Después de mucho tiempo Irina permitió que las lágrimas volvieran a desbordarse de sus ojos, como ríos llenos de amargura que se deslizaban por sus mejillas. Ya no tenía más fuerzas... Agotada física y mentalmente, se dejó caer en aquella empolvada cama en un intento por mitigar el espantoso sentimiento de romperse a pedazos. Dentro de la caja se encontraba un viejo peluche, un caballo blanco... Estaba raído y se notaba que era muy viejo, pero para ella era algo muy importante. "Recordaba perfectamente lo que era, de niña solía dormir abrazada a ese peluche... Fue un regalo de mamá en mi último cumpleaños. Era mi juguete favorito." Con sumo cuidado, como si temiera romperlo, saco el viejo juguete dela caja y tras unos segundos de observarlo, se abrazo a el sintiendo como un nudo se for

