Irina miro atónita a Sebastián y rápidamente la ira la tomo por completo.
— ¿Y qué es lo que pretendes Sebastián? —Pregunto con ironía. — Quieres que me deje violar por todos los hombres que quieran para entrar en ese lugar e intentar sacar a la niña esa, que me maten en el proceso o me hagan algo peor y tu mientras tantos te quedas aquí disfrutando con tu secretaria y enriqueciéndote a costa mía ¡No lo hare! — Grito furiosa
— Irina… — Murmuro el hombre más que cansado de las quejas de la chica.
— No. Ni Irina ni nada, no lo permitiré — Hablo esta vez Liam bastante enojado.
— Podrían callarse de una vez y escucharme —Vocifero molesto. — Irina es de la misma edad que la chica por lo tanto las pondrán en la misma habitación, no te harán nada. Lucas a comprado a uno de sus trabajadores y se encargara de que no te hagan nada, en cuanto llegues te llevara directamente a la habitación te daremos herramientas y sacaras a la chica con ayuda de Liam. — Explico aunque seguía sin convencer a los hermanos.
— Tu mismo lo has dicho, Lucas lo ha comprado significa que puede echarse para atrás, Irina no entrara sola allí — Zanjó Liam.
— No me importa lo que digas Liam, aquí mando yo y si necesito a Irina para un trabajo tú no tienes por qué meterte — Regaño molesto Sebastián.
— Pues bueno que Liam no se meta, me da igual. No soy una de tus empleados. No lo hare — Se negó Irina.
— ¡Suficiente! Ustedes saben cómo son aquí las cosas si no hacen lo que digo los castigare. — Amenazo. — Yo soy quien pago su educación y sus lujos. — Dijo furioso.
Tenía razón, Sebastián era quien pagaba la universidad de Liam… Y para el chico sus estudios eran muy importantes. Irina lo pensó mejor, ella aun era joven y no le importaba mucho si perdía un año de sus estudios hasta otro próximo trabajo, pero para Liam sería horrible, el chico luchaba a diario por salir adelante con sus estudios y alejarse de los dichosos trabajos.
Miro a Sebastián con asco. Lo odiaba, odiaba esa forma que tenia de mantenerlos bajo su control. Sus propios hijos eran solo perros que podía adiestrar con recompensas y castigos.
— Esta bien, lo hare — Susurro. Sebastián la miro sorprendido, era la primera vez que la chica tenía una actitud sumisa. Una sonrisa se formó en su rostro… Había encontrado el punto débil de la chica.
Liam la miro incrédulo y preocupado a la vez. No entendía por qué la chica lo había hecho y le molestaba que ella se arriesgara de esa manera.
— Perfecto. Viajaran ahora mismo y Lucas les dará las instrucciones. — Dijo el hombre con simpleza.
Liam salió del lugar furioso e Irina lo siguió en silencio, sabía que cuando se enojaba no era bueno hablarle. Pero él ya no tenía ni voz ni voto allí, y revelarle que lo hacía por él solo empeoraría las cosas. Comprendía su temor, pero ella no podía permitir que Sebastian arruinara la vida de Liam.
Sebastián era astuto, sabía muy bien dónde pegar para hacerlos obedecer, y tal como lo tenía planeado en menos de una hora estaban volando a Maceió con nada más que una mochila a cuestas. Liam seguía enojado e Irina estaba perdida en sus pensamientos, aunque intentara ocultarlo estaba asustada.
“Me encaminaba a una de las peores situaciones para una persona, y sin saberlo uno de los golpes que cambiaria mi ser nuevamente."
— Bien hermanitos — Llamo Lucas intentando quitarle hierro al asunto, mientras colocaba un maleta negra frente a ellos. — Esto es lo que usaran. — Informo antes de abrirla.
[…]
Y allí se encontraba frente al edificio donde tenían a quien sabe cuántas chicas obligándolas a prostituirse diariamente. Tenía miedo, mucho miedo, pero intentaba no demostrarlo.
— ¿Estás segura de esto? — Pregunto Liam, él estaba aterrado de que a su pequeña hermanita le pasara algo.
— Tranquilo estaré bien, además esto será rápido y confió en que nos sacaras lo antes posible. — Intentaba actuar lo mejor posible para tranquilizarlo.
El plan consistía en llevar a Irina como una niña de la calle que habían captado en una de las tantas redes que poseían esas personas, Rodrigo el hombre al que Lucas le había pagado, la llevaría dentro directamente a la habitación de la niña que tenían que rescatar, cuando llegara la noche Rodrigo abriría la puerta y las dejaría salir; Lucas y Liam debían estar esperando en la entrada y coordinar todo por radió para no ser descubiertos.
— Irina. — La llamo antes de que saliera. — Toma. — Le dijo sacando un arma de su pantalón y un pequeño audífono casi transparente. — No dejes que te hagan daño, está cargada.
Aquello era un seguro. Sin embargo no quería ni pensar en que algo pudiese salir mal...
En minutos le explico nuevamente cómo sacarle el seguro y le dio algún tip que otro, se la entrego y ella la guardo bajo su ropa, coloco el audífono en su oreja y finalmente salió del auto. Frente a ella apareció un hombre muy alto y fornido, su piel estaba curtida por el sol y su ropa era horriblemente desaliñada, era Rodrigo. Este rápidamente la tomo del brazo con fuerza mientras Lucas arrancaba dejándolos solos.
— Lo siento niña. — Le dijo antes de darle un fuerte golpe en el pómulo tirándola al suelo.
Irina lo miro asustada y molesta, eso no era parte del plan. No entendía nada, ¿Se había echado para atrás? El terror la invadió de solo pensarlo y rápidamente comenzó a forcejear pero al tener más fuerza el hombre la arrastro dentro del lugar. Pasaron por una pequeña puerta custodiada por dos chicos que la recorrieron con la mirada cosa que la asqueo al punto de tener arcadas. No iba a permitirlo, daba igual el trato con Sebastian no quería que la mirarán y de solo pensar en que podían tocarla la aterrorizaba al punto de hacerla temblar como una hoja.
En cuanto estuvo adentro el miedo se apoderó por completo de ella al ver el horrible lugar, parecía una especie de hospital abandonado donde habían muchas puertas enumeradas y cerradas con candados. No sabía si Rodrigo había cambiado de opinión o no, pero debía ser más lista. En un segundo de despiste logro zafarse del brazo de Rodrigo y corrió por el lugar en busca de una salida, no sabía a dónde iba ni que hacer. Estaba sola y aterra. Ese hombre la había golpeado y ni siquiera podría pedir ayuda si algo peor ocurría.
Antes de que pudiera ver por dónde iba termino chocando con un enorme florero que la tiro al suelo. Con los nervios a flor de piel observo como Rodrigo se acercaba, no tendría oportunidad de correr nuevamente así que hizo lo primero que se le ocurrió; se saco el arma y la enterró rápidamente ocultándola.
— Niña estúpida. — Vocifero molesto levantándola de un tirón.
En ese momento un hombre muy distinto a los demás que había visto, pues estaba bien vestido y se notaba que era un hombre mayor, apareció.
— Rodrigo — Lo llamo —¿Qué sucede? ¿Quién es esta niña? – Dijo mirándola.
— Es una rezagada del cargamento anterior. Puede servir para esta noche. — Explico empujándola frente a él.
Este la observó detenidamente causándole escalofríos, la evaluaba como si fuera solo un trozo de carne a la venta.
— Ya lo veremos. Sígueme — Dijo el hombre llevándola por un pasillo aun más oscuro.
Intento forcejear nuevamente pero está vez fue inútil, los dedos de Rodrigo se cerraron alrededor de su muñeca con tanta fuerza que le era imposible soltarse.
Arrastras la llevaron hasta una especie de despacho muy parecido al de Sebastián, Irina observo horrorizada la gran cantidad de chicas que mantenían allí de todas las edades, arrodilladas en el suelo permanecían en silencio mientras sus cuerpos desnudos y llenos de heridas de todo tipo temblaban descontroladamente... Era una impresión tan espantosa que le causaba escalofríos, Irina intento salir corriendo pero nuevamente Rodrigo la tiro al suelo con tanta fuerza que logro aturdirla, antes de que pudiera recuperar sus cinco sentidos este se le vino encima y comenzó a arrancarle la ropa dejándola completamente desnuda, el corazón de Irina latía con tanta fuerza que incluso resultaba doloroso.
Sabía que gritar por ayuda no serviría de nada pero aún así no pudo evitar chillar mientras luchaba por mantener los retazos de tela pegados a su cuerpo, estaba aterrada y se sentía sucia de solo estar desnuda frente a esos hombres. Rodrigo la zarandeo hasta ubicarla junto a las demás y el otro hombre comenzó a caminar frente a ellas levantando con una vara el rostro de cada una.
— Me gustan. Llévalas a sus habitaciones en unas horas tendremos clientes — Dijo en burla y las mujeres junto a ella comenzaron a temblar y llorar.
Rodrigo las hizo levantarse y solo le basto azotar con una vara el trasero de una de ellas, para lograr que todas le obedecieran. Caminar por el pasillo en fila frente a todos esos hombres resultó en una tortura, estos les dirigían miradas lascivas y les gritaban obscenidades. No pudo hacer más que cerrar sus ojos con fuerza intentando no llorar, tenía mucho miedo…
De dos en dos Rodrigo las fue dejando en distintas habitaciones y cerrando los candados con la misma llave. Irina intentaba mantenerse atenta a todo pues no iba a permitir que le hicieran algo. Debía salir de allí.
Al llegar al final del pasillo solo quedaba ella, Rodrigo abrió el candado y se le acerco antes de abrir la puerta, su piel se erizo y no pudo reprimir un leve temblor en cuanto le sintió tan cerca… Su aliento rozo la piel desnuda de su cuello provocándole un vacío en el estómago. Quería vomitar.
— Sigo de tu lado niña — Susurro haciendo que se encogiera más y antes de que pudiera contestarle le dio un empujón haciendo que cayera de bruces dentro de la habitación.
Escucho el sonido del candado cerrándose y se sintió desfallecer pero aún así reprimió todas las ganas que tenia de gritar, llorar y huir. El plan seguía en marcha y sabía que Liam la sacaría de allí.