No tenían ni un segundo para recuperar el aliento pues si lo hacían seguramente otra oleada de mercenarios les caerían encima. El moreno disparo al cerrojo y de una patada abrió la puerta, en cuestión de segundos una granada rodó hasta sus pies y apenas tuvo tiempo de patearla. Esta estallo a pocos metros dentro de la habitación lanzando a todos a su alrededor contra las paredes. — ¡Demonios! — ¡Cuidado! — Alerto Alexander, al ver como un grupo de hombres salían de la habitación y se les lanzaban encima. Michael disparo rápidamente al que se le venía encima empujando su c*****r a un lado. — ¡¿Qué diablos fue eso?! — Grito Michael al ver la enorme destrucción. Aquellos hombres que habían salido corriendo del interior no eran más que niños y ni siquiera estaban armados. — Son distract

