— Me iré a vivir con ellos. — dije más para mí que para Connor.
El solo me veía, dándole tiempo para preguntar — ¿Estás segura?
No, la verdad no... ¿Estoy loca? ... Posiblemente si.
Negué con la cabeza y me senté a su lado con cuidado de mi pancita y el tarro encima.
— ¿T-tu crees que será buena idea? — le pregunté mirándolo a la cara.
El pensó por un momento mi pregunta y su respuesta ni en un millón de años esperé que dijera.
— Sí.
¡Oh Dios! Quedé inmersa ante tanta severidad en solo dos letras.
— Esos dos te aman ángel, me lo han demostrado hoy. — siguió él, en tono conciliador. — Ambos están dispuestos a cooperar si es por tu seguridad y la de mi sobrino.
Santo cielo...
— Conni ¿Tu también crees que papá y mamá no están en capacidad de cuidarme ahora si me voy a vivir con ellos?
Connor quedó reflexivo con mi pregunta — Yo creo que papá y mamá les encantaría que regresaras a vivir con ellos... Pero — hizo una pausa — No tienen la misma fuerza de antes si llegara a pasar algo Ámbar. Después de todo, ya no eres la niña chiquita que pueden cargar.
Wow...
Tiene razón, de verdad la tiene. No puedo poner a mis padres en eso. Pero ¿Tengo el derecho de ponerlos a ellos?
— Angelito, tu no los estás obligando, ellos lo decidieron. Créeme, aunque yo quisiera que estuvieras en casa de papá y mamá, no me gustaría pensar en una situación dónde tú nos necesites urgentemente y todos estemos en el trabajo.
Claro, no les puedo exigir que cambien sus vidas solo para cuidar de mí... Que patético es saber que no te vales de ti misma para hacer cualquier cosa.
— Connor ¿Que dijeron los chicos y mis padres?
— Solo hablé con papá y mamá, es tarde para llamar a los gemelos. Mañana es otro día, mañana hablaremos con ellos.
Mañana... Mañana es el día.
— Creo que aunque los tomo por sorpresa han podido entenderte angelito. Claro que les impacto la noticia Ámbar, aunque no sé porqué me da la impresión que mamá lo acepto más rápido que papá, fue como si ya lo supiera o no creyó toda tu historia. Ella en realidad me preguntó si ya habías tomado una decisión.
Suspiré. Una decisión no, aún no se ni que pensar.
Sentados en el mueble duramos un largo rato hablando mientras poco a poco yo fuí acabando con el tarro... Las ansías me podían y de esa manera las controlaba.
— ¿Que piensas? — Me dijo cuando me acompaño a la puerta de la habitación.
No he vuelto a hablar escuchando lo que Connor tenía para decirme. — Es lo mejor que puedo hacer.
— Si, pero solo si estarás tranquila. De lo contrario, tendrán que aceptar verte en horarios.
La respuesta de Connor me provoca risa imaginando a Pierre y James visitando la casa de mis padres en horarios.
Ok, ya tomé una decisión.
En la mañana, ya tengo las ideas más claras en mi mente. Desperté más temprano que Connor para arreglarme y estar lista para cuando ellos lleguen.
Ahora que estoy preparando el desayuno y ya falta poco para que estén aquí, están brotando mis nervios.
Voy a la nevera, sirvo un poco de agua y me bebo el vaso completo.
— ¡Buenos días Angelito! — me dice Connor entrando a la cocina.
— ¡Buenos días Conni! — le respondo su saludo — Espero te gusten. — le digo mientras le sirvo delante el desayuno.
Preparar la comida es algo que me gusta, era en lo único que podía ayudar cuando estaba en casa y es lo único que puedo hacer ahora estando embarazada.
Omelette de huevo y jamón, muffins de avena y banana y para completar un buen café.
— Y yo pensando en comprar sandwich para comer, cuando tengo una chef en casa. ¡Todo está riquísimo Angelito!
No es por presumir, pero ¡Cocino muy bien!
— Gracias, Gracias — le digo contenta con el resultado.
Ayer acabe con mi reserva de frutos secos así que me prepare bastantes muffins para mis antojos en el transcurso del día.
Estamos sentados en el comedor cuando escuchamos un auto estacionar afuera. Veo mi reloj y son las siete en punto.
— Llegaron más temprano de lo que imaginé – dice Connor con buen ánimo cuando me encamino a abrir la puerta.
Sin embargo, al abrirla no son ellos quien aparece detrás de la puerta, sino una mujer. Me parece conocida ¿Dónde la habré visto antes?
La mujer es de piel clara, con el cabello n***o y largo, de paso estirada. No se le puede negar que es hermosa, alta y delgada pero fuerte y confiada al mismo tiempo.
— Hola buenos días ¿Que se te ofrece? — le digo amable.
Está me mira de abajo arriba y me devuelve la sonrisa de mala gana. — ¿Tu eres la que supuestamente está esperando un hijo de James? Y aparte tiene una relación con Jean Pierre.
¿Ehh?
Que diablos ¿Quien es esta mujer? El tónito con el que se dirigió a mí no me gustó para nada.
— ¿Quien eres tu? — le suelto ya no tan amable como antes.
— Responde ¿Eres tú? La que se acuesta con dos hombres a la vez.
Los gritos de esta mujer, alertaron a Connor quien decidió salir y verificar por que no había entrado. — Angel ¿Quien es esta mujer?
— ¿Ángel? — repitió aquella con burla — Que descaro ¿Tienes a tres hombres a tus pies? — dijo viendo a Connor detrás de mí.
El instintivamente se posicionó delante trás oír sus palabras.
— Connor yo no sé quién es esta loca que llegó aquí preguntando si yo tenía algo con James y Pierre.
— Entonces si eres tú — dijo ella al escucharme.
Enseguida se puso más derecha con intención de humillarme — Escúchame bien niñita, más te vale acabar ese jueguito que estás haciendo con los dos.
¿Juego? ¿Que juego? ¿Quien es esta loca?
— Disculpe señora, pero no le permito que se presente en mi casa a gritar como le de la gana y menos a mi ángel.
Esa mujer, en vez de calmarse lo que hizo fué enfurecerse más. Dió un paso adelante y Connor reaccionó con otro más frenando cualquier ataque que está pudiera hacer, había adoptado una postura más desafiante con una mirada aterradora.
— Vaya, vaya... Pero si es que la mosquita muerta tiene un cortejo de hombres tras de ella.
— ¡QUE DIABLOS ESTÁS DICIENDO!... — le agarro Connor por el brazo alejándola de mi.
— ¿Quien eres tú? — le grite — ¿Que quieres apareciendo aquí en mi casa?
— Ámbar quédate adentro — soltó Connor en voz alta.
— Dime el secreto “angelito" — ironizó la mujer esa — ¿Cómo haces para que tantos hombres tan hermosos te persigan? — soltó piropeando a Connor quien la sostenía con ambas manos para que la mujer no se soltará.
Dejando atrás la puerta, fuí poco a poco hasta pararme detrás de Connor. Que espectáculo el que esta mujer nos estaba haciendo dar en la calle tan temprano.
— ¿Quien eres tú y que es lo que quieres? Responde de una vez — dije a escasos metros de ellos.
Gracias a la fuerza sobrehumana de mi hermano esa mujer no tenía escapatoria. Por lo menos eso fué lo que pensé, cuándo en pocos segundos le dió una patada a Connor en su parte más sensible haciendo que este la soltará y lo paso de lado hasta pararse frente a mi.
Yo inconscientemente protegía mi barriga cuando esa mujer se puso de frente, detrás de ella divisé a Pierre bajarse del carro y correr hacía mi. En instantes lo tenía delante de mí, encarando a quien sea que fuera esta loca desvergonzada.
Ellos de frente se retaban con las miradas, después James y Connor se colocaron a mis lados haciendo como una barrera entre ella y yo.
— ¿Te ha hecho daño principessa? — me preguntó Pierre dándome la espalda.
— ¿Principessa? — repitió ella burlándose con descaro.
— No — le respondí a secas.
— Así era como me decías a mi Pierre... — dijo ella dándome un golpe bajo con sus palabras.
— ¡Llévala adentro James! — le ordenó Pierre.
Pero yo no pienso moverme de aquí hasta no saber quién es esta mujer.
— ¿Quien es ella? — les digo a todos y a ninguno a la vez.
— James... — sostuvo Pierre aún más serio.
— Pierre de aquí no me mueve nadie hasta no saber quién es esta mujer.
Ella empezó a reír de forma desenfrenada con su mirada fija en Pierre.
— ¿Tanto quieres saber quién soy yo?
James estaba estupefacto por ver a la mujer aquí y Connor al igual que yo, no pensaba moverse hasta aclarar quien es ella y que diablos quería conmigo.
— ¡JAMES! LLÉVALA ADENTRO ¡YA! — le gritó furioso, pero por mi puede gritar todo lo que le dé la gana, yo no pienso amilanarme por sus gritos.
— Pierre ¿Quien es esta mujer?
El no me respondió, ni siquiera volteó a verme, su vista estaba fija en aquella mujer.
Busqué su mano para dar con el y nada.
— Yo soy la esposa de Jean Pierre “Angelito"