Capítulo 17

4285 Palabras
Hemos estado hablando por más de una hora los tres en la sala. Yo sentada en la esquina del sofá, tengo a Pierre de frente y James a mi lado. La conversación ha estado intensa a la par que incómoda y llena de confesiones pero hacemos que funcione, debemos aclarar nuestras situaciones. — Somos hermanos Ámbar ¿Recuerdas que te hable sobre el segundo matrimonio de mi madre? — Ese hombre era mi padre. — completo James. Ese fue el punto de partida, por eso no los había asociado como familia sino amigos, por eso no comparten el mismo apellido. Luego el paso a contarme con pocos detalles de su trabajo, no sentí justo recriminarle la poca información que me daba ya que el mismo dijo que era confidencial, más me sentí complacida al prometerme que no volvería a marcharse y en esa parte yo le creó. Por mi parte, le agradecí que cambiará eso por mi, por nuestro hijo, porque en el futuro el lo necesitaría. También fuí sincera con respecto a mi discapacidad y le hable sobre como afectaba mi embarazo aunque estaba controlado. Incluso, Pierre que se había mantenido en silencio, hizo comentarios sobre los tratamientos que he tenido, los que han funcionado y cuales han sido mis cambios. Sabía que era duro para el, sin embargo, agradecí mentalmente que estuviera allí. Se que es injusto, pero sigue formando parte importante de mi vida y necesitaba que lo supiera, tanto él como James. Fué incómodo para mí hablar de los sentimientos que tenía por cada uno, pero se los debía. Debía ser sincera, así que lo hice. Verle la cara a James mientras le confesaba como me había enamorado de Pierre me partía el alma, aunque fué mil veces peor sostenerle la mirada a Pierre y admitir que aún amaba a James. Ese sin duda fué el momento más doloroso para los tres. — Principessa, yo sé que no has dejado de amarlo. Quizás me diste la oportunidad a mi, pero eso era cuando pensaste que James no volvería. Ahora el volvió y aunque me duela aceptarlo entenderé que quieras regresar con el. Escuchar esas palabras de el, me partía en mil pedazos, no quería perder a ninguno, pero mi corazón no lograba ponerse de acuerdo, estaba en una encrucijada y no sabía que camino elegir. Así que lo único que pude decir fué. — No Pierre. No sé cómo estar contigo, pero tampoco quiero estar sin tí. En ese momento, el se libero de un peso al escuchar mis palabras, contrario a James que significó un golpe bajo para el y lo ví como agachó la cabeza para recomponerse. Verlos a los dos así era devastador y yo no podía aguantar más, lo único que podía hacer para no dañarlos era hablarles con total claridad, así es como llegamos a este punto, dónde tengo mis ojos cerrados intentando poner en orden lo que quiero decirles. Tomo aire, respirando hondo hasta llenarme de fuerzas. — Se que esto no es justo para ninguno, pero no puedo elegir. No quiero perderlos. No puedo. Los amo — Abrí los ojos y mis lágrimas acompañaron mis palabras — James, tu me enseñaste a vivir, me abriste paso a un mundo que no conocía, tú te convertiste en mi primer amor y te sigo amando a pesar de que te fuiste... Pero también amo a Pierre. Mi mirada fué a encontrarse con la de él, que se veía esperanzado. Me derretía verlo así de ilusionado deseando que lo eligiera a el. — Así es Pierre, durante estos meses te metiste en mi corazón. Me enamoraste con tus detalles y tú manera de tratarme, me elegiste ante todo, me demostraste que podía confiar en ti. En cuestión de segundos, Pierre se abalanzó hacia mi abrazándome, haciéndome callar y solo recibiera su amor. — No te vamos a hacer elegir principessa. — me dijo en mi oído. Luego se separó de mi, dejándome aturdida por ello. ¿No me van a hacer elegir? Los veo a ambos y no parecen sorprendidos por ello. — Ámbar, tu eres el único amor que he tenido en mi vida. Ninguna mujer me había hecho sentir lo que siento por ti, por eso estuve solo hasta el día que te conocí. — James mi primer amor, me está hablando desde el fondo de su corazón, toma mi mano y la colocó en su pecho acelerado. — Tu me mostraste la verdadera inocencia y me has dado el mejor regalo de la vida, mi hijo. Yo no voy a hacerte elegir cuando soy el culpable de esta situación. Oh James, no eres el único culpable de esto. — En estos momentos Ámbar lo único que me importa es que tanto tu cómo mi hijo estén bien. Por eso no puedo hacerte elegir. Yo te amo y deseo estar a tu lado durante el tiempo que sea. — terminó de decir. No sé que responderle, estoy tan abrumada por el giro que dió esta situación que no encuentro que respuesta darle. Los tengo a los dos y quieren que sigamos así por lo menos hasta que nazca el bebé, pero ¿Como podría funcionar? Sería incómodo para todos. ¿Y mis hermanos? ¿Mis padres que dirán? — Ámbar — me llama Pierre sacándome de mis dudas — Se que estás pensando en cómo lo llevaremos, pero confía principessa que estaremos bien. No quiero ponerte en una situación incómoda así que lo haremos solo si estás dispuesta a hacerlo. — Exacto. — continúa James — Queremos velar por tu bienestar y hacerte elegir ahora sería injusto para ti. Así que si estás de acuerdo seguiremos estando en tu vida. ¿Si estoy de acuerdo? ¡Claro que quiero! Aunque no sé si pueda funcionar. — Chicos, esto no sería fácil para ninguno. Es más, sería totalmente incómodo. — mi cabeza va de un lado a otro hablándole a los dos. — ¿Creen que podremos? Yo no quiero ser la causante de que terminen peleados. Sinceramente me da miedo que los pierda a ambos por qué se que al final debo tomar una decisión. Dios es que no quiero imaginar la reacción de mis padres y mis hermanos cuando se enteren de esto. Veo su expresión, se que traman algo... Es que así estén peleados se les nota la complicidad que tienen. — Bien... Sobre eso... — dice Pierre. — Connor está hablando con ellos en estos momentos. — continúa James. — ¡QUÉ! ¿Cómo así que Connor está hablando con ellos? ¿Con quiénes? ¿Con todos? Oh no... Que mal asunto... Me han hecho enojar... Ahora sí me han hecho enojar. — Como se atreven a decidir por mi ¿Es que acaso yo no cuento para ustedes? ¿No piensan escuchar mi opinión? Cómo es que tratan mi vida a su antojo... Cómo es que son tan descarados de hablar por mí... Los miro a cada uno y ninguno me devuelve la mirada. Aunque, ahora que lo pienso, de James lo creo, me vuelve loca saberlo pero es así. De Pierre, también lo creo, lo conozco por más tiempo y él desde el primer minuto decidió por mí. Pero ¿Connor? Que siempre me ha tomado en cuenta... No que va, también. El mismo los reunió aquí sin consultarme. Supongo que a su manera está pensando que me protege. Pero qué diablos ¿Los estoy justificando? Esto si es el colmo. — ¿Se puede saber en que pensaban? — les digo a los dos. — Calma Principessa, Connor sabía que sería difícil para ti contarles, por eso pensó que si el les decía no estarías tan expuesta. — Es verdad Amor, lo único que queremos es que tú y mi hijo estén bien. Sabemos que necesitas descansar y que si seguimos con estás peleas no estarás tranquila. Ok, en eso tienen razón. Pero el hecho dé, no implica qué... Sigo molesta. Me están tratando como a una niña decidiendo por mí. Pensando que no podré por mi estúpido corazón. — Ámbar, Amore mío. Por favor no te enojes. Solo queremos lo mejor para tí. Huy es que en estos momentos lo que me provoca es gritarles, pero vamos Ámbar que si pierdes los estribos le harás daño es a tu hijo, recuérdalo. Es por mi hijo... Es por mi hijo... Me repito esa frase en la mente no se cuántas veces para desacelerar mi ritmo cardíaco. Poco a poco va surgiendo efecto. Sigo molesta, pero debo calmarme. — Van a tener que aprender que si se trata de mi, deben escuchar mi opinión. — les digo más calmada. — No pueden decidir algo y no consultame primero. Yo soy una mujer grande y aunque no lo crean, puedo manejar mis asuntos. Ambos se han quedado en silencio. Están pensando en algo, se les nota en la cara. — ¿Me están ocultando algo más? — les pregunto. Parece que di justo en el blanco, se están mirando como si tratarán de ponerse de acuerdo. Al final es Pierre quien decide hablar. — Verás principessa — hizo una pausa — Estuvimos hablando y los dos no estamos dispuestos a dejarte, aunque sabemos que no debemos ponerte en situaciones incómodas queremos acompañarte. — aquí se puso serio, lo que provocó más nervios en mí — Tu y yo estamos viviendo juntos desde hace tres meses. — Y eso es algo que yo no puedo aceptar — interrumpió James — Yo no quiero que tú sigas viviendo sola con Pierre. — me dijo escuetamente. — Y yo no pienso dejar que te vayas a vivir con James. — le cortó Pierre mostrando su desacuerdo. Los dos estaban notoriamente molestos por el tema. Yo por mi parte, decir que estoy confundida por el giro que tomó la conversación me quedo corta. Aún más, porque ni se me había cruzado por la mente pensar en ello. — Claro, lo más lógico es que regrese a casa de mis padres. — les digo yo. Más, sus caras me hacen dudar de mi respuesta. — No principessa, yo puedo aceptar compartirte pero no dejar de vivir contigo. — me contesta Pierre algo descontento pero con firmeza en sus palabras. — Yo no voy a perderme de disfrutar el crecimiento de mi hijo Ámbar, al igual que disfrutar tiempo contigo. Ahora si que me perdí — No entiendo — les digo — ¿Que quieren? ¿Que estemos los tres en la misma casa? ¡Oh dios mío! No hace falta que respondan, se les ve en la cara. He acertado. — ¿Es eso? ¿De verdad creen que podremos vivir los tres en una misma casa? — les digo yo estupefacta. — No lo dirán en serio — suelto medio en broma. La cara de los dos se ve levemente incómoda por lo que acabo de decir. ¿Están hablando en serio? — No es algo que yo desee — me dice Pierre muy formal. — Ni yo Ámbar. Pero si tengo que compartirte con el y de paso regirme por un horario de visita, créeme, me volvería loco. Su comentario me dió gracia por el tono de voz que uso. Más, pronto me dí cuenta que los dos hablaban muy en serio. — Eso es una completa locura. — les digo resoplando por lo absurdo que me resulta todo. — Supongamos que acepto, porque imagino que pensaban considerar mi opinión ¿Verdad? — suelto de forma amenazadora. Sin embargo, sus miradas me dicen que hay más. — ¿No pensaban consultarme? — Ámbar — Me ruega Pierre. — ¡Es que esto si es el colmo! — les gritó mientras me paro del sofá y camino unos cuantos pasos lejos de los dos dándoles la espalda. No puedo verlos a la cara, se han pasado. — ¿Ya lo habían decido sin mi? — digo ofendida. — Ya tenemos una casa Ámbar. — responde James con pesar en su voz. — La hemos visto antes de venir. — confiesa Pierre. ¿Antes? ¿En qué momento? ¿Antes? Es decir qué... — ¿Connor lo sabe? — les pregunto volteando a encararlos. Están dudando — Si y no — me dice James. — Explícate James — Respondo tomando aire. — El vió con nosotros la casa, está de acuerdo que no debes quedarte sola y que tus padres no tienen la facilidad para ayudarte como antes. Pero nos aclaró que no quiere exponerte a tanta carga emocional. Así que dejó claro que todo dependerá de ti. ¿Que no tienen la misma facilidad de ayudarme como antes? Mi mirada instintivamente busca la de Pierre y este nada más verme entiende lo que pienso confirmando lo que antes expuso James. — Ámbar, tan solo este último mes te lleve en mis brazos a nuestra habitación en más de tres ocasiones por tu estado, no quiero ni pensar que te pase de nuevo y no esté para cuidarte. La expresión de desagrado de James al escuchar a Pierre no me pasó desapercibida, sin embargo, no objeto nada. Se callo porque sabía que Pierre me estaba haciendo entender. — Tu mamá no puede hacer tal fuerza principessa y tu padre y los chicos aunque quieran cuidar de ti, tienen sus responsabilidades y por Dios sabes que no te dejaría con nadie más. Wow... Las palabras de Pierre me dieron un buen golpe. Sabía que no lo decía en ese sentido, pero me deja claro que para ellos en mi estado soy una carga. — Cariño, no pienses mal amor — caminó en mi dirección — Se lo que estás pensando y no cariño, es que no queremos dejarte. Yo no quiero dejarte. — sentenció tomándome en sus brazos. Lo recibí sabiendo que tenía la mirada de James fija en mí, pese a ello me dejé abrazar, cerré mis ojos y permití que su abrazo me transportará hacia otra realidad, una dónde no tuviera ninguna enfermedad, dónde mi hijo no estuviera en riesgo y dónde lo viéramos crecer juntos. —Pierre... — lo llamo James tipo amenazador. De verdad, no sé cómo creen ellos que vivir juntos podría funcionar si ninguno soporta ver al otro cerca de mi. — Te he traído algo — me dice Pierre haciendo caso omiso a la acusación de James, me besa la frente y sale en dirección a la puerta. ¿Que hace? ¿Se va a ir? Sigo con la mirada fija hacia donde escasos segundos había salido Pierre, cuando siento a James detrás de mí. Su cercanía me pone alerta, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvimos así que me pone nerviosa, de repente y sin perder tiempo aprovecha la soledad que nos han dejado y me agarra por la cadera haciéndome voltear, su tacto me pone rígida al principio y al cerrar mis ojos, su boca sorprende la mía como antes solía hacerlo. Me besa con tanto deseo que en ese instante me aferro a el, sus labios hacen sintonía con los míos, su lengua saborea la mía hasta estremecerme, me chupa, succiona y me presiona de tal manera que me deja sin aliento. — Tenía que hacerlo — me dice con dificultad cerca de mi boca — Te voy a recuperar. Estoy tan conmocionada por la profundidad de aquel beso que no he escuchado la puerta cerrar detrás de mí. Nuestras miradas siguen conectadas, pero la mía se llena de culpa de inmediato. ¿Nos habrá visto? Tengo terror de voltear y verlo. — Jameees... — lo escucho furioso tras de mi. Santo cielo... Nos vio. En un abrir y cerrar de ojos observó como Pierre agarra por el cuello a James y lo pega contra la pared. La furia lo domina, lo veo en su mirada asesina puesta en James, este no hace mínimos por defenderse, más bien lo veo disfrutar de su encontronazo con Pierre. ¿Que diablos les pasa a los dos? — Que pasa Pierre — le suelta con sorna — Tu no has hecho más que aprovechar cualquier excusa para tocarla. ¿Excusa para tocarme? Esto parece una broma. — Yo no la he besado — le brama. —Lo has jodido James, rompiste el trato. ¿Trato? ¿Cuál trato? — No te engañes Pierre, el primero que lo hizo fuiste tú. Por favor, si lo que querían era que yo no sufriera están haciendo todo lo contrario y de la peor manera posible. — Tengo una sola pregunta para ustedes dos. — les digo sin molestarme en acercarme, ya he tenido suficiente. — ¿Así creen que funcionaria estar viviendo los tres en la misma casa? Pierre suelta a James y se voltea, por la expresión que tiene en su cara sabe que lo ha dañado. James ya perdió la sonrisa burlona, aprovecha que Pierre lo ha soltado y se arregla la camisa. Se quedan callados, ninguno me responde. — Porque yo no. No pienso pasar el resto de mi embarazo con ustedes dos peleándose por quién me toca, quien me besa o quién me mira. ¿Es que acaso yo soy una propiedad?... ¿Que es lo que acordaron específicamente? — los miro. Saben que estoy molesta, saben que lo han arruinado conmigo, saben que si seguían ocultando cosas me harían más daño y sin embargo lo hacen. Su silencio hace empeorar mi genio. *Mejor respira Ámbar, respira y vete* me aconsejo a mi misma. Si, mejor — Me voy y será mejor que no se atrevan a seguirme. — les amenazo. — No pequeña, a esta hora es peligroso que salgas. — dice Pierre. — Nosotros nos vamos. El se acerca, me da un rápido beso en la frente y sale por la puerta. James, por su parte, posterga su mirada en mi, se le nota como lucha por resignarse a irse aunque lo único que quiera es quedarse. Al final, suelta un suspiro y me dice — Ámbar, se bien que arruinamos la oportunidad que teníamos contigo, pero te lo ruego, no nos cierres la puerta de arreglarlo todo. — James, estoy cansada. Cansada de mentiras, cansada de promesas vacías. Lo único que deseo es disfrutar de mi embarazo, poder tener a mi hijo con tranquilidad y si dios me lo permite verlo crecer. No me lo esperaba pero que bien se sintió el abrazo acogedor de James — Lo tendrás mi lucero. Me aseguraré de que así sea. — me decía tranquilo. — Ámbar, se que no lo demostramos hoy pero Pierre y yo nos conocemos desde pequeños, puede que no lo parezca pero sigue siendo mi mejor amigo... La persona en la que más confío, mi hermano — dijo después de un rato. — Lo haremos funcionar. — ¿Sabes James? Uno de mis temores es que por mi culpa ustedes se pierdan. Nos quedamos viendo por unos breves momentos hasta que el dijo — Sea quien sea que elijas, si el o yo, ten por seguro Ámbar que respetaremos tu decisión. — se despidió con un beso tierno en mi mejilla. «Sea quien sea que elijas»... Palabras que retumban mi corazón. — James ¡Espera! — le sujeté la mano antes de que pudiera alcanzar la puerta. El se detuvo y volvió a mi. Lo abracé con todas las ganas que había guardado dentro de mi por tanto tiempo, por todas las veces que desee que estuviera allí, por el amor que le profesaba. — ¿Por qué no me lo dijiste? Sabías que te amaba, sabías que podía haber entendido. — le dije cerca de su oído abrazada a él. — Ámbar, decirte aquel día que me iba y que quizás no regresaría era muy difícil para mí. No quería dañarte y menos cuando me dijiste que esperábamos un bebé. No pude decirte la verdad... Dejarte ha sido lo más doloroso que he pasado después de haber perdido a mis padres. Discúlpame Ámbar por ser un cobarde. — No James, entiendo. — le dije al mirarle la cara, ya nos habíamos separado. — Solo que... — Ámbar — soltó — Yo aunque quisiera no puedo volver atrás, pero déjame estar contigo... Aquí... Ahora. — No es eso James.. — le respondí — No sé cómo lidiar contigo y con Pierre porque — Entonces déjanos. — me cortó. — Déjanos estar en tu vida. No tienes que elegir ahora, solo queremos estar contigo. — Todavía no puedo creer que se lo estén tomando en serio. — le digo incrédula. — Toma esta noche para pensarlo y mañana venimos por tí. ¿Que te parece? — decía esperanzado. Su expresión me saco una sonrisa involuntaria, lo que interpretó como buena señal y se despidió con un cálido beso en mi mejilla. Lo acompañe a la puerta donde seguía Pierre recostado de la camioneta esperándolo. Es tan raro... Son hermanos, son muy unidos y considerando que andan en el mismo auto quiere decir que andan en son de paz ... Pero se me hace tan extraño verlos juntos. Pierre, pobrecito mi amor, no sabe si acercarse o no, lo veo está indeciso, me parece tan tierno así como está. Parece un niño chiquito esperando que le digan que hacer. Cómo no lo hace él, decido acercarme yo. Camino sola sin agarrarme de James y llegó justo al frente de él. James por su parte, ha dado la vuelta para montarse en el puesto del conductor dejándonos solos a los dos. — Perdóname Ámbar. — dice nada más quedarnos solos. — No sabía cómo decirte la verdad. Se ve el arrepentimiento que tiene lo está torturando por dentro. — Pierre, Shhh — le digo haciéndolo callar. — No es eso de lo que quiero hablar contigo. Este se queda esperando en silencio a qué yo siga. — Ayer te dije algunas cosas que no fueron justas y quería disculparme contigo. — No cariño, no tienes que disculpar... — Shhh déjame hablar — lo interrumpí — Se que estar aquí hoy no fué fácil para tí, para ninguno, pero en especial para tí. — pues más que todo la conversación estuvo entre James y yo. — Pero agradezco que te quedarás. — Ámbar yo nunca te dejaré — me dice serio. — Lo se, lo sé Pierre. — le digo honesta. — Sólo que con la llegada de James no sé cómo podremos seguir de aquí en adelante. No me malinterpretes — le dije apresurada al notar como decaía su cara. — Pierre yo te amo, te amo mucho. — le dije acariciando su cara. — Temo que si acepto lo que están proponiendo en vez de ser algo bueno, empeore la situación. Con Pierre, hablar lo siento tan natural. Siempre ha sido así. El me conoce, es increíble que en estos tres meses me conozca a tal punto de saber hasta lo que no digo con palabras, sino con miradas, pero es así. — Ven Principessa, entra a casa. Ya llamé a Connor, no debe tardar en llegar. — me tomó de la mano y caminamos a la entrada. — Ámbar, conozco a James desde que ambos teníamos 4 años a partir de allí fuimos y seguimos siendo hermanos, confíamos uno en él otro. — confesaba mientras caminábamos a la casa. — El me confío lo más preciado de su vida que eres tú y su bebé, solo que jamás imaginé que me enamoraría de la misma mujer que James ama, pero quiero que sepas que no me arrepiento de nada. Llegamos a la entrada y siguió hablando. — Lo que quiero decirte con esto, es que el y yo nos conocemos y sabemos que si es por tu bien, por el amor que te tenemos podremos hacerlo. — Eso no sería justo Pierre. — le digo a pesar de su iniciativa. — Ni tu ni el se merecen eso. — Si es justo o no déjanos a nosotros decidir. — fué lo mismo que me dijo aquella vez, salvo que ahora son los dos. — Principessa, ve a descansar. Mañana temprano vendremos por ti. No sonó a pregunta, más bien fué como un aviso. Enseguida noté que llegaba Connor en su carro, lo dejó aparcado atrás que el de James pero no apagó el motor. — Te veo mañana Principessa, está será la segunda noche más larga que pasó desde que te conocí. — me dice dejándome un beso en la frente. ¿La segunda? Me pregunte en la mente. — La primera fué ayer — decía Pierre leyendo mi pensamiento. — Fué la primera noche que dormí sin tí desde que te conocí. Connor había intercambiando palabras con James y se acercaba a nosotros a paso lento. — ¿Todo bien ángel? — me preguntó al llegar. — Si, todo bien. — le respondí con seguridad. — Mañana estaremos aquí antes de que te vayas a trabajar. — escuché decirle Pierre a Connor antes de dirigirse a la camioneta. Cuando cruzaron la esquina perdiéndose de nuestra vista, entramos a la casa. — ¿Y bien? — dijo mi hermano cuando se sentó en la sala. Mi vista fué a parar a lo que Pierre minutos antes habían ido a buscar... Mi tarro de frutos secos estaba en la mesita a unos cuantos pasos de dónde estaba parada. No puedo creer que a pesar de todo esto, se acordará. — ¿T-tu se lo dijiste? — le pregunté a Connor mientras agarraba el tarro. Connor me sigue con la mirada y observa lo que agarro. — Oh, no angelito. Fué él que lo compro cuando veníamos de camino. Es que claro que fué él... Siempre tan atento conmigo. — Porfin angelito ¿Que decidiste?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR