Capítulo 1: Descubriendo tus ojos

1697 Palabras
Alice: Cruce aquellas enormes puertas, y lo primero que note fue la altura del techo con el suelo. El lugar era inmenso, no se parecía a mi hogar en nada, aquel sitio me hacía sentir como tan solo un bicho, pequeño y minúsculo. El destino suele ser bastante cruel con los menos afortunados, y sorprendentemente justos con aquellas personas llamadas "privilegiadas". Algunas veces no terminaba de convencerme si yo era una de las "afortunadas" o de las "no afortunadas." ¿Qué era yo en este preciso momento? ¿En qué grupo me encontraba? -Por aquí-dijo aquella señora de contextura delgada, demasiada delgada para mi gusto, ella nos guio a un pasillo mucho más grande del que antes estábamos -Esperaran aquí a sus instructores- y solo por ese momento pude ver bien el color de sus ojos de un amarillo como el plátano, tal color ni siquiera parecía real. Mire entonces a todos aquellos chicos que ya hacían a mi lado. Yo lucia muy diferente a ellos, la gran mayoría de los vampiros son rubios. Sí; rubios. ¿Me pregunto qué tan discriminatorio suena eso? Mi cabello era n***o y mis ojos gracias a mi madre azules. La gran mayoría de chicos poseían ojos color avellana, verdes; o azules en efecto (aunque ese caso era muy raro). Ellos me miraban extrañamente, no, mejor aún, entre todos se miraban extrañamente, ¿Y quién los culpaba? después de todo; todos íbamos a ser enemigos. V-I-V-E. -¡Huelo sangre fresca! ¡A que todo esto es fascinante! - de pronto un chico había entrado en la sala. Cabello gris y ojos grises, una combinación perfecta. Se veía muy animado a mi parecer. Con que... "Fascinante..." he de aclarar que al menos yo, no se lo veía por ningún lado. Atrás de él le seguían cuatro chicos más. El primero lucia serio y era en extremo musculoso, otro tenía un gesto dibujado en su cara de total desinterés y pensamientos idos. El tercero chico sostenía un libro en sus manos mientras le explicaba algo a este último que venía. Los cinco grandes... Estos son los cinco grandes. -Muy bien renacuajos, pequeñas masas sin moldear aún. Yo seré su entrenador para las pruebas.- hablo aquel chico musculoso, el cual con tan solo verlo te hacia lucir pequeño e insignificante. -¿Eh...? ¿No querrás decir nosotros cinco? - lo corrigió el chico, era de tez pálida, ojos verdes, y castaño. Con solo una mirada de intimidación por parte de este, el chico se volvió a callar. -Para estar aquí tendrán que demostrar que son especiales y valen la pena.- hablo aquel enorme sujeto ignorando lo pasado anteriormente-Si pierden morirán, y si son expulsados por alguno de nosotros en el transcurso del año; pues felicidades saldrán de aquí con vida - dijo y todos nosotros nos miramos confundidos- ¿Es que no se los han dicho? Somos muy comprensivos- fingió una voz suave -¿Por qué no solo les dices la verdad?- una voz profunda nos despertó a todos y lo vimos. A este chico que hace apenas unos segundos estaba con aquel chico que sostenía el libro. Por un momento me sorprendí. El lucia... como yo. Cabello n***o tan oscuro como el carbón y ojos azules; tan profundos como el océano mismo. Era inusual. -¡Que aguafiestas eres Levi!- sonó este chico de ojos grises que parecía el más mimado de todos, con aquel tono infantil que denotaba que quería hacerse notar. -En realidad, saldrán vivos de aquí, pero serán desterrados al mundo humano; y posiblemente allá mueran.- dijo -lo cual sería muerte de todas formas. -¡Que!- oímos la voz de un chico reclamar -¡No pueden hacer eso! ¡Para empezar estamos aquí en contra de nuestra voluntad! -Nosotros mandamos dinero a sus familias por el simple hecho de ustedes estar aquí. Es lo mejor que pueden ofrecer a sus padres.- contesto el chico de ojos verdes mientras cerraba su libro para dar toda su atención en aquella conversación. Era cierto... mientras yo esté viva, y resistiendo las pruebas a mamá no le faltará nada, a si podrá costear sus gastos médicos.  -John, todo sea por ti y mamá. De pronto sentí una mirada sobre mí. Alce mi vista hacia su dirección, tan solo para toparme con unos ojos azules, aquellos ojos se veían intimidantes y me causo miedo al instante. ¿Porque me veía así? -Sus poderes mejoraran aquí. Y si no son lo suficiente, bueno...- nos miró con desprecio -Se largan- ese chico musculoso parecía el dominante aquí. ¿Cómo era eso posible? Ya de por si nosotros éramos especiales, ¡Vampiros especiales! pero eso no bastaba... Se tenía que ser más especial de lo que ya se era... ¿Cómo era eso posible? De un momento a otro, que no sabría decir exactamente cuando ocurrió, vi cómo le fue arrojado un golpe limpio en toda la cara al chico que había hablado por primera vez en ese salón interrumpiendo a los cinco grandes. El chico se disculpó enseguida por su comentario y agacho la cabeza ante los cinco grandes en símbolo de humillación y disculpa. Se inclino ante aquellas “presencias deleitables." (Pero que basura.) Y se supone que ahí acabo toda la discusión. ¡Es enserio! ¿¡Como!? ¿Por qué permiten esto? ¿A eso es lo que ellos llaman justicia? -Eres patético...- no sabría decir en qué momento estas palabras salieron solas de mi boca. -¿Así que la niña habla?- dijo con sorna Se dirigió hacia mí, mientras todos me miraron como si yo ya estuviera más que muerta por el solo hecho de haber dicho lo que pensaba. Lo mire directamente a los ojos una vez estuvo frente a mí. -Vaya color...- dijo fijándose en mis ojos -Tan temperamentales e inestables. -¿Y qué? ¿También vas a golpearme? - dije tratando de no mostrar emoción alguna. Nervios tranquilos. ¡Tan solo cierra la boca Alice! -Ese golpe fue tu concepto de respeto, y este es mi concepto de justicia. El poder no vale nada sin autocontrol.-declare. ¿Porque rayos seguía hablando? ¿Porque no solo podía cerrar la boca? ¡Cállate ya Alice! ¡Cállate de una jodida vez! Vi como el chico más alegre del grupo trato de intervenir, pero otro lo detuvo haciendo un gesto de negación con la cabeza. Y justo cuando pensé que mi sentencia ya había sido dictada -Es suficiente por hoy- sonó una tercera voz intercediendo; y logré verlo de nuevo. -Vaya Levi.- soltó este con ironía mientras lo miraba -Hoy estas más hablador que nunca. -Es primer día, todos estamos cansados- dijo serio, y su mirada parecía no ceder contra la de él. -Entiendo- dijo en seco y luego volvió a mírame a mí -Limpiaras todo el salón- y con eso ultimo vi como avanzaban todos los candidatos junto con los cinco grandes rumbo a otra habitación, mientras que a mí solo me acompañaban un montón de baldes de limpieza traídos por una chica. ¿Qué me estas contando? ¿Qué quieren que haga que? Me quede completamente sola mirando aquel enorme salón, y solo preguntándome... ¿Si algún día acabaría a tiempo? Tendría que hacer trampa... no me quedaba de otra. Tuve que usarlos. Use mis poderes. Levantar objetos con la mente desde pequeña me parecía muy sencillo, acabe en cuestión de minutos. Fue como si la habitación se hubiera limpiado sola. Al haber acabado tan rápido solo me dediqué a observar las cosas que allí se encontraban, estaba tan cansada de haber viajado tanto y me vi tentada a sentarme en un sillón; que por causalidades de la vida se veía demasiado cómodo. No recuerdo en qué momento logre quedarme dormida, en un profundo sueño... -Despierta.- una voz... llamaba... ¿Quién llamaba? -J-john...- murmure adormilada. -¡Dije despierta!- aquella voz sonó más firme que antes y la luz se hizo más brillante. Abrí mis ojos lentamente y su cara estaba demasiado cerca. ¡Demasiado cerca! Lo próximo que supe es que estaba en el piso. Me impresiono demasiado ver esa persona que simplemente retrocedí tanto que logré caerme. Lo mire desde el piso mientras aun me sobaba la cabeza -¿Qué haces en el piso?- cuestionó enseguida -que tonta eres. ¿Qué que hago en el piso? ¿Tonta? -¡Pero si eres tú el que me ha asustado!- me defendí rápidamente -Ese mueble es una antigüedad- me lo hizo notar. Me pare enseguida y levante el sillón en cuestión de segundos, devolviéndolo así a su posición actual. -L-lo siento- me disculpe, al tiempo que soltaba un suspiro. Me di cuenta rápidamente que el volvía a mirarme, tal y como lo había hecho antes. ¿Por qué me miraba así? -¿Q-que?- pregunte algo nerviosa -Tú no eres la reina de los vampiros- dijo como si algo en esas palabras fueran remordimiento o mejor aún, como si me estuviera reprochando algo a mí. -Se nota que no tienes el potencial. No eres ella. ¿Y quien querría ser ella de todos modos? De un momento a otro, sin darme tiempo a reaccionar, él se acercó tomándome de la muñeca y con su otra mano tomo mi rostro obligando a verle -No te muevas-dijo. Parecía más bien una orden que una petición. No entendía... No entendía nada. Él era uno de los cinco grandes... el me defendió, pero... ¿Por qué me defendió? No me conoce. ¿Y qué rayos era todo lo que me había dicho segundos atrás? De alguna forma, sé que el me ayudo, e impidió que yo recibiera una paliza sin importar el género de quien se tratase la víctima. -Son como los míos...- dijo y por una vez creo que logre escuchar otro tono diferente en su voz... Y por un momento nuestras miradas se conectaron, como si el tiempo se hubiera detenido y solo existieran aquellas lagunas oscuras en aquellos ojos, que, ahora, creía poder leer en ellos un atisbo de humildad. (Lo que sería ridículo) sin embargo, es lo que en su momento percibía en ellos, una mirada honesta y cansada, y de alguna u otra manera; ojos desesperados. -¡Levi! ¿Dónde te habías metido? - una voz aguda (realmente aguda) llego hasta mis oídos, irrumpiendo así en la sala de repente. Vi como aquel chico que al parecer se llamaba "Levi" me empujo. ¡El muy idiota me empujo! Caí al suelo sentada aun mirándolo indignada. ¿Por qué me empujo? -Aquí estoy, Ericka- le hablo a aquella chica Ella llego dando saltos y feliz, rápidamente se guindo de su brazo -¡Que desconsiderado eres al dejar a tu prometida abandonada!- le reprimió ella ¿Prometida? -No volverá a pasar- dijo volviendo a su voz seria de siempre -¿Quién es ella?- pregunto la chica viéndome en el piso. Sus ojos color avellana me hipnotizaron y su cabello tan dorado como el sol. -Vaya...- susurre por lo bajo admirando su belleza -No lo sé- dijo mientras me lanzo una mirada vaga como restándome importancia, y después de eso siguió su camino abandonando así aquella estancia. -¡Hey! ¡Levi! ¡Espérame! - y así vi desaparecer a estos dos singulares personajes del lugar, dejándome totalmente confundida y lo único que se podía repetir en mi cabeza era un... -¿Eh?
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