Michael observo desde un punto seguro y confirmo lo que la chica había dicho, la situación no podía ser más extraña. La trampa se trataba de un conjunto de armas en ambos lados del pasillo unidas por algunos cordeles, era algo tonto pues en algún momento se le acabarían las balas. — Alguien debió activarlas. — La sola idea de que hubiese enemigos cerca elevaba sus alarmas. — Nosotros no pudimos ver nada. Pero es una distracción, el lugar no está despejado. Ten cuidado — Punteo Alexander. — ¿Saben cómo desactivarla? — Pregunto Michael pues el conjunto de cordeles no parecía precisamente sencillo. — No pierdas tiempo. Esquívalo y sigue a ese imbécil. — Chillo Irina. Michael suspiro y asintió a pesar de ella no podía verlo. La chica estaba bastante alterada y comenzaba a volverlo loco

