al corazón. –“Lo siento”- -¿Por qué te disculpas orión?- El mayor lo miró a los ojos y se quejó nuevamente. –Maldición, eso estaba caliente, ven vamos a cambiarte eso- El omega jalo su mano y este se incorporó de pie detrás de él para seguir sus pasos. Caminaron por el pequeño pasillo, llegaron a la habitación del omega y esta era más bien un nido. Todo en la cama era mullido y se veía suave. Se sintió triste de pensar que quizás su omega realmente estaba herido por una pena de amor ya que raramente los omegas tienen nido a menos que estén en cinta o estén muy tristes. El omega rebusco en sus cajones viendo algunas prendas, sacando toallas y dejándolas sobre su cama. -No te quedes ahí, sácate esa ropa- El alfa solo obedeció sin darle siquiera atención a las acciones de ambos. Orión identifico el lugar desde donde había sacado la fotografía el omega. Pero en el cuarto no había ningún aroma aparte de las feromonas del chico. En la mesa de noche diviso una fotografía, la única en toda la casa. Su omega se notaba algo más joven y abrazado a su cintura estaba un chico mucho más alto, a leguas se notaba era alfa. -Puedes ponerte esto, te haré más café, vuelve a la sala una vez estés listo- Quedo solo en la habitación, Noah se retiró sonrojado pero Orión no lo noto ya que sus ojos estaban fijos en la fotografía, respondió con un ruido y entro a la ducha. Este era un momento de sentimientos encontrados para el alfa. El agua fría no estaba ayudando para aclarar su mente la cual era un absoluto lío. En algunos instantes se sentía desolado y abatido y otras lleno de regocijo pero todo el tiempo se sentía ansioso. No es como que no hubiera sentido que estaba enamorándose de alguien antes pero estaba seguro que le llevo mucho más tiempo sentir lo que ahora sentía por el omega. Al principio se sintió atraído instintivamente pero de un minuto a otro era algo más. Le gustaba lo poco que iba conociendo del chico y eso lo mantenía pensando que quizás realmente eran algo así como destinados. La puerta de la entrada sonó con leves golpecitos. Noah que ya esperaba que el alfa saliera de la ducha para poder servir el café. Esté alfa era muy descuidado pero más que nada muy fácil de alterar. Noah no podía creer que pensará que él iba a tener un bebé y más aún; dejo caer una taza de café hirviendo sobre él por la impresión, para empeorar las cosas Noah pudo sentir su angustia. Abrió la puerta y antes de siquiera ver a la persona, unos brazos rodearon su cuello. Un gimoteo suave escucho cerca de su oído. Era él próximo padre.
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