Capitulo 3

3393 Palabras
Voy habriendo mis ojos poco a poco, estoy cansada tanto como si hubiera corrido un maratón. ¡Alto! Miro a mi alrededor y este no es mi cuarto ¿De nuevo en el hospital? ... No. Iba camino a mi casa. No, eso no. ¿Fui al parque?.. ¡Si! en mi cabeza se reviven como imágenes todo lo que hace ¿Minutos?... ¿Horas?... No sé. ¿Cuánto tiempo he estado aquí? Reconozco está habitación, estoy de nuevo en el hospital. Ya recuerdo... ¿Me ha traído el? Necesito agua, veo alrededor con más énfasis y encuentro lo que necesito, estiró mi brazo por el vaso que está en la mesita a un lado de la cama cuando escucho que alguien se acerca, ¿Será el? — Oh gracias a Dios y todos los santos juntos hija ¡Estás bien! Diablos, es mi madre quien entra por la puerta, eso significa que — Chicos vengan ¡Ya despertó! Oh no, no, no, no, no... Mi madre tiene sus ojitos llorosos. Odio ver a mi madre así de angustiada por mi, como detesto que esto se repita. Solo pasan unos segundos cuando escucho los pasos agigantados de mis hermanos que responden al llamado de mi madre. Soy la hermanita pequeña, todos me tratan como la indefensa y delicada niña de la familia que deben proteger... Si tan solo pudieran entender que no soy tan delicada como piensan todo sería mejor, pero no. Los amo con todo mi corazón pero exageran al protegerme. Primero entran los gemelos Christian y Christopher, son unos grandulones comparados conmigo, corpulentos y aunque parecieran que hacen las mil y una, la verdad es que son buenos chicos, pese a que puedan engañar a muchos con su honda de chicos malos por sus vestuarios... Ellos son tres años mayores que yo y su piel más clara que la mía, sus cabellos son castaño oscuro y liso. Son idénticos salvó por su manera de vestir, los dos siempre van bien arreglados. Christian, el cheff de la familia anda con su chaqueta negra de cuero sintético, una camisa blanca y jeans oscuros. Christopher, por otro lado es más relajado en su elección de vestuario, unos tejanos y un suéter azul para el está bien, pero claro como entrenador profesional que es, su estilo es más jovial, más deportivo. Cada uno se pone a un lado de la cama y es como tener un espejo porque los ves dobles, por suerte como su hermana y 23 años de experiencia me han ayudado a diferenciarlos. — Enana nos diste un buen susto. — ese es Christian mirándome — Te llamamos más de tres veces y no contestabas. — Para las próximas consultas no volverás a ir sola, que te quede claro — dice Christopher, el más serio de los dos — Papá, mamá o alguno de nosotros iremos contigo. — Paren ya chicos — les suelto yo con una medio sonrisa — Esto no es nada. — ¿Nada? Te parece a ti que esto no es nada Ámbar. — me espeta Connor entrando por la puerta, es el mayor de todos, tiene 29 años y es el abogado de la familia. Además de tener un carácter del demonio, es fuerte y sobre todo protector. Mi mamá me dijo una vez que cuando tenía 17 años era de lo más buscapleitos del mundo. Cómo se involucraba en problemas, peleas que aunque él no salía golpeado sus enemigos siempre lo encaraban en busca de venganza y con más contrincantes cada vez. Gracias a como dice mi mamá “A Dios y todos los santos juntos" dejo esa vida. Claro está, que eso fue cuando a mi me empezaron a tratar con mayor agresividad mi insuficiencia cardíaca, en ese entonces mi mamá se quedó a cargo de mi, dejó el trabajo y ya que mi papá era el único que trabajaba, el dinero no alcanzaba por lo costoso de mi tratamiento. Mi hermano tuvo que empezar a trabajar desde esa edad para ayudarnos, mientras los gemelos estudiaban. Pero ahora gracias a su empeño y dedicación es el abogado respetable que es hoy en día. — Ámbar a todos nos diste un buen susto, Salí corriendo del buffet cuando mamá me llamó. No te imaginas lo asustado que estaba. — su expresión poco a poco fue pasando del regaño a la preocupación, apaciguandose cuando veía que lo miraba con mis ojos ya a punto de soltar las lágrimas que venía reteniendo. — No angelito, no te pongas así. No llores...— decía mientras se acercaba más a la cama, me tomo la mano y con ese gesto me hizo entender que quería transmitir su fuerza a mi. — Caramba hijos míos, ¿Será que me dejarán algo del regaño para mí? — dice mi padre tratando de relajar el ambiente. — Todo lo que le tenía que decir a su hermana, ya se me han adelantado. Pareciera que los padres son ustedes y no su mamá y yo. — concluye el con unos ojos preocupados pero que van tornándose alegres al ver que estoy bien. — Hija estoy de acuerdo con tus hermanos, sin embargo, voy a agregar otra cosa. Cuando llegamos nos informaron que sufriste otro ataque pero lo que quiero saber es ¿Que fué lo que provocó ese ataque? Toc Toc ... Tres segundos después entra la enfermera. Fiushhh... Mi resoplido no paso desapercibido por mi padre que aún esperaba mi respuesta desde el fondo de la habitación. — Vaya, señores hay muchas personas en la habitación. Solo deben estar máximo tres personas aquí, así que por favor. — haciendo unas señas hacia la puerta para que dos de las cinco personas que están aquí además de mi salieran. Y como era de suponerse, ninguno se movió. — Si claro señorita, entendemos. — dice Christopher. — Pero de aquí no nos movemos hasta no saber el estado de mi hermana. — completa Christian. La enfermera ve a todos lados como si así confirmara lo que acababan de decir los gemelos deteniendo su mirada unos segundos más en mi hermano Connor, quien al notarlo nego con su cabeza, como diciendo “De aquí no me sacan". Mis padres como los conocen sabe que sacarlos sin saber lo que me pasa, es imposible. Amo a mis hermanos, pero es precisamente esa actitud tan sobreprotectora conmigo la que me hace dudar si contarles la verdad o decir una mentirita piadosa. Entre la primera opción y la segunda... Me voy por la segunda. La enfermera ya impaciente por la negativa de los presentes nos indica. — Muy bien, el doctor vendrá en un momento, les explicará lo que se le aplicó a la paciente — y dirigiendo su mirada a mí comentó —entendemos su situación tan delicada señora ya su esposo nos explico. Al escucharlo todos voltearon a ver a mi padre, este que tambien se mostraba tan sorprendido como los demás decidió preguntar. — Disculpe enfermera, creí haberla escuchado decir que el esposo hablo con usted. Pero debe estar confundida, debió haber dicho padre y de igual forma yo no he hablado con usted. Hay no por dios, no Diosito. No, esto no es lo que creo que es... La enfermera no sabía ni dónde mirar, estaba desconcertada al escuchar a mi padre. — No señor, es que yo no me refería a usted. No Dios... Has que hable. Que me salga una palabra de la boca, cualquier palabra por favor... — Me refería al esposo de la paciente, el papá del bebé. — aclaro la enfermera, mirándolo como si estuviera fuera de lugar. Un OHHHH interno se escuchó en toda la habitación. No pude mirar a nadie, cerré mis ojos deseando que esto fuera una pesadilla. No quería que se enteraran... Así. No, definitivamente no querían que se enteraran así. No por otra persona. No aquí. Para completar la escena, justo en ese momento, va entrando Jesús y Jean Pierre a la habitación. La enfermera al ver al doctor en el lugar decidió retirarse y un completo silencio tomo lugar allí, no puedo decir cuanto tiempo estuvimos así. Todas las miradas estaban dirigidas a aquel extraño que acompañaba al doctor Jesús. Ninguno decía nada pero al mirar a cada uno note que todos tenían la misma intuición. — Ámbar, me alegro de que ya estés despierta. Estaba hablando con Jean Pierre — comenta señalando a este último — Y me dice que. — Perdón, pero ¿QUE DIABLOS ESTA PASANDO AQUI? - ese fue Connor fulminando con su mirada a Jean Pierre. —Jesús, ¿Quién es el señor? — le pregunta mi confundido padre a su amigo. Jean Pierre al entrar escaneaba los rostros de los que estaban presentes allí, algo que reconocí como paz se apoderó de él cuando nuestras miradas chocaron dedicándome una bella sonrisa. Que va, si dijera que no me sentí bien sabiendo que el estaba aquí me estaría mintiendo a mi misma. Que montaña rusa de emociones me provoca su sola presencia. — Carlos el es el señor — Jean Pierre De Lucca — se adelanta este último avanzando hasta estar cerca de mi padre extendiendo su mano — Gusto en conocerlo. Mi padre por pura cordialidad responde a su saludo. Mis hermanos por otra parte, se muestran recelosos y mi madre que estaba al lado de mi hermano Connor empieza a abrir la boca, pero inmediatamente la cierra cuando Jean Pierre empieza a hablar de nuevo. — Señor Carlos, ni ámbar ni yo queríamos que usted y el resto de la familia se enteraran de este modo. La cara de mi papá va de la confusión al nerviosismo y más que todo tensión. Veo a los gemelos y tienen su mirada fija en Jean Pierre, Connor es igual, toda su atención está en la conversación que Jean Pierre mantiene con mi padre y la mía vuelve a ellos cuando escucho mi nombre. — Disculpe la manera tan abrupta de presentarme, sin embargo, hoy estoy aquí por que tengo que decirle algo muy importante. — Mi madre contemplaba aquella escena tratando de descifrar lo que este tenía que decir, Jean Pierre no tenía cara de médico, así que seguro que trataba de adivinar el motivo por el cual estuviera aquí. — Ámbar y yo... Oh dios en que estás pensando Pierre. — Vamos a tener un bebé. Santa mierda. — QUEEEEEEEE El grito fue casi al unisono. Las miradas pasaban de él a mí... Es que jamás hubiera pensado que este hombre diría eso. No que va, jamás en mi vida me imaginé que saldría embarazada y que un hombre que apenas acabo de conocer se presentaría a mi padre a decir semejantes cosas. Estaba roja, no me veía pero sentía que iba a explotar en cualquier momento. Todo paso demasiado rápido, los gemelos abandonaron los lados de la cama, Christian empujo por el pecho a Jean Pierre haciendo que esté diera unos pasos atrás, esa faceta de Chris nunca la había visto, estaba furioso... — ¡Quien coño te crees para meterte con nuestra hermana! — gritó desenfrenado. Connor avanzo entre todos y agarró a papá alejándolo de nuestro hermano. Christopher trataba de frenarlo pero su gemelo estaba como poseído. Lo que más temía estaba pasando. No sabía cómo iban a reaccionar, pero no esperaba esto, desde luego que tampoco lo esperaba a el. El doctor Jesús estaba perplejo con toda la situación, intercambiando unas miradas de disculpa con mi padre. Jean Pierre se recuperaba del empujón que le había dado mi hermano y yo cada vez me sentía más mal, no me salían las palabras. Jean Pierre me miró y no supe descifrar su mirada, en cuestión segundos estaba a mi lado, su reacción hizo que los demás también voltearan a verme, mi madre fue la siguiente en acercarse, veía que estába moviendo sus labios, creo que me estaba hablando pero no escuchaba nada. Mi papá se acercaba, el doctor estaba haciendo unas señas en la puerta no identificaba qué... Mi vista se estaba poniendo borrosa. Mis párpados se sentían pesados, alguien agarró mi mano sentía como se aferraba a ella con toda su fuerza hasta que ya no la sentí más. ... — Señores por el bien de Ámbar no pueden tener este tipo de confrontaciones, por lo menos no frente a ella. No la deben exponer a situaciones que le generen estrés. Esa voz es ¿El doctor Jesús? — Concuerdo con el doctor Jesús, cómo ya lo deben saber, el embarazo de Ámbar es altamente riesgoso por lo que debe estar en completo reposo. Está voz ¿De quién es esta voz? No la reconozco. — Ahora bien, estuve evaluando todas las posibilidades para que podamos evitar el mayor riesgo durante el embarazo. — Doctor ¿Que debemos hacer ahora? Está voz es de ... — ¿Cuál es el paso a seguir? ¿Será posible? No se ha ido... ¿Es Jean Pierre? — Ámbar debe estar lo más tranquila que pueda, cualquier mínimo agite afectara su estado de salud. Mientras siga avanzando el embarazo, mayor será la presión que sentirá ella, por lo que ningún esfuerzo por mínimo que sea lo debe hacer. Si les soy completamente sincero, me parece increíble que este embarazada y más aún si me dices que quiere tenerlo. Quiero que quede claro esto, ninguna noticia de impacto, ustedes deben ser fuertes por ella y no dejar que decaiga su ánimo. — Téngalo por seguro, — esa voz... Es Christopher, estoy segura. — No la dejaremos sola — está voz es de Christian, lo sé. — Esto que le diré es muy poco ético, pero me atreveré a decirlo por la amistad que tengo con Jesús. ¿Se está dirigiendo a alguien? ¿A quien será? — Si yo fuera su esposo la convencería para que detuviera este embarazo, no está en posición de tenerlo. Por otra parte, y es algo que ella debe pensar por eso imagino que quiere continuar, es que tampoco creo que más adelante pueda tener uno. Su corazón se debilita con el paso del tiempo, Ámbar está en la lista de espera para donantes de corazón y este embarazo solo adelantará lo que ya deben de imaginar. Es una decisión muy difícil y entiendo que son una familia muy unida, es por ello, que en estos casos trato de preparar a la familia para todas las posibilidades, todo depende de ella y su capacidad de resistencia. Llorosos. Escucho lamentos.. ¿Quienes son? ... No puedo seguir haciéndome la dormida por más tiempo. Abro mis ojos y los veo a todos, mi madre sostiene las manos de mi padre, los gemelos están parados a unos pasos más lejos de ellos, Connor está cruzado de brazos con una expresión sería en su cara, puesto de esa manera se le ve intimidante, frente a mi está el doctor Jesús junto a otro doctor pero a él no lo conozco. Y a mí lado sentado en una silla muy pegada a la cama está él, Jean Pierre. Este último me siente cuando poco a poco me muevo para reincorporarme en la cama. — Hey no — su voz es suave, es tierna — no te levantes Ámbar. — Ámbar que bueno que ya despertaste — comenta Jesús mirándome — Te presento al doctor Étienne Di' Maggio, el será quien lleve tu embarazo a partir de ahora. Justo al lado de Jesús se encuentra un hombre mayor de tez clara, cabello n***o, rellenito y alto. Habla con tanta tranquilidad que me hace sentir cómoda y lo más importante, es que me trasmite confianza. — Gusto en conocerte Ámbar, el doctor Jesús ya me ha hablado de tu caso y tú esposo me ha dicho que deseas continuar con tu embarazo. ¿Es eso cierto? ¿Mi esposo? ¿Que esposo? Con la cabeza indico que si, ya que las palabras se niegan a salir de mi boca. — Muy bien, de ahora en adelante voy a acompañarte durante el embarazo y procurar siempre tanto el bienestar de tu bebé cómo el tuyo. Es por eso, que a partir de ahora debes seguir las instrucciones que te diga. Que calma con la que me habla este señor. — Ámbar, ya le he dado parte de las indicaciones a toda tu familia, sin embargo estábamos esperando a que despertarás para explicarte cómo seguirás a partir de este momento. Desde hoy estás en reposo absoluto, eso significa — dice, levantando uno por uno los dedos mientras habla — Nada de hacer fuerza, nada de estrés, ni agites o sorpresas, cuando más tranquila estés mejor. Programaremos las consultas cada dos semanas para llevar mejor el control de tu embarazo y chequear como crece el bebé y el desarrollo de tu corazón, por ahora estos son los medicamentos que tienes que tomar — termina levantando una hoja que Jean Pierre toma por mi — Allí mismo verás a qué hora debes tomarla. Se puntual con el tratamiento y no te pierdas ninguna. Veo a Jean Pierre y se que las está leyendo con sumo cuidado, la expresión en su cara me lo indica, cuando siente mi mirada se voltea y me dedica un sonrisa hermosa. Toma mi mano y la besa suavemente. Con ese beso, me da la fuerza que necesito para hablar y decir lo que tanto me daba miedo pero que ahora necesito sacar. — Mamá, papá, chicos — logro obtener su atención — No sabía cómo decirles antes y desde luego no quería que se enteraran así — digo haciendo señas al lugar. — Me daba miedo cómo iban a reaccionar pues se que a todos los toma por sorpresa esta situación y nadie más que yo tiene miedo de saber cómo puede resultar seguir adelante con mi embarazo. Pero quiero que les quede claro — mirando a todos, les suelto seriamente. — No voy a interrumpir mi embarazo, desde luego que no. Mi bebé no tiene la culpa de nada y haré lo que pueda y hasta lo que no para que este bebé nazca. Lo siento si los he defraudado, si están decepcionados de mí pero no voy a dar mi brazo a torcer. Malvadas lágrimas, ya se están acumulando en mis ojos... — Amo a mi bebé y se que ustedes también lo amarán y podrán cuidar de él aunque ya yo no esté. Cuando termine de expulsar todas esas palabras mis lágrimas abandonaron mis ojos, sentí a Jean Pierre rodearme con sus brazos para luego limpiar mi cara con sus manos delicadamente. Todos miraban la escena que estábamos dando y mi mamá fue la que rompió en llanto. — Hija mía te amo tanto tanto tanto que no podrías imaginar cuánto. Nunca estaría decepcionada de ti y menos por tomar una decisión tan valiente como está. — sus palabras salieron entre sollozos y largos suspiros. — Nosotros nos retiramos, permiso. — interviene Jesús. — Si nos necesitan estaremos afuera. — sin más, salen los dos por la puerta. — Enana, hermanita, ni se te ocurra pensar que nos estás decepcionando. — me suelta Connor — Estoy sumamente orgulloso de ti pequeñita. Que me tomaste por sorpresa si no lo negare, que tengo un incontrolable deseo de estrangular a tu novio pues si eso también. Pero eres mi hermanita, mi angelito y te amo y porque te amo te apoyaré en todo lo que necesites. — concluyo. Jean Pierre se para a mi lado y encara a mi hermano, algo que jamás pensé que me dirían, de repente Pierre lo suelta como si lo sintiera desde hace mucho tiempo. — Connor, se que es una sorpresa para todos y entiendo que lo hayas podido tomar a mal en un principio. Pero quiero que sepas que tú hermana es lo más importante que tengo en mi vida, su bienestar es mi principal objetivo y haré hasta lo imposible para ella esté bien. Había seriedad en sus palabras, se sentía sincero y ni entiendo por qué. Dios.... Si los demás supieran que apenas nos acabamos de conocer... Por favor ¿De dónde salió este hombre? — Ámbar es mi prioridad, mi luz, y señor Carlos, señora Vivian — dijo Pierre dirigiendo su mirada a mis padres — Si ustedes me aceptan quiero pedir la mano de Ámbar en matrimonio.
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