Capítulo 16

3391 Palabras
— Así que estás vivo — le respondo. Se quedó callado, igual que Pierre. — Así que son hermanos — suelto un rato después. — Así que me han estado engañado todo este tiempo. — les digo tratando de tranquilizar mi voz. — No Ámbar, eso no es así. — me dice Pierre. — ¿No es así Pierre? ¿Entonces como es? — respondí con ironía — ¿No me engañaste? ¿No me hiciste creer que estabas conmigo porque me amabas? Y ahora resulté ser un sacrificio para ti. — Eso no es así cariño — se defiende — Yo te amo Ámbar, te amo desde el día que te conocí. — ¡NO MIENTAS PIERRE! Te escuché. — No amor, puede que al principio si, pero eso era antes. — ¿Antes? ¿Antes de que? De qué te metieras en mi vida, de que te entregará todo de mi. — ¡ANTES DE CONOCERTE! — me grito desesperado. Dió unos pasos hacia mi, pero mis reflejos actuaron por si mismos levantando mis manos para detenerlo. — De verdad cariño yo te amo. — me dice con sus ojitos apagados. — No te creo Pierre. Y tu — lo señalo — No puedo creer que te hayas ocultado de mi. — Ámbar no me escondía de ti — me decía con voz apagada. — No sabía como acercarme a ti. — ¿Sabes? De todas las mentiras que me podrías haber dicho para justificarte, esa es la peor. Que decepción. El se acerca y yo doy pasos atrás, quiero mantener mis distancias con los dos. — Amor, no sabía cómo acercarme a ti ¡Lo juro! Cómo darte la cara después de haberme ido, tenía miedo amor, miedo a lo que podrías decirme, miedo a perderte. — Y no crees que así ya me perdiste — le respondí agotada emocionalmente. La fuerza que tenía poco a poco iba desapareciendo de mi. Su mirada, la misma mirada que me enamoró, ahora expresaba dolor. — ¿Saben qué? No sé molesten en pelear por mi. Voy a disfrutar mi embarazo de la manera más tranquila posible yo sola, se lo debo a mi hijo. — Es nuestro hijo Ámbar. No me hagas eso amor por favor. — me suplicaba. — Ámbar, cariño dame la oportunidad. Se que lo he dañado pero no me alejes, prometiste que no lo harías. — ese fue Pierre con lágrimas en los ojos. Promesas y más promesas, solo que ninguna ha sido cumplida. — Nos íbamos a casar Pierre. — le digo con pesadez — Nos íbamos a casar y no me ibas a decir siquiera que el era tu hermano. Ya no aguanto, mis lágrimas empiezan a rodar por mi cara. Pierre aprovechando el momento de debilidad se acercó y limpió mis lágrimas con sus manos, acariciando mi mejilla en el proceso. — Perdón amor, perdóname. — dijo con lágrimas abandonando sus ojos. — Déjame cuidarte cariño, déjame protegerte, déjame... — No. — le susurre, quitando sus manos de mi cara. — ¿Tan poco importante fuí para ti que nunca le hablaste a tu familia de mi? Sabes que... — suspiré — Yo ya no quiero hablar. — Ámbar ¡Espera! — lo sentí detenerme el brazo. Tantos días anhelé sentirlo de nuevo y ahora me resulta un completo extraño. Ya no es lo mismo, ni el ni yo somos los mismos. — Cariño se que fuí un tonto pero por favor dame la oportunidad de — ¿De qué? ¿De volver a dejarme? ¿De engañarme? O de que me entere por otros que estás vivo. Después de todo, eso fue lo que hiciste. Te ocultaste como un cobarde y nosotros te necesitábamos — le dije sosteniendo mi pancita. Malditas lágrimas... — Angel, vámonos, esto no es bueno para ti. — me deje llevar por Connor sin mirar atrás pero me faltaron las fuerzas en las piernas para caminar. — ¿Angel? — escuché a Connor llamarme. Sentí como Pierre me tomaba por un brazo y Connor por el otro lado, estaba tan cansada que las piernas me fallaban. — ¿Que pasa? — Dijo él frente a mí, no lo veía muy bien, pero podía escuchar preocupación en su voz. — Vamos a sentarla — escuche a Pierre. Entre los dos lograron colocarme en el mueble en cuestión de segundos. No solté el brazo de Connor, era lo que me daba más seguridad. — Connor llévame a casa — le suplique. Mi hermano como siempre protector paso su brazo por encima de mí — En lo que te sientas mejor nos iremos a casa angelito, pero si no te mejoras iremos directo al hospital. — me habló con la calma que necesitaba, sin embargo yo ya quería salir de allí, no soportaba estar en el mismo lugar los tres juntos. — Pierre ¿Que pasa? — pregunto el. Yo por mi parte no me atreví a mirarlo, después de todo nunca le conté de mi discapacidad. Sentí culpa por un breve momento, que paso a segundo plano cuando me recordé que le debo a mi bebé estar bien. Estar bien para mi hijo. La respuesta no se hizo esperar, pero no provino de Pierre quien estaba a mi otro lado si no de Connor. — Ámbar sufre de Insuficiencia cardíaca, su estado por los momentos es de tipo funcional II, Ella no puede estar bajo tanta presión porque empeora su estado y pone en riesgo su vida y la del bebé. — ¿Qué? — reaccionó al instante . — Y-yo no lo sabía — sonó nervioso. — Amor ¿Por qué no me lo dijiste? — agachándose frente a mi sostuvo mis manos. — Este no es el momento — intervino Pierre. — Ahora lo más importante es que ella esté bien. Trataba de recobrar fuerzas recostada en el hombro de mi hermano abrazada a él, agradecí mentalmente que Connor estuviera aquí. Con el siempre me he sentido segura porque ante todo el me protege. Pasé alrededor de 20 minutos recobrando mis fuerzas y traté con esa poca energía pararme sola, por poco lo logro, pero terminé por aceptar la ayuda de Pierre y Connor. Cuándo pude colocarme completamente de pie me solté y fuí directo a la puerta dándoles la espalda mientras Connor caminaba a mi lado atento a cualquier movimiento. — Ámbar de verdad lo siento mi amor, no sabes cuánto me arrepiento por no contarte la verdad pequeña, te juro que todo lo que vivimos fué real, el hombre que estuvo contigo es el que soy y te lo voy a demostrar. — Ámbar ya no hablará más con ustedes hoy. — dijo Connor con su voz más severa cuando yo salía de la oficina. — Pierre, contigo hablaré mañana. y tú. — Yo soy James Williams, el verdadero padre de su hijo. Eso fué lo último que escuche decir antes de salir por completo de aquel lugar. Pasé la noche en casa de Connor, me sentía muy mal como para dar explicaciones a mamá y papá, por eso me llevo a su casa, allí me confesé con el, le conté la verdadera historia de cómo conocí a los dos hombres que he amado en la vida y como llegamos al día de hoy. Fuí honesta al respecto, sabia que el no me haría ningún reproche «Al menos hoy no» Es que Connor siempre ha sido protector conmigo y me escucha sin recriminarme nada. Se ha molestado, sí. No lo expresa pero lo conozco y se que por dentro está pensando que hacer. Sin embargo, se ha quedado conmigo, me ha dado tiempo para tranquilizarme y espacio para aclarar mis ideas, sobre todo mis sentimientos. Cansada de todo lo que ha ocurrido voy directa a la habitación de invitados y con unos pantalones para dormir y una camisa extra grande me acuesto en la cómoda cama. Tras unos golpes en la puerta mi hermano entra y me hace acordar a cuando vivíamos juntos, el iba siempre a llevarme un vaso con agua y más que todo verificar que estaba bien. Hoy, en este estado después de hablar con el pues me siento mejor, al meno más calmada pero con mucho que pensar. — Duérmete angel, mañana es otro día. — dijo después de colocar el vaso en la mesita de noche. — Eso quiero pero mis pensamientos no me dejan. — Bien — dijo acercándose al clóset — Que tal si intentas con esto, es posible que distraiga tu mente. — ¿Aún lo guardas? Esa pregunta hizo reír a mi hermano — angelito tienes un hermoso don, aquí hay obras maestras... — Exagerado — contesté riendo pero tomando mi primer block de dibujo. Dios que nostalgia... Mi primer block, mis primeros dibujos, al pasar las páginas sigo los trazos de cada uno. — Descansa angelito. — dijo antes de salir. Al día siguiente. Que peor manera de empezar el día, no tengo ánimos de nada, solo quiero quedarme acostada y pasar tiempo con mi bebé en la pancita. No he sabido nada de los dos en lo que va del día, por una parte me deja tranquila que respeten mi deseo, pero por la otra «Mi parte masoquista» se lamenta por no recibir ni una sola llamada o un mensaje de disculpa de ellos lo que ha dejado mi ánimo por el subsuelo. Busco mi teléfono y veo las fotos que nos hemos tomado juntos, en su mayoría son con Pierre, del día en que me dió el anillo, caminando, acostados en la cama, un vídeo que grabé haciendo el desayuno juntos... Voy pasando una por una, hasta que llego a la foto que tengo con James cuando le confesé que seríamos padres y su sonrisa era esplendorosa. Todo habria sido diferente si tan solo me hubiera dicho la verdad. Las palabras de Pierre resuenan como ecos en mi cabeza “Pudiste haberte quedado" ... “Tuviste elección y no la elegiste a ella" Si tenía la oportunidad para quedarse ¿Por qué no lo hizo? ¿Puedo reclamarle eso? Preferir luchar a quedarse conmigo... No es que no lo entienda, es solo que me molesta saber que no soy su prioridad. ¿Y Pierre? Está claro que tengo sentimientos por él... Lo amo, de verdad lo amo. Se ganó mi amor con sus atenciones, su paciencia y su cuidados para conmigo. “Yo me sacrifique por ti" ... “Yo cuide de una mujer que te amaba" “Me dejaste claro que debía cuidarla" Con cada palabra que recuerdo me duele más saber que signifique para el un sacrificio. Siento como si fuera su obligación más que su amor. Cómo si hubiera tenido que dejar muchas cosas por mi. *Es que eso fue lo que hizo * me recuerda mi conciencia. Si, sí lo hizo. Se hizo responsable de mi, se ocupó de los gastos aunque le pidiera que no lo hiciera, de las medicinas, de llevarme a todos lados, de no abandonarme, de aguantar mis malos ratos, mis celos, las citas medicas que nunca se saltó. ¿Cuando empezó a hacerlo por amor y no por compromiso? — ¡Ángel! — me llama Connor cuando llega a la sala. — Voy a salir por un momento. ¿Te sientes bien como para quedarte sola por más o menos dos horas? — Si, claro. — le respondo absorbiendo la nariz, miro mi reloj y son las 14:25 — ¿Vas a trabajar a esta hora? Connor tiene puesta su mirada en otro lado, bajo la cabeza en dirección a donde mira y lo notó. Tengo mi teléfono desbloqueado y claramente se nota que estaba viendo las fotos de ellos. Pone cara de descontento y se acerca a mi. — Ayer no te dije nada porque no quería que te sintieras peor de lo que estabas, pero hoy hablaremos con más tranquilidad y me dirás qué es lo que quieres hacer angelito. Se sienta a mi lado y posa su brazo por encima de mis hombros, acunandome. — Sabes que te apoyo verdad. — asiento con mi cabeza. — Sabes que cuentas conmigo pase lo que pase cierto. — le respondí “Sí" medio absorta. — ¿Confías en mi Hermanita? — le respondí de nuevo “Sí" — Entonces, tranquila. Lo que me importa es que tú y mi sobrino estén bien. — Connor, aún no sé cómo explicarlo a los demás. — No te preocupes por eso angelito. Todo se solucionará. No sé cómo mi hermano logra infundir tanta seguridad en mí, pero lo hace. A lo largo de todos estos años, cada vez que me he sentido mal, que me cuesta pararme o que los medicamentos me sientan de lo peor, el siempre logra animarme. Puede que incluso más que los gemelos o mis padres. Me siento afortunada de ser su hermana, el es un pilar en mi vida y en la de nuestra familia. — Conni — lo llamo como cuando era chiquita. Este me mira y sonríe. — Crees que podrías traerme algo de ropa que dejé en la casa de mamá. Connor suelta carcajadas — Si, claro angelito. — dice el sonriendo. Después de un buen abrazo de su parte, sale de la casa dejándome una copia de sus llaves por si necesito salir. Cosa que no creo, lo que deseo es quedarme en este cómodo sofá y tal vez despejar mi mente un rato. Cómo de costumbre y casi que por inercia, coloco la emisora de Pierre, escucharla cuando el estaba trabajando me hacía sentirlo cerca hecho que no cambia a pesar de estar molesta con el. Salvó que hoy me dedico a relajarme escuchando las canciones. ¿Si no hubiera aparecido Pierre en mi vida el igual se habría escondido de mi? Yo seguía amándolo, incluso después de no saber de él, seguía creyendo que regresaría. ¿Y si me hubiera dicho que estaba vivo ese día? Quizás yo no hubiera cerrado capítulo de nuestra historia. Quizás no me hubiera entregado completa a Pierre. Quizás hubiéramos regresado. Aunque eso no sería justo para Pierre. Igual, nos íbamos a casar... ¿Dónde quedan ahora nuestros planes de boda? Hum de mi familia solo mis hermanos y mis padres lo sabían, el resto no. Yo quería una boda sencilla con solo mi familia, no con todos los demás que nunca llaman o se preocupan por ti, esos que solo van a criticar. Y ¿Por parte de Pierre? Entonces las personas que iba a invitar ¿Quienes eran? Por más que intento distraerme, mis pensamientos regresan a ellos. “Bienvenidos queridos oyentes, este programa hoy estará más especial que nunca" se escuchaba la voz de la conductora. ¿El programa de radio? ¿Seguirá James dedicándome canciones? Para qué si ya sé que es él. “Bienvenidos de nuevo a este programa ¡Su programa! Pronto empezaremos con los mensajes para nuestros protagonistas así que ¡Quédate! ¿Quien sabe si el próximo protagonista seas tú?” ¿Yo? Si que soy yo. “¡Quien sabe mi querido Maxi! Todo es posible en las cosas del amor... Y como es costumbre... Que se escuche la primera canción" Hay que ver el ánimo que tienen estos chicos en la cabina. Colocan canción tras canción y mensaje tras mensaje algunos más graciosos que otros, no se los niego hacen un buen duo interactuando entre ellos. Pase a medio recostarme en el sofá con un plato de barcos de plátano al horno y queso en la mano. No pude negarme a hacerlo con el hambre que me dió. Busqué algo sano en la nevera de mi hermano, pero fué misión imposible, pudieron con mi voluntad. Así estaba escuchando música mientras terminaba con el último barco que quedaban en el plato. 17:55 Se ha tardado mi hermano ¿Dónde estará? “Señores, estamos llegando a la recta final de nuestro programa. Así que nos despedimos con esta canción para ti Lucero" — ¿En serio James? Seguirás dedicándome canciones por aquí. — digo en voz alta a nadie en particular. Estoy tentada en apagarlo. ¿Lo hago? No, ya es tarde. “Lucero tu loco enamorado te dice que entenderás cada palabra de la siguiente canción y con ella se despide" Escuchar eso me hace sobresaltar del mueble y acercarme a la radio, voy lento, la velocidad con la que me paré del sofá me hizo marear. ¿Se despide? ... Mm ... Camino poco a poco hasta que mis sentidos se van agudizando de nuevo. Los acordes empiezan a sonar y nada más el inicio de la canción hace añicos mi corazón. • Hubiera preferido perder en batalla... A mi alma... Que perderte a tí • Cada parte de mi se vuelve pesada, necesito sentarme. • Te hubiera regalado mi ración de aire ... Y aunque es tarde... Respirar por ti • El nudo en mi garganta se vuelve un cuchillo afilado que corta mi voz. • Si hubiera dicho todo y sin guardarme nada... Me asustaba no decirlo bien • ¿Miedo a decirme la verdad? Pero si yo te amaba... Te amo... Yo podía entenderte. • Si hubiera la manera de cambiarlo todo ... O algún modo de volar al ayer... • No James, no me digas eso... No quiero volver a perderte. La canción continúa, destruyendo a su paso el poco razonamiento que había adquirido horas antes. Perder a James... Perder a Pierre... No, no puedo... No es justo que lo diga pero no estoy preparada para eso. No quiero perder a ninguno. Estoy hecha un ovillo de vuelta en el sofá con la cabeza hacia abajo y mis ojos cerrados agotados de tantas lágrimas. Lejos estoy de estar en mí, tanto que no me fijé en qué momento acabo la canción, solo una voz me hace regresar del lugar a donde había volado mi mente «Mis recuerdos» Dos pares de manos me sujetan a los lados y una tercera se posiciona en mi cara. Abro los ojos tanto como puedo y figuras borrosas aparecen frente a mi. Me toma unos segundos recuperar la visión aunque creo que lo que veo es una ilusión. ¿Es posible? — ¿Estoy soñando? Tres sonrisas encantadoras surgieron al terminar mis palabras. — No principessa, no estás soñando. — me dice Pierre frente a mi. — Estoy aquí. — Pero es que... — se me cortan las palabras. — Amor — escucho su voz a mi derecha, inmediatamente volteo mi mirada a el, a James. — Tranquila, ya hablaremos cariño. — ¿James? ... ¡Estás aquí! Se quedó mirándome sorprendido — Jamás volveré a dejarte pequeña. — contestó reflexivo. — La canción... Esa letra... — le digo confundida. Este que sopesa mis palabras, consigue identificar a qué me refiero, responde — Es lo mucho que me arrepiento por no haberte dicho la verdad pequeña. — dice apenado. Luego su reacción pasa a ser sorpresiva, añadiéndole descaro a su respuesta. — Sinceramente creí que no lo escucharás Preciosa, ayer nos dejaste claro que no querías saber nada de nosotros. La ira va in crescendo dentro de mí, falta poquito para que me salga humo por la nariz. — ¿Y de la nada decidieron dejarlo así? — les suelto mirándolos. Hay que ver cómo me ponen, por un momento estoy hecha un mar de lágrimas y por el otro la furia me consume. Lo que más me molesta es que se ría. ¿Es en serio? — Hey pequeña ¿Quien dijo que yo te dejaría? — allí intervino Pierre — No principessa — dice sujetándo mi cara con suavidad. — Eso nunca. El gesto fué tierno, sentir su mano de nuevo en mi cara produjo el mismo hormigueo de siempre. Aunque por el rabillo del ojo pude notar como James se removía incómodo a mi lado. Connor, para tranquilidad de James, se aclaró la garganta interrumpiendo nuestro intercambio de miradas. — Ámbar — me llamó — Los tres se deben una conversación. Así que yo por lo pronto me retiro. — Gracias hermano, gracias por esto. — se despidió con un beso en mi frente, luego el se levanta, mira a cada uno y se va. — Entonces... — empezo a hablar James un minuto después de habernos quedado solos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR