CAMILA
— No puedo dejar a Lauren aquí tirada — El sonríe y niega con la cabeza.
— La llevaré a su casa de camino, deja de resistirte, sabes que quieres irte conmigo — El tiene toda la razón ya no tengo mas excusas para negarme, estoy loca de deseo por el.
— No soy una fácil — Que quede claro, no quiero que el piense que hago eso con todos los hombres, aunque si lo hiciera ¿que? es mi puto cuerpo, no le debo explicaciones — Bien pensado Cami, ahora vocalízalo — dice la voz de mi conciencia, la miro mal.
— No estoy pensando, ni diciendo eso — Se defiende de mi ataque ridículo.
— Por favor no rompas mi corazón — Es lo único que queda por decir antes de ceder a mis instintos básicos.
— No pienso hacerlo — Solo bastaron esas palabras y me rendí, solo quiero estar con el y sacármelo del sistema, iré a su casa, tendré sexo salvaje con el y luego mañana lo habré superado y me olvidaré del asunto.
— ¿Vas a irte? — Pregunta Lauren molesta — Todavía no estoy borracha — Me había olvidado que no estoy sola, ese es el efecto Edward en mi cabeza, me hace olvidar todo.
— Lo se, pero hay un ligero cambio de planes — Le contesto un poco apenada por abandonarla.
— Espero que tenga la polla lo suficientemente grande que valga la pena abandonar a tu mejor amiga — Todavía dice que no está borracha, normalmente no es así de atrevida o grosera.
— ¡Lauren! el está justo aquí — La regaño, pero ella solo se burla de mi.
— Tiene buen tamaño — Contesta Edward casual como si tal cosa.
— ¿Me muestras? — Sip, definitivamente está borracha.
— ¡Lauren! — perdió el filtro boca cerebro, como se le ocurre decir eso. — No le hagas caso, al parecer ya está borracha. — La disculpo — Ademas, a la única a quien le mostraras tus partes esta noche será a mí — le saco una sonrisa picara con esto.
— No voy a decepcionarte — ¡Oh Dios! necesito salir de aquí ahora.
— ¿Podrían hacer un video y enviármelo? — Lauren de verdad se pasó dos pueblos, que mierda tiene en la cabeza.
— Okay, suficiente, ¡nos vamos ahora! — La tomo del brazo y hago que se levante.
— Solo estoy bromeando, no quiero ver tu culo flaco en un video — Se burla de su comentario y se levanta de mala gana.
— Eres igual a Emma, solo lo disimulas con tu carita de yo no fui. — Me hace un puchero y luego me abraza.
— Vamos señoritas, es hora de irnos a casa.— Gracias a Dios, Lauren está incontenible.
Salimos al estacionamiento y Edward nos lleva a su auto, es un hermoso mercedes n***o, obviamente el tiene el dinero suficiente para comprar juguetes caros.
Nos metemos al auto y lleva a Lauren a su departamento, ella va todo el camino muy callada y pienso que se durmió, pero solo está inmersa en sus pensamientos. Cuando nos bajamos, la acompaño y espero a que abra la puerta y entre.
— Segura que no estás tan ebria como para caerte por las escaleras — Me mira mal y me toma del pelo.
— No abuelita, solo estoy un poco encendida, ya lárgate a follarte al tipo, deja de perder el tiempo. — Caigo en cuenta, que esto realmente está sucediendo, Edward está esperando por mi.
— Adiós Lauren, mañana hablaremos — Le digo abrazándola.
— Eso espero, quiero los detalles. — Seguro que si, pienso.
Termino de despedirme de ella, cuando ha cerrado la puerta, subo al auto de Edward de nuevo y el arranca con destino a quien sabe donde; tengo un revuelto de sensaciones; estoy emocionada, nerviosa y ansiosa por estar con el, este hombre me gusta mucho y espero que no me decepcione, llevo demasiado tiempo fantaseando con este momento.
*** ***** ****
Muy diferente a lo que yo pensaba, el doctor no vive en una gran casa a las afueras de la ciudad como los otros ricachones que conozco, tiene un departamento muy cerca del hospital donde trabaja. Entra al edificio por el estacionamiento subterráneo y apaga el auto, se quita el cinturón de seguridad y cuando estoy haciendo lo mismo, me sorprende tomándome de la cara y acariciando mi boca con su dedo indice.
— Me moría por hacer esto.... — No alcanzo a preguntar a qué se refiere cuando pone su boca sobre la mía y me besa, siento sus suaves labios y su lengua en mi boca, había esperado tanto este momento que pierdo el control fácilmente, un momento estoy en mi asiento y al siguiente lo empujo sobre el suyo y me monto a horcajadas sobre el, tomo su cara y lo beso con toda el hambre que tengo acumulada en el cuerpo, el me agarra por el cuello con una mano mientras con la otra acaricia mi cuerpo, estoy muy caliente y excitada, no creo poder llegar al departamento, estoy moviéndome sobre el para hacer fricción en mi entrepierna, lo deseo demasiado, el está acariciando mis pechos por debajo de mi blusa y yo gimo de placer, en un momento me suelta y me habla entre jadeos:
— Hay que parar o no respondo — ¿Que mierda habla? solo quiero que termine lo que empezó.
— No quiero parar ahora — Contesto mirándolo a los ojos con seguridad.
— ¡Atrás ahora! — ¡Oh mi Dios! voy a tirármelo en el asiento trasero de su auto, en este momento estoy mas excitada si eso es posible, me paso al lado de atrás y el me sigue, me pone de espaldas en posición horizontal entre los dos asientos y se acomoda entre mis piernas, luego vuelve al ataque y me besa duro, es un hombre en una misión, me sube la camiseta y saca mis pechos del sostén sin quitarme ninguna de las dos prendas, besa y chupa y siento que mi entrepierna es una corriente de agua, no puedo esperar mas.
— Edward, no juegues mas conmigo — Le ruego, ya no soporto el juego previo.
— Quiero que sea bueno para ti — Es tan lindo que duele.
— Ya lo es, mas tarde podemos ir lento. — El asiente y se mueve hacia el asiento de adelante. — ¿A donde diablos vas? — No quiero empezar a pensar y arrepentirme.
— Los condones están en la guantera — Bien pensado Doc..... espera un momento, ¿que dijo?
— ¿Por qué hay condones en tu guantera? — Por favor que no sea un completo mujeriego.
— No sabia si podría aguantarme a llegar a casa contigo. — Repuesta correcta amigo, pienso.
El encuentra los condones y me quita el pantalón, es un poco difícil por el espacio reducido, así que los saca con todo y bragas, gruñe en aprobación mientras mira mi centro y sin aviso pone su boca en mi, ¡hijo de puta! creo que moriré por sopor orgásmico, su lengua juega con mi clítoris y luego con mi entrada, me muerdo la mano para no gritar, no quiero que nos descubran, el sigue besando y chupándome ahí abajo y yo no puedo soportar mas, me vengo duro, el no espera mucho, saca su dura hombría, se enfunda en el condón y me penetra sin ninguna compasión; lo que siento es tan intenso que no puedo compararlo con nada que haya sentido antes, el entra y sale de mí, mientras me acaricia, me taladra una y otra vez hasta que vuelvo a caer en un impresionante orgasmo, luego de unos cuantos golpes mas, el al fin se viene y cae sobre mi.
Se queda así por un rato y luego se levanta y sale de mi, siento un gran vacío por la perdida; se quita el condón y le hace un nudo, se sienta a un lado y pregunta:
—¿Estas bien?— Aún le cuesta respirar con normalidad.
— A parte de haber perdido mis sesos con ese par de orgasmos, creo que todo bien.— Me sonríe y veo como sus ojos brillan. — Sin mencionar que estoy con los pechos al aire en tu auto. — el mira mi cuerpo y siento un poco de vergüenza, mi blusa sigue arriba, y no tengo pantalones, ni bragas.
— Creo que estoy enamorado de tus pechos — Bueno, no es una declaración de amor, pero algo es algo. — Arriba, hay que vestirte, alimentarte y luego follarte un par de veces mas. —Dice ayudándome a levantar y pasándome los pantalones.
— Y decían que el romance estaba muerto — Me burlo mientras me visto.