"Respira profundo y no pienses las posibles consecuencias”. Esas fueron las palabras que Ellie susurró antes de salir esa tarde de la posada con rumbo al rancho de Nicholas. Ellie insistió en que fuera temprano, sin embargo, no podía bajar las escaleras y subir al auto. Sentía un temor bien fundamentado, el cual se basaba en el estado crítico en el que se encontraba el padre de Nicholas y lo que causaría revolcarme en su pasado y convertirlo en el foco de atención. Un desasosiego que me ahogaba, atestaba mis venas y paralizaba mi corazón. Era como si me inyectaran un tranquilizante de caballo en las venas del cuello. No me inquietaba realizar una rutinaria entrevista. Lo que me aterraba en sobremanera era la persona que lastimaría esa decisión. Deseaba que el destino no fuera tan cruel

