Acababan de llegar Shiro con Yuna y Masaki. El anciano y la madre de cariño caminaron hacia el estudio para terminar de hablar sobre un último tema del día que les competía. El nieto se acercó a la cocina a saludar a su abuela, quien le dio la noticia de que tenían a una invitada especial. Shiro supo que se trataba de Kazumi por la sonrisa de su abuela, una en la que resaltaba coquetería. Él fue al comedor y la encontró bien concentrada doblando las servilletas con arte, terminando en un bonito adorno que colocaba sobre los platos. Ella lucía feliz trayendo una sonrisa dibujada en el rostro mientras realizaba la tarea. Al estar distraída, él se acercó por la espalda de ella y le habló muy cerca del oído: «Esta es la mesa mejor preparada que he visto en toda mi vida». Al escuchar su voz tan

