Irina se encontraba de rodillas en el suelo de esa horrible habitación que apestaba a orina y humedad. Miro alrededor topándose con una litera metálica bastante sucia y desarreglada, paredes de bloques grises y una pequeña ventana a ras del techo. Comenzó a respirar con dificultad siendo atacada por la claustrofobia y su mente comenzó a volar entre las distintas cosas que esas personas podrían hacerle. No quería estar allí... Su mejilla ardía horriblemente producto del golpe, recordándole a cada segundo que ese hombre no era de fiar, aunque le hubiera dicho que estaba de su lado no confiaba en él en lo absoluto. Un quejido lastimero casi inaudible llamo su atención, no estaba sola allí. Fijo su vista en un rincón que no había visto y logro distinguir una figura pequeña y ovillada, una

