Un sonido inundo toda la habitación aquella mañana, Sebastián ya hacía en la camilla mientras las enfermeras se alejaban de su cuerpo inerte, a pesar de todos sus esfuerzos el corazón del hombre dejo de latir despidiéndose finalmente de la vida. Nadie en la casa tenía conocimiento de lo ocurrido la noche anterior. Liam no volvió a hablarle, cosa que en cierto modo agradecía pues ya no tenía más fuerzas. — Lo lamento mucho... No hubo nada que hacer — Se disculpo una enfermera en cuanto salió al salón. No sentía dolor alguno por la muerte de ese ser, el único sentimiento que ahogaba su corazón era el resentimiento. Sin inmutarse observo los rostros inexpresivos del resto de hombres de Sebastián, al parecer todos ya esperaban la muerte de ese monstruo. Sus hermanos no fueron la excepción pu

