Capítulo 12: Fuera del castillo.

4324 Palabras
Bryan: -No creo que necesite que la lleve hasta la puerta de su habitación ¿O sí?- cuestione viéndola Nunca me ha gustado ser formal, era todo un lio, sin embargo, aquí estaba yo siéndolo. O tratando de serlo con esta candidata. ¿Cuál era la obsesión de Levi con ella? Es decir... solo era una chica. -no...- oí su respuesta casi en un susurro inaudible. Me tome la molestia de mirarla por un momento, aquella mirada, su mirada perdida, su rostro sin expresión, sus ojos... eran... tristes. ¡Tristeza pura y en todo su esplendor! ¡Que hermosamente cruel era aquella expresión! Sentí una opresión en mi pecho por un pequeño segundo Me vi tentado por un momento a preguntarle que le pasaba, pero... no. No era lo mío, simplemente no era mi estilo. Apenas y soy bueno hablando, seguramente le terminaría haciendo un lio. Más de lo que se podía ver que ya estaba. -Lo siento- ni siquiera sabía porque me disculpaba. « Mentiroso » « Mentiroso » « Mentiroso » Lo sabía... yo sabía exactamente el porque me disculpaba. Y sin más... me fui. Levi: -Toma- me dijo mientras lo estiraba; un anillo. Lo reconocí. Era añorablemente familiar. Sentí a mi corazón dar un vuelco completo. -Eso es... Eso es...- sentía que no podía ni hablar -De tu padre- ella confirmo lo que había pensado. Lo tome, sintiendo el peso del anillo en mi mano, la dureza de su material, y la belleza del mismo. -¿Cómo? -Adam lo tenía- dijo. .... -¿Cómo lo has conseguido? – cuestione enseguida confrontándola -...- ella solo me miro. -¿Pero qué has hecho?- pregunte horrorizado. -¡No he hecho nada malo! – Me miro con una expresión de indignación –Él lo ha botado. Solo lo tome de la basura, él nunca lo noto. Solo me dedique a mirar el anillo. Todos aquellos recuerdos que me transmitía... eran incontables, ¿Cómo un objeto tan pequeño podía recordarte tanto a alguien? Era como... salido de un sueño. -Él no tenía el derecho – la oí decir –Era tu padre. Lo que hicieron no fue justo. -Nada nunca fue justo. -No hables así...- me miro, odiaba esa mirada, esa expresión, detestaba el saber que la gente me compadecía. No necesitaba de su lastima. –Perdona- emitieron sus labios están palabras dándose cuenta de lo que estaba haciendo. Regresé mi vista al anillo, y así, solo me lo puse. Bryan: Debería de compadecerme... el destino de todos estos chicos... de todos los candidatos... "Desde siempre se ha decretado que es un gran honor y orgullo el ser llamado como uno de los candidatos de los futuros gobernantes..." Sí, claro, vaya discurso. Que gran mentira era esa. Patrañas, crueldad disfrazada de bien, una alternativa de salvación, albergando esperanzas en un futuro mejor a costa de vida de muchos. Lobos disfrazados de ovejas; eso eran los miembros del consejo. ¿Pero que podíamos hacer nosotros? "Los cinco grandes"; vaya título más farsante. No éramos más que otras tristes marionetas de todos ellos. -Solo tienes que encontrarla Levi...- las palabras salían inconscientes de mi boca mientras con una mano trataba de aferrarme al césped debajo de mí, y con la otra solo me limitaba en colocarla sobre mi frente, y mis ojos tratando de perderme en el brillo del cielo –Solo así nos salvaras a todos... Alice: El chico se fue, dejándome sola en pleno pasillo. « Lo siento.» No sabía porque su disculpa solo logro lastimarme más... ¿Acaso esperaba algo mejor? No. Claro que no. Después de tantos años, uno de ellos se disculpaba, era lo que hubiera querido oír, pero... ahora que lo obtuve descubrí que su "lo siento" no cambiaba nada. Yo seguía aquí. Todos seguíamos aquí. Todos estábamos muertos. -Ericka...- ese nombre seguía viniendo a mi cabeza. ¿Qué era esto? ¿Por qué sentía esto? ¡Basta! ¡Basta! ¡BASTA! Porque sentía este fastidio irracional cuando la miraba... y eso no era bueno. Levi le presto más atención a ella. ¿Cómo podía decir que yo le gustaba y preferirla a ella? Mis pies se movían solos por el pasillo casi inconscientemente, solo por costumbre. Un paso, Dos pasos, Tres pasos... cuéntalos Alice... Cuatro pasos... Ella era bonita. Ella era hermosa. Ella era rica. ¿Qué tienes tu Alice? -Una sentencia de muerte.- las respuestas viajaban a mi mente muy rápidamente sin yo poder detenerlas. Cinco pasos, Seis pasos... ¿Y que si a él le gustaba? A lo mejor el solo estaba confundido conmigo. Ella es su prometida, Él va a casarse con ella. El... Quizás... A lo mejor... La ama... -¡CUIDADO!- hubiera sentido el golpe de mi espalda contra el piso a no ser por su agarre. -Has usado...- me corto. -Mis poderes, lose- me miro, sus ojos, unos azules profundos. –Era necesario si quería evitar que te golpearas- se explicó –No se lo comentes a nadie ¿De acuerdo?- pidió. Y un deslumbrante cabello rubio. -N-no... no lo hare- él se había movido extremadamente rápido –Lo siento.- y así me levante con ayuda de él incorporándonos ambos. Antes él había estado muy cerca, era mejor recuperar cuanto antes una distancia prudente. -No te disculpes, he sido yo el que ha chocado contigo- sonrió, sus ojos brillaban, tenía un brillo de alegría dibujado en aquel rostro sonriente. –He venido muy despistado. -Has venido corriendo. ¿Por qué la prisa? -Es que hoy llegan los correos, espero ansioso la respuesta de mis padres.- dijo y por un momento creo que lo vi volver en si -¡Es cierto! ¡El correo! ¡Tengo que ir a verlo! - pareció por un momento su mente haber regresado a su objetivo principal Aunque ahora que él lo comentaba, yo también esperaba respuesta de mama y de Jhon. -Yo también espero una carta- murmure más para mí misma -¡Es genial!- dijo, sobresaltándome sus palabras -¡Vamos!- agarro mi mano y me jalo tras el -...- -Y, ¿Cómo te llamas? - oí que me pregunto mientras corríamos. -A-alice...- respondí con algo de dificultad. -Mis amigos me dicen Chris- respondió igual de entusiasmado, desde como lo hizo la primera vez que me hablo. -Ah... Chris de Christian- respondí con lógica -No, Chris de Christopher – sonrió mientras miro hacia atrás por un segundo, regalándome así una vista del color de sus ojos una vez más. -Oh... lo siento. -¿Por qué? -Por suponer lo contrario. -No, tranquila. ¿Por qué siempre te estas disculpando? ¿Disculpando? ¿Siempre me estoy disculpando? -De seguro porque soy una despistada – dije recordando que Jhon me lo decía todo el tiempo. Como respuesta solo escuche su risa. Por un momento lo pensé. -El rey y la reina vampiro están entre nosotros- fueron las palabras de Levi. A lo mejor... a lo mejor este chico lo era. Se decía que el rey vampiro por naturaleza poseería un color azul del mar en sus ojos. Claro que solo eran creencias, solo asumen eso, porque hasta la fecha todas las reencarnaciones del rey vampiro habían tenido los ojos azules, aunque esta teoría aun no era confirmada del todo. Por esa razón aún seguían cogiendo chicos con diferentes colores de ojos. Pero... ¿Qué tal si eso era cierto? En ese caso este chico que estaba frente a mí, podría serlo. Él podría ser el rey vampiro. Nunca me había cuestionado la idea de que en algún momento podría estar enfrente de él. Del mismísimo rey. Cuyos poderes superaran al resto, al de toda una generación. -¿Estas bien? – Su voz me despertó -Una foto podría durarte más- me dijo descaradamente -¡N-no!- conteste sintiendo mis mejillas arder, y desviando así mi vista de él, supongo que me había perdido en sus cualidades físicas, y por "físicas" me refiero a sus ojos. ¡A sus ojos por Dios! Otra risa. –Solo era una broma, tranquila, solo bromeaba- y así pronto llegamos al frente del castillo para recibir nuestras cartas. Levi: -Ya es tarde. -¿Quieres que llame un transporte por ti? Negó con la cabeza y así sin más la vi caminar fuera de los invernaderos. -¡Erika!- la llame y vi cómo se detuvo, se giró para verme-Gracias. Sonrió y simplemente salió. Alice: -¡Sí!- lo oí exclamar -¡Alice, soy hermano! ¡Soy oficialmente un hermano mayor! ¿Eh? -¿Perdona? -¡Es una niña! ¡Mi mama ha dado a luz a una niña! ¿Sabes lo que eso significa? -... Se volvió a reír, la expresión en su rostro era genuina –No, claro que no sabes lo que significa. -Y... ¿Qué significa? -Pues, que tengo una hermana, es mujer, que ya no soy hijo único y oficialmente soy un hermano mayor. -Un hermano mayor muy pronto muerto.- pensé enseguida « Eres cruel Alice » ¿Cómo él podía celebrar esto? El repasaba su vista en la carta, una y otra vez y volvía a releerla; como si en cualquier momento su contenido pudiera cambiar, aunque esto fuera estadísticamente imposible, la felicidad... la expresión dibujada en su rostro era indescriptible. Quizás la felicidad sea indescriptible. Y por un momento me olvide de todo, todo lo relacionado con esta absurda competencia. Y finalmente me atreví a decirlo –Serás un excelente hermano mayor. -Se llamara Sofía.- dijo en medio de una sonrisa –Tengo que contestarles de regreso.- por un momento lo vi quedarse en el aire, seguramente perdido en sus pensamientos -¿Y tú? ¿Qué decía tu carta?- su mirada bajo hasta mis manos. Oh, claro, mis cartas. Las abrí en ese momento para empezar a leerlas. Chris: Su mirada de pronto tomo otra expresión, la tensión en su cuerpo era notoria, sus manos pasaron a sostener más fuerte el papel, proporcionando una presión totalmente innecesaria en las mismas, tanto así que la carta se arrugaba cada vez más... Sus profundos ojos azules fijos en su carta. -Oh no...- susurro estas palabras. (.......) Alice: Cada hora que pasaba lograba estresarme más, cuando se hizo de noche ni siquiera podía conciliar el sueño. Las cartas de ellos dos no coincidían. Esto estaba mal. Algo está mal. La desesperación que sentía me estaba matando. Tengo que ir a verlos... Fuera del castillo. Quebrantaría miles de reglas más, ya de por sí estoy metida en uno con Levi por salir después del toque de queda. Salir después del toque de queda por los pasillos era una cosa, pero... salir fuera del castillo... esa, era una totalmente diferente. ¿Y si me expulsaban? ¿Y si me descubrían? Esta idea era totalmente descabellada por todos los lados, viéndola por donde la veas. Esto no era racional, pero muchas veces yo no soy racional. -¡Estúpida linterna...!- la golpee un par de veces más. Nadie de mi habitación me vio salir. Ahora, Atravesando pasillos tras pasillos. Sigilo. Solo eso necesito. Y quizás... algo de suerte también. De acuerdo, de acuerdo, me corrijo; mucha suerte. Llegue hasta las enormes escaleras principales. Si, está ahí llegue. ¿Acaso me habré olvidado de decirles que tengo el sigilo de un elefante? -¿Qué se supone que estás haciendo ahora?- se notaba indignado, y se podía apreciar en su voz una chispa de crispación -¿Qué buscas esta vez? ¿Una túnica? ¿Unos zapatos? ¿Un collar? -Levi no lo entiendes, yo... Vi como su mirada repaso en mi maleta. -¿Acaso tu ibas a...- me miro perplejo -¿Ibas a irte? ¿Pensabas en huir? Vale, lo sé, lo admito, este plan fue un fracaso desde el inicio, sin mencionar lo estúpido que fue. ¿Por qué habré creído que tenía el plan perfecto? ¿Por qué habré pensado que podría burlar la guardia de ellos? -Yo no... -¡¿Porqué?! -No grites...- pedí con miedo de que vaya a atraer la atención de los otros, solo por si acaso llegaran a estar cerca. -¡No! ¡Dime! -¿Estas molesto? -¿Tu qué piensas? -Que eres un sarcástico y que yo, - lo mire –muchas veces no capto esas cosas. Me tomo de la muñeca y empezó a caminar, logrando así jalarme a rastras detrás de el –Oye... L-levi... Suéltame, basta... ya para... puedo caminar... Caminare ¿Vale? - no importaba cuanto rogara él no se detenía –No iba a irme, enserio- pero él no escuchaba nada. Automáticamente reconocí los pasillos por los cuales pasábamos, yo sabía perfectamente hacia donde nos dirigíamos; su habitación. Al abrir la puerta entramos sin demoras, luego la cerro tras de él. -¿Qué hacías?- lo vi encender la lámpara más cercana a el - ¡¿En qué rayos pensabas cuando decidiste marcharte del castillo?! ¡¿Acaso no sabes que, aunque te marches te buscaran?! Te buscaran y créeme que te encontraran, y luego te matarían ¡¿Qué parte no entiendes de eso?!- vale, sabía que él estaba enojado, pero... ¿Bájale dos rayitas no? -¡Por milésima vez Levi!- solté exasperada –Yo no pensaba en marcharme. -No te creo. Tres simples palabras. No.te.creo. Bien. Que no me crea. ¿Qué me importa? -Está bien- dije mientras me decidí a pasar por su lado fuera de esta habitación. Me detuvo de la muñeca antes de llegar a la puerta. -Aún no hemos acabado de hablar.- su voz era firme, una mezcla de ira y rencor. -No me creerás de todas formas, así que no vale la pena- dije –suéltame- pedí. -No. -... -Quiero creerte. - su voz sonó diferente esta vez, estaba claro que hacia su mejor esfuerzo. -No eres ese tipo de persona.- dije. Tú no eres el tipo de persona que cree o confía en los demás. -Tal vez lo sea- dijo vacilante –Demuéstrame que estaba equivocado y que si existen ese tipo de personas a las que les puedes creer. -Yo no iba a huir... -De acuerdo, te creo. Lo mire -Te creo- volvió a decir. –Y te creo porque realmente quiero hacerlo. Quiero pensar que no quisieras alejarte de mí, así como yo tampoco quiero hacerlo. Mi corazón volvía a tomar este pulso estúpido e irracional de nuevo. ¡Deja de latir como loco sin mi consentimiento! -Iba a salir del castillo, pero mi plan no era huir –dije tratando de que mis palabras salieran audibles y claras, no podía ponerme nerviosa ahora –Pensaba en regresar en la mañana- -Tú querías salir del castillo. -Si- confirme -¿Por qué?- su voz seria. En ese momento saqué las cartas y se las di. Su mirada paso por el primer nombre –Jhon...- leyó su nombre en el sobre en voz alta. -Él es...- me corto -Tu hermano, lo sé- sus palabras me habían tomado por sorpresa -¿Lo sabes?- cuestione enseguida -¿Cómo lo sabes? -Lo sé todo sobre de ti- dijo mientras la abría y leía, línea por línea. La habitación quedo en silencio durante varios minutos, tanto leyendo la carta de Jhon como la de mi madre. -No cuadran- dijo al terminar. -Claro que no- y así me senté. Él se acercó hacía mí. –Ibas a verlos... Asentí con la cabeza. -Era peligroso tu plan – desvié la mirada –Debiste haber venido conmigo apenas recibiste las cartas. -No quería ser una moles...- en ese momento no termine aquella palabra, el me lo había dicho, él no quería que repitiera esa frase enfrente de el –Quiero decir... que no quería causarte inconvenientes, sé que estas ocupado la mayoría del tiempo con otras cosas- suspire –e incluso con otras personas... Vamos, Alice, no es un buen momento, para sacar a relucir eso; eso. -No hagas nada – lo mire –Dame tiempo y pensare una forma para salir sin peligro. Tiempo... ¿De cuánto "tiempo" hablábamos exactamente? ¡Yo no tenía tiempo! -Levi, es mi familia.- lo mire –No puedo esperar tanto. ¿Cuál es tu definición de tiempo? Me sostuvo la mirada... Levi... cuanto daría por saber en qué estás pensando en este preciso momento. Se levantó. -Espérame aquí, ya vengo- y así lo vi salir de la habitación. Habrán pasado alrededor de media hora, o al menos eso fue lo que yo calculé, vi como la puerta se abrió volviendo apreciar unos profundos ojos azules. -Vamos. -¿A dónde? -Vamos a ir a ver a tu familia. Mi corazón dio un vuelco entero ¡Lo sé! -¿Como?- estaba perpleja, debí haber escuchado mal. -No hay tiempo que perder, hay que regresar mañana, antes de las ocho- -Pero... el entrenamiento empieza a las seis, notaran mi ausencia. -No, el entrenamiento mañana empieza a las ocho- dijo Y entonces lo comprendí. ¿Qué hizo para que cambiaran la hora? Lo seguí, mientras el me guiaba por los pasillos, estaba claro que el conocía todos como la palma de su mano. –Nadie notara nuestra ausencia- lo oí decir. ¡Esperen! ¡Que se detenga el mundo! ¡Pausa! ¡Pausa! ¡Pausa! ¿Nuestra? -¿T-tu... tu vendrás? -No voy a dejarte ir sola. -Si es por qué piensas que no voy a regresar, te aseguro que lo hare- lo mire –Regresare contigo. -Sé que lo harás- y creo haberlo visto sonreír por lo bajo, -Pero iré contigo. Esa es la parte del trato para que te deje salir. Llegamos fuera del castillo. -Espera...- lo detuve –Pensé que no podías salir. -Técnicamente no puedo, pero...- me miro –Ellos no tienen por qué enterarse –podría jurar que tenía un brillo de picardía en su rostro, tal y como el reflejo de un niño que acaba de hacer una travesura de la cual no estaba arrepentido, tentando al destino como diciéndole ¿A que no me atrapas? Cuando lo vi pensé que nos habían atrapado, pero al parecer, la única equivocada y sorprendida aquí era yo. -Gracias Dylan- lo oí decir a Levi mientras recibió los caballos. ¡Eran dos caballos! -Nada de gracias- lo corto –Me la debes. -Eres el mejor. -Ahórratelos- dijo. Y luego me miro, no sabría cómo explicar su mirada, aun recordaba nuestra conversación de ayer, de alguna u otra forma creo que no estaba del todo feliz, porque yo cada vez involucraba más a Levi en mi vida, y eso no era bueno; o al menos tenía la certeza de que él no lo consideraba bueno. Lo vi caminar a Dylan de vuelta al castillo, hasta perderlo de vista. -¿Sabes montar?- oí la voz de Levi sacándome de mis pensamientos -Si. -¿Segura? Tomé al caballo n***o y subí. –Segura- dije mientras le sonreía. -Albergaba la esperanza de que podría ser algo así como tu fiel caballero y poder llevarte. -¿Un vampiro siendo un fiel caballero?- lo mire –No te queda Levi. -No, claro que no- y así lo vi montar en aquel caballo blanco. « Siempre tan opuestos » -Tenemos que apresurarnos. –miro al oscuro cielo de la noche- Sera mejor poner a correr a los caballos- dijo mientras examinaba con una vaga mirada a mi caballo –No te vayas a caer. -Crecí en medio de un bosque. Al menos aprender a montar debí hacer. Dylan: -No puedo creer que enserio lo hayas hecho. -No deberías haber espiado nuestra conversación- dije mirándolo. -Dormir no es lo mío. -Tienes prohibido decir una sola palabra de lo que ha pasado esta noche. -... -Es una orden. Alice: El tronar de los caballos era evidente. Todo el entorno empezaba a tornarse tan familiar... Tan familiar. Lo admito, la presencia de Levi era distinta, el daba a todo esto otro aire, otro ambiente. Su cabello, las facciones de su rostro... sus labios... y su mirada en estos precisos momentos, la noche sin duda le favorecía. Me estaba perdiendo en su mirar. -¡Hey!- se colocó al frente mío a su vez que hizo detener a mi caballo -¿ Estas bien? ¿Qué si estoy bien? Mire hacia al frente en ese momento. Un árbol. ¿Y quién puso ese árbol ahí? -No lo vi... -Creo que lo note. Me encogí de hombros ante su comentario, claramente avergonzada. -¿Segura que no quieres unirte a mi caballo?- su tono... -¿Te sucede algo esta noche Levi? -No- contesto con toda la confianza del mundo -¿Y a ti? -No lose – lo mire –quizás- y con ese último comentario eché a correr al caballo siguiendo el rumbo. Pronto pase a escuchar el trotar de otro caballo más, Levi claramente empato mi cabalgata, lo admito él estaba a la altura. ¿Y me sorprendía de eso? No. Claro que no. Bryan: -Despierta. -... -Despierta...- esa voz... -¡Bryan despierta de una maldita vez! La luz de mi habitación se hizo presente más rápido que un rayo. Me senté en mi cama viendo hacia el reloj de mi cuarto. Las 3. ¡Las tres! -¡Son las tres de la mañana! ¿Qué demonios haces aquí? -Tenemos que hablar. -¡Lárgate Martin!- dije al tiempo que me volvía a acostar y me arropaba de pies a cabeza -¡Bryan!- me quito mis colchas -¡Despierta! ¡Esto es serio! -¿De qué se trata?- dije somnoliento aun sin prestarle mucha atención. -Sobre nuestra vida Me senté viéndolo sin entender. -Levi- dijo. Alice: -¿Es esa?- pregunto a mi lado mientras también desmontaba su caballo. -Si. - y así empezamos a caminar hacia la casa, o aquella humilde cabaña. Un miedo empezó a invadirme aun sin saber que iba a encontrar allí exactamente. Llegué a la puerta, y me detuve. -Tranquila, yo estoy contigo.- había algo en la voz de Levi que no sabría decir cuando paso pero... su voz me empezaba a transmitir esa tranquilidad que necesitaba. Él lograba calmarme. Abrí la puerta, todo estaba oscuro aun, y en silencio. Caminé unos cuantos pasos cuando vi a Levi colocarse en frente mío en un rápido movimiento y escuchar un golpe contra la pared. Prendí la luz rápidamente -¿Levi? –lo mire -¡No! ¡Suéltalo! ¡Es mi hermano! - y así vi a Levi soltar a Jhon, el cual antes lo tenía apoyado contra aquella pared -¡Jhon! ¿Pero qué estás haciendo? - le reclame de inmediato -A-alice...- sus ojos reflejaban incredulidad. Él estaba ido, claramente confundido de verme ahí –Debo estar soñando- se dijo a si mismo mientras tocaba su cabeza. -No Jhon. Enserio soy yo. - me acerque a el -¿Y qué haces con esto?- le quite el mango de aquella lámpara -¿Pensabas en golpearme con esto? -Pensé... escuché ruidos... pensé que eras algún extraño. Pude haberte golpeado de no haber sido por el- dijo mientras le daba una vaga mirada de reojo –Como lo siento Alice... - él iba a tratar de dar un paso, pero por poco y se cae. Rápidamente llegue a él y le pase su brazo por mi hombro. Levi le toco la frente –Está ardiendo en fiebre. -¿Estas enfermo Jhon? -No es nada- dijo casi en un murmullo –Ya se me pasara, apenas se me pase iré al pueblo a por medicina para los dos. -¿No hay medicina?- cuestione enseguida -Hay dinero de sobra gracias a ti – dijo tristemente –Pero no creo poder llegar hasta allá en buenas condiciones y mama tampoco puede ir... pensé que estábamos perdidos por unos momentos. -... -¿Por qué has venido? -Tu carta- mencione Por un momento lo vi sonreír tristemente –Supongo que no fui muy convincente en que estaría bien. -Para nada- solté y así lo senté en el sillón. -¿Quién es el?- lo oí preguntar mientras le lanzaba una mirada inquisitiva -Él no puede saber quién soy- me susurro Levi por lo bajo. -Solo un amigo- conteste tratando de dejarlo sin dudas -Tu... ¿Has huido de aquel lugar? -No. Vi como hizo un esfuerzo por intentar pararse, pero lo detuve -Tranquilo, - lo obligue a sentarse de nuevo - me dejaron salir del castillo, pero no puedo demorar, tendré que regresar pronto. -Malditos tipos...- musito con rabia –Si algún día llego a verlos me asegurare de golpearlos. -¿A los cinco grandes?- oí la voz de Levi preguntándoselo. -Si. - dijo muy seguro de si -¿Y seguro que podrías en ese estado? -Yo estoy bien.- dijo -Coraje- escuche la palabra –También lo tiene tu hermana. -¿Crees que tenga oportunidad? Ya sabes, digo... de pegarles un golpe fuerte en la cara. ¿Lo crees?- le pregunto. Y, vamos, ósea, esto era ¡irónico! Lo mire a Levi tratando de averiguar cuál sería su respuesta. -Seguro que lo harás algún día. -Iré a ver a mamá.- interrumpí aquella conversación formada. -Hay que ir a comprar medicinas en el pueblo, pero hay que esperar, solo abren en la mañana. -Pero yo no tengo tiempo hasta la mañana- dije casi inconscientemente -Todo está cubierto- y así vi a Levi de su maleta sacar una enorme provisión de medicinas -¡Vaya! Amigo, eso debió costarte una fortuna. -No es nada, - lo miro divertido –Amigo. Me quede perpleja... él había pensado en todo desde mucho antes... -¿No ibas a ir a ver a tu madre?- pregunto -A-ah... si- y así desaparecí tras el pasillo hacia su habitación, pero no sin antes coger un frasco de medicina. Levi: -¿Tu estas con ella todo el tiempo?- su voz me tomo por sorpresa -De alguna u otra forma supongo que sí. -admití -Si ese es el caso, ¿Puedo pedirte algo?- Lo mire intrigado. –Cuídala...- susurro por lo bajo Y sin pensarlo conteste. –Lo prometo. -Sé que no es fácil... hacerte prometer algo así, después de todo eres otro candidato más de aquel desastre. Otro inocente arrojado a las fauces del lobo. Otro "candidato" mas... Otro "Inocente" mas... -Estúpidos cinco grandes. La culpa de todo esto es de ellos, son unos pobres desgraciados, el pueblo entero los odia. Los odia... -Deberías ver lo mal que la pasa el reino entero, la gente sufre... De seguro ellos los disfrutan. -No creo eso...- alcance a murmurar -No quiero perder a mi hermana... Esto es demasiado para mí – vi como sostuvo su cabeza entre sus manos –Y caer enfermo no ayuda en nada, eso te lo aseguro. -Los culpas de todo esto a ellos... ¿verdad?- a penas y podía verlo. -¿De quién más seria? -No... de nadie más – mire hacia mis manos –Tienes razón, son unos desgraciados. -Es hora- dijo saliendo para luego toparme con sus ojos. Bryan: -No deberías desconfiar.- lo mire –Has dado tu palabra, y somos sus amigos. -Ya no sé qué hacer...- se acostó –Esto me está desesperando. -El mundo tiene problemas, ¿sabes? Y Levi es el tipo de personas que quiero arreglarlos. Es como si fuera la única persona a la que le importara... -Necesito repetir mi juramente, estoy empezando a dudar y eso no es bueno. -No necesitas un juramente – lo mire –Necesitas simplemente recordar que es tu amigo. Alice: -¿Qué hora es?- cuestione cuando por fin pisamos el castillo. -Son las 5:57 de la mañana- dijo mientras desmontaba a su caballo. –Creo que le has agradado – dice -Te refieres al caballo- dije razonándolo de inmediato -Su nombre es celeste. -De modo que es mujer – dije al ver a la yegua. -¿Y qué hay del tuyo? -Se llama elemental. -¿Qué clase de nombres son esos? Suenan tan... místicos, como si dentro de ellos albergaran mucho más que solo palabras. Pero... enserio ¿Qué caballo se podía llamar elemental? -Es un el sin duda- dije al verlo bien, a aquel caballo blanco. -Pues has adivinado, es un él. -¿Cómo es que son tan mansos? -Me conocen desde siempre. O al menos yo los recuerdo desde siempre a los dos. Son una especie de pareja supongo- dijo al ver a los dos caballos. -Blanco y n***o- dije –Una combinación perfecta. -Como nosotros. -...- Lo mire sintiéndome ruborizar y en ese momento tuvo que amanecer, un amanecer saliendo a las seis en punto. Los rayos del sol alumbraron aquel rostro y sus ojos se veían brillantes por primera vez y tenía en su cara dibujada esa sonrisa, una sonrisa que denotaba que cuando quería podía demostrar ser una persona diferente. Su piel parecía más blanca de lo usual, su cabello caía ligeramente sobre su rostro, su respiración profunda y algo agitada, mirándonos fijamente... -Levi... -Si...- una voz ronca. -Yo... gracias- desvíe mi vista de el –Por todo.-añadí Sentí como se acercó a mí. –Tenemos que entrar. Asentí con la cabeza ya sintiendo que no podía pronunciar otra palabra. Por alguna razón repare en su mano en ese momento y otra punzada apareció en mi corazón, claramente de dolor... Un anillo. ¿Por qué me sorprendía? Él estaba comprometido era lógico que tarde o temprano llevaría un anillo; supongo que una parte de mi deseaba que haya sido más tarde que temprano. -Te debo mucho- dije tratando de olvidarme del objeto que acababa de ver. -Sí, supongo que ya veré la forma de cómo me lo pagaras- dijo mientras sonreía y tenía una mirada divertida dibujada en su rostro.
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