— Entonces ¿Esto es un programa donde se dedican a contar historias de amor? — pregunta muy extrañado Connor.
Sin darnos cuenta se nos fué el día entre pláticas y chistes. Tenía mucho tiempo que no compartía de esta manera con Connor y que se quedará haciéndonos compañía es una grata sorpresa.
— Pues básicamente si hijo — responde mamá.
— Pero también hechan broma con los que escuchan, hacen preguntas capciosas y juegos divertidos. — complemento yo, en vista de que no está muy convencido de lo bueno que es el programa.
— ¡Ya! — responde medio dudoso.
— Que si hijo, es bueno. Tiene un no se que, que nos atrae a todos.
Canciones tras canciones, charla tras charla y ya mi hermanito le está agarrando gusto a los juegos.
— No pues, no te digo que llevan días dejándonos la intriga por quienes serán los protagonistas de la historia que tienen ahora.
— Bueno ¿Y no es que nunca revelan los verdaderos nombres? — vuelve a preguntar Connor.
Nosotras dos nos burlamos por su manera de preguntar.
— Digamos que aún no han dicho el apodo del que está dedicando. A según, eso lo debe decidir la muchacha cuando logré identificarse. Por lo menos eso fué lo que dijeron ayer, parece que muchas personas quieren saber si la mujer a la que se la dedican ya lo sabe.
— Eso no lo sabía mamá — le digo sorprendida.
— ¿No lo has escuchado ayer hija? — pregunta ella mirándome de manera extraña, a lo que yo niego con la cabeza.
¿Ayer? ¿Que estaba haciendo yo ayer que no los escuché?
Ahhh ya. Haciendo nuestras compras alimenticias y aclarando unas cuantas cosas a cierta vendedora. ¡Ahora recuerdo!
— Perdona mamá ¿Que has dicho? — que no le he escuchado nadita con los pensamientos que tenía.
Mamá y Connor se me quedan mirando divertidos pero está empieza a hablar como se lo pedí.
— Le decía a tu hermano que hubiera visto como te pusiste el día que empezaron a contarla.
— Ah hermanita las hormonas ya te empezaron a hechar broma — dice sarcásticamente.
Mi mamá anda que me mira raro, está como buscando respuestas o algo en mi mirada. Ese “Algo" aún no se que es...
— Si — reí nerviosa. — Me dieron ganas de llorar. — suelto tratando de disimular.
“¡Ajá radioescuchas! recuerden que si quieren ser el protagonista de nuestro programa ¡Anímense! Y cuéntenos su historia, que nosotros estaremos encantados de ser sus cómplices" escuchamos al muchacho con su voz de locutor.
Mientras escuchábamos juntos el programa en sala «acompañada de mi siempre fiel tarro de frutos secos» escuchamos a mamá comentar.
— Tal vez eso le serviría a Christopher, tener un hermoso detalle con la muchacha. Después de todo esos dos se aman, solo les hace falta un empujoncito — decía esto último con un tono más bajito y juguetón.
—¡Puede ser una buena idea! Le voy a preguntar a Pierre si ellos pueden ayudarnos.
Hablando más sobre el tema de nuestro hermano dejamos de prestarle atención a la radio, yo estaba distraída con las ideas que cruzaban mi mente para ayudar a mi hermano, pero luego mamá llamo nuestra atención.
— Hijos shh — nos hace callar — Ya van a decir sobre la historia. — se le notaba que estaba emocionada.
“Mis queridos oyentes como ya saben, la protagonista de esta historia aún no ha logrado identificarse" comentaba con voz triste. “Peeeero" continúo alegre “Aún tenemos mensajes para ella, para que pueda reconocerse. Así que no nos daremos por vencidos"
“Desde luego mi querida Vicky" le completa su compañero “Lucero, tu loco enamorado quiere que sepas que te escucho cuando deseaste que estuviera allí contigo y se emocionó al ver que aún sigues manteniendo tu promesa"
Mi corazón por motivos que aún desconozco empieza a latir rápido. Trato de que no me afecte, no debe afectarme, pero si lo hace.
"Solo quiere hacerte saber que siempre ha estado contigo ¡Así es lucero! este hombre quiere decirte que nunca te ha dejado sola. Él nunca te olvidó"
La canción empezó a sonar por los altavoces del equipo, todos quedamos en silencio escuchando la hermosa voz de un hombre que habla sobre no olvidar lo que los unió, de no dejar que otros entren en su historia y sobre todo, de no arrepentirse por el amor. La música es suave. Es romántica. Es desarmadora.
La letra no hace más que resurgir los sentimientos catapultados en mi corazón.
Trato de controlarlos, trato de armar una coraza que no se derrumbe, trato de sujetarme al amor que siento por Pierre, y sin embargo aquí estoy, reviviendo de nuevo los momentos que pase con él.
Los besos, las caricias, las veces que estuve entre sus brazos, los te amo que nos dijimos, las cosquillas que me hacía en cada esquina. Incluso me ví de nuevo montada en su espalda aquella tarde que me cargo para no resbalar ni mojarme los pies cuando quedamos atascados en una calle llena de agua.
Todos los momentos regresan a mí mezclándose unos con otros, flaqueando mis fuerzas.
Abro los ojos cuando me doy cuenta de que en toda la canción los he mantenido cerrados y mi mirada cayó directa a la de mi mamá quien permanecía impávida observando mi reacción. Tenía una expresión que no supe descifrar y que se me quedó grabada en mi interior, al igual que esa frase de la canción que tanto retumba en mi corazón «Que lo nuestro se quede nuestro»
Llegó la noche y Pierre aún no regresaba a casa, eso ya empezaba a preocuparme. Era extraño que se tardará y que ni siquiera enviara un mensaje... Más raro aún. Lo llamo y nada, sigue sin contestar. Le deje varios mensajes en su teléfono pero su última conexión me indica que no los ha visto.
Mi madre la pasó buscando papá cuando salió de su trabajo y ambos se fueron a descansar. En cambio, Connor sigue conmigo, dijo que no me dejaria sola hasta que llegará Pierre, cosa que agradezco, estar sola incrementaría mi estado de nervios.
«No voy a seguir esperando» me digo en mi mente.
— Connor ¡Vamos! — le digo segura de lo que quiero hacer.
Este me mira y sabe lo que pienso, por eso lo amo tanto, siempre me apoya en todo sin ponerme negativas. Agarra las llaves de su carro y yo por mi parte tomo el bolso «siempre me ha parecido que es más cómodo que una cartera» allí tengo todo lo que necesito, mi identificación, las tarjetas, mis pastillas y por último llaves de la casa. Al fin y al cabo es solo verificar que está bien ¿Cierto? Y en compañía de Connor basta para ello.
Los dos salimos de la casa y nos montamos en su carro.
Veamos, a esta hora ya debería estar en casa, pero si no lo está, entonces debe estar en la radio eso es lo más lógico.
La tienda a esta hora debe estar a punto de cerrar, en cambio la radio tiene programas hasta media noche, allí debe estar.
Le digo la dirección a Connor y este acelera de inmediato. En menos de media hora ya habíamos llegado a la emisora, gracias a dios que vine con Pierre antes pues ya todos me conocen como su mujer así que no me ponen negativas a la hora de entrar. Sin embargo, quedan extrañados por mi presencia y más con la del hombre que me sujeta.
Mi pancita a pesar de no ser tan grande me cansa rápido, por ello decido apoyarme del brazo de Connor y este me sujeta con mucho poderío. Cualquiera que nos viera y no supiera que soy la mujer de su jefe pensaría que Connor es mi pareja, pero mi hermano siempre ha sido así de sobreprotector. Yo ya estoy más que acostumbrada y a estas alturas me da igual lo que quieren pensar los demás.
Así vamos caminando y llegamos a la oficina de Pierre, la puerta está entreabierta y escucho voces dentro. Le hago señal a mi hermano para que se detenga y ambos quedamos a escasos centímetros de la entrada.
— ¿Por qué no me lo dijiste? — se escucha un angustiado Pierre dentro de la oficina.
— No hagas como si no supieras. — le recrimina la voz, esa voz que tantas veces desee escuchar. — Se que ella estuvo aquí antes de mi, se que ella te lo dijo.
¿Es él?
Estoy helada a unos pasos de la puerta, Connor notó mi cambio y volteo a verme, estaba pálida agarrada a su brazo.
— No estaba segura — dijo Pierre — Yo no podía decirle sin tener la seguridad de que estabas vivo.
— ¿No pudiste? O ¿No quisiste? — le acusaba. — Ambos sabemos que te has beneficiado de todo esto.
— ¡No pude! ¿Sabes cuántas veces ella lloro por ti? ¿Cuántas veces la escuché en secreto desear que estuvieras allí? ¿Cuántas veces tuve que callar para no herirla más? ¡No! No lo sabes. Así que no me estés culpando por esto, cuando fuiste tú quien me empujo a ella.
No podía creer que los estuviera escuchando juntos y hablando de mí así... Mis lágrimas ya habían abandonado mis ojos y Connor no entendía nada de lo que estaba pasando, solo estaba al igual que yo, escuchándolos.
— Yo no te mandé a suplantarme — le escupió — Ella es mía y tú solo fuiste a ocupar lo que yo tenía con ella.
— No ¡Por favor! — le dijo en modo irónico — Solo me dejaste claro que debía encargarme de ella y de tu bebé. Dime ¿Si eso no es ocupar tu lugar entonces que es? Es que si hubiera sido yo, nunca me hubiera ido, nunca la hubiera abandonado.
— Claro, porque tú nunca tuviste el valor de sacrificarte por otras personas. — le soltó defendiendo su decisión.
— ¿De qué hablas? ¿Sacrificarme? Me he sacrificado por tí idiota... Me sacrifique por tí para cuidar de una mujer que te amaba... ¿Y tú dónde estabas? Sacrificandote por otras personas cuando la que más te necesitaba estaba aquí. Pudiste haberte quedado... Pudiste hacerlo... Tuviste elección y no la elegiste a ella.
Sus palabras duelen, siento como poco a poco se van haciendo añicos cada parte de mi corazón. Sacrificios, mentiras, palabras vacías, todo lo que ambos me dijeron son puras palabras vacías.
La cara de Connor demuestra el enojo que está sintiendo, está entendiendo un poco lo que pasa y se que se está conteniendo ya que si me llega a soltar seguro que me caigo al suelo.
— Yo no te veo asiendo un gran sacrificio Pierre, después de todo, te vas a casar con mi mujer.
— Ella ya no es tu mujer. — le dice amenazador — Ella es mía y por Dios que me casare con ella. — hizo una pausa — Debes tener muy buenos informantes porque no se lo he dicho a nadie de nuestra familia.
¿Nuestra familia? ... Un momento dijo ¿Nuestra familia?
Ahora me doy cuenta de que iba a cometer el mismo error otra vez, le iba a entregar mi vida, mi familia y lo más importante para mí, mi hijo a un hombre que realmente no conozco.
¿Es que como estoy siendo tan tonta? ¿Tan irresponsable conmigo y con mi hijo?
No puedo creerlo, mi manos se agarran más fuertes al brazo de Connor. Siento como si me echaran un balde de agua fría, cada parte de mí se siente como si mil agujas se clavaran en mi piel.
Connor está haciendo lo que puede entre sujetarme y aguantar las ganas que tiene de matar a los dos por lo que está escuchando.
— Llevo tres semanas aquí, ¿Crees que no lo iba a saber? Los he seguido, los he visto. La vi cuando fue a comprar su vestido de novia.
¿Me vio? ¿Cuando? ¿Cómo? Si yo no lo ví... Y si tiene tanto tiempo aquí ¿Por que no me lo ha dicho? ¿Por que se ha tenido que esconder de mi?
— ¿Y por que no se lo dijiste? ¿Por que no te mostraste a ella? Si tanto la has seguido.
— Ese no es tu problema. — le sentenció.
Por que no me lo dijo. ¿Por qué sencillamente se oculto?
— ¿Que no es mi problema? Me dejaste a cargo de ella y ahora que regresas te escondes... ¿A qué diablos juegas? — le gritó.
— No estoy jugando hermano, te voy a dar tiempo a que seas tu mismo quien se lo diga. — le soltó.
¡Son hermanos! Dios mío... ¿Que Pierre me lo diga? ¿Por que no fué el mismo a decírmelo? Estoy temblando pero de la rabia con ellos dos.
— No estás hablando en serio — le dijo incrédulo.
Lo que sea que haya hecho no pude notarlo estando del otro lado de la puerta, pero si escuché como Pierre respiraba con dificultad al escuchar esas palabras.
— Pensándolo bien, voy a dejar que ella se de cuenta que sigo vivo.
— Así que eres tú ¡Verdad! Tu eres el que deja los mensajes en el programa.
El sonrío.
— Después de todo es su programa favorito, como no le voy a dejar mensajes allí a la mujer que amo. No seas tonto Pierre, ella y mi hijo son el motivo de que siga vivo — Dijo en un tono más serio — Te juro que los voy a recuperar.
¡Increíble! ¿Esa es la manera por la que quiere que me enteré? Atormentandome a través de canciones. Haciéndome sentir culpable por estar con Pierre.
Siento que le estrangulo el brazo a mi hermano, aunque por la fuerza con la que aprieta sus manos en forma de puño, la mía no debe hacerle mucho daño.
No doy más... Tengo unas ganas incontrolables de ahorcarlos a los dos.
¿Por qué se empeñan en jugar con mis sentimientos? ¿Por qué me hacen esto? Si yo les he entregado todo de mi.
— No te equivoques hermano — escuché decir a Pierre — Puede que me haya acercado a ella por una promesa que hice contigo, pero ahora ella es mí mujer. — acentuó cada sílaba de las palabras que decía — Yo la amo a ella y se que ella me ama a mi.
— ¿Te ama más de lo que me ama a mi? — le oí decir a el — Lo mismo te digo Pierre, puede que yo la haya dejado pero la voy a recuperar, a ella y a mi hijo.
¿Es en serio lo que están haciendo? ¿Están compitiendo por mi amor? Por el amor que les di a cada uno sin condición. Por el amor que les entregué a ciegas y ahora compiten por saber quién se queda con todo.
¿Cómo se atreven a engañarme?
¿Cómo se atreven a reclamarme como si fuera un juguete? Cómo si yo no tuviera ni voz ni voto.
Respira Ámbar, respira.
Serena tu respiración, tranquiliza tus emociones.
Connor me levanta la cara y entre susurros me pregunta — ¿Estás bien?
Yo la verdad estoy devastada, agitada, como la mierda, pero mi bebé no se merece esto. Así que me armo de valor y le respondo — Si.
Me paro derecha, saco todo el aire que tengo y me lleno de las fuerzas que no sabía que tenía. Doy los pasos que me separan de la puerta y la abro de par en par.
Dos pares de ojos se quedan en shock al verme, están parados frente a frente con la misma expresión en su rostro. Me acerco. Se que Connor está detrás de mí, respaldando mis movimientos, pero esos cuatro ojos siguen fijos en mí.
Camino hacia ellos lentamente, siguen inmóviles frente a mi.
Paso mi mirada a uno y luego al otro.
— ¡Ámbar! — me llama y sus ojos proyectan brillo en su mirada.