Cuatro semanas... Han pasado cuatro infernales semanas sin saber de él. Un mes entero levantándome sin energías y acostandome sin ganas. Trenta días en los que sufro al igual que me molesto, en los que marco su número y no me atrevo a llamarle. Prácticamente me levanto para comer, recibir visitas, quedarme sentada en la sala escuchando música o hablando con James «cuando el no sale de casa» de lo contrario debo pasar las tardes con Yoli. Que cambio a dado mi vida, no logro recordar cómo eran mis días antes de todo esto. Es que ¿Así será de ahora en adelante? No... No puedo. Malvado orgullo ¿De que me sirves? Si lo único que haces es retenerme a llamarlo. Sin duda sigo molesta, pero mi molestia cada día se va apaciguando, creo que a este punto ya no sé ni porque me molestó si solo pierdo

