EDWARD
Dejé a Cami en el restaurante esta mañana, está enojada porque cree que no tomo en serio lo nuestro; si supiera que cargo en el bolsillo un anillo hace unas semanas tratando de encontrar el momento perfecto para proponerle que se case conmigo, no lo hice antes porque quería tener un mejor puesto de trabajo y ofrecerle una relación de calidad donde pudiéramos pasar mas tiempo juntos.
Mi madre casi arruina la sorpresa cuando vino de visita con sus insinuaciones de bodas y nietos; quiero casarme con mi chica, pero ella es una romántica empedernida y va a querer una propuesta que haga suspirar a nuestras futuras generaciones cuando contemos la historia, por eso tiene que ser perfecta.
Voy directo al hospital, amo mi trabajo, me gusta salvar vidas, nací para esto; pero estoy en un momento de mi vida en el que lo único que siento que me falta y deseo para sentirme completo, es una familia propia, una esposa y también hijos.
Desde que conocí a Camila, fue como si me hubiera golpeado un rayo, su sonrisa, su manera de ser tan honesta y transparente, es tan hermosa y perfecta, estoy seguro que es la mujer de mi vida, quiero pasar el resto de mi existencia junto a ella y que sea mi compañera, mi amor y la la madre de mis hijos.
Cuando fui al restaurante la primera vez, tenia toda la intención de conquistar a Emma, ella me cautivo con su belleza y buen corazón, así que estaba un poco obsesionado con conocerla mejor, pero para mi sorpresa, al llegar al lugar, me encontré con la visión de la mujer mas hermosa que mis ojos habían visto, así que olvidé por completo el propósito que me llevo al lugar y solo pude centrar mi atención en ella, Camila.
Llevo un tiempo queriendo pedirle que formalicemos lo nuestro, pero mi trabajo y mis excesivos horarios, me hicieron dudar al pensar que ella podría cansarse y dejarme, pero no ha sido así; por eso he decidido que he esperado demasiado, esta noche voy a hacerle la propuesta y ella al fin dejará de sentir que no la tomo en serio.
Tengo un día totalmente ajetreado y loco, paciente tras paciente y un par de casos de emergencia, pero cuando es momento de irme, noto algo fuera de lo normal y es que ella no me ha llamado o escrito en todo el día, lo que es extraño, porque normalmente nos mensajeamos un montón durante todo el tiempo que estoy en el trabajo y cuando no la llamo, me llama ella a preguntarme, que carajos me tiene tan ocupado que no puedo dedicarle dos minutos de mi tiempo, para decirle cuan hermosa es y cuan loco estoy por ella; realmente me preocupa lo que puede estar pasando por su loca cabecita.
Le marco a su teléfono móvil varias veces, pero me envía al buzón de voz luego de timbrar por un buen tiempo, ella nunca ha ignorado mis llamadas, debe estar realmente molesta conmigo.
Salgo del hospital y me voy a su casa, pero al llegar veo que el departamento está en completa oscuridad y ella no se encuentra por ningún lado, llamo a Lauren y me dice que Camila salió del trabajo hace un buen tiempo y que pensó que vendría a casa, estoy preocupado ¿y si algo le pasó?
Vuelvo a marcarle y nuevamente me manda al buzón de voz, ¿donde diablos estás Camila?
Salgo de su casa y me voy a l mía, estoy enojado y preocupado por su actitud infantil, si no quiere verme ni hablar conmigo, está bien, creo que su enojo es una completa estupidez.
Llego a casa y estoy muy molesto, nunca en los años que llevamos juntos habíamos tenido una pelea que no hayamos solucionado de inmediato, entro al departamento y me voy a mi habitación, necesito darme un baño y relajarme un poco; cuando entro, veo que la lampara de la mesa de noche está encendida y ella está acurrucada echa un ovillo debajo de las sabanas, me siento como un imbécil de inmediato, me acerco a la cama y me acuesto a su lado, la atraigo hacia mi cuerpo y la acurruco; parece que ha estado llorando y se que es por mi culpa, por ser un completo idiota.
— Nena lo siento, soy un total imbécil — Me disculpo, no pensé que ella estuviera tan molesta, de haberlo sabido esta mañana no la habría dejado hasta que habláramos y solucionáramos todo.
— Edward todo está mal — la abrazo mas fuerte, quiero que sepa cuanto la amo.
— No digas eso Cami, sabes que te amo, no quiero que pienses que no te tomo en serio — A la mierda la propuesta de cuento de hadas — Solo estaba esperando el momento perfecto para pedirte que te casaras conmigo — Meto la mano en mi bolsillo y saco la cajita de terciopelo donde tengo el anillo — Mira, compré un anillo hace un tiempo pero quería que fuera especial y ahora lo he arruinado todo. — Ella jadea y se pone la mano en la boca para ocultar su asombro.
— ¿Ibas a pedirme matrimonio? — No debería estar tan sorprendida, era obvio que esto iba a pasar tarde o temprano.
— Claro que si, solo quería que fuera perfecto, lo siento porque por mi culpa estás así — Nota mental, no volver a darle largas a nada mas, Camila no se lo toma bien.
— Edward, no es tu culpa, solo.. — La interrumpo, porque no quiero que como siempre asuma la responsabilidad por todo.
— Camila, cásate conmigo, no quiero esperar mas tiempo, no quiero verte infeliz nunca mas — Ella se levanta, se sienta a mi lado y me habla:.
— Claro que quiero casarme contigo, pero hay algo que debo soluciona primero — Me levanto también sorprendido por su respuesta, hasta hace unas horas estaba enojada porque no me comprometo y se supone que el festival de tristeza fue por mi culpa, estoy un poco perdido aquí.
— ¿De que estás hablando? — Así que no era por mi culpa que estaba tan alterada, me pateo mentalmente por ser tan tonto.
— Hay algo de mi pasado que está queriendo destruir mi futuro y debo encontrar una solución antes de que empecemos el resto de nuestra vida juntos — Sea lo que sea, estoy seguro que ella y yo, podremos arreglarlo.
— ¿Por eso estabas así? — Camila asiente y hace un puchero, es tan linda. — Déjame ayudarte — Ofrezco de inmediato, no hay nada en este mundo que no haría por ella.
— Esto es algo que nadie puede solucionar por mi — De que demonios está hablando, odio cuando se pone tan misteriosa.
— Camila ¿que está sucediendo? — No me gustan los secretos, no me guata que ella oculte cosas de mi.
— Voy a contarte todo cuando esté preparada, pero pase lo que pase, por favor confía en mi — Odios esto, pero voy a darle su espacio, no quiero presionarla, por ahora.
— Está bien, pero si es demasiado, sabes que haré cualquier cosa para ayudarte — Y lo digo en serio, lo que ella necesite, estoy dispuesto a todo.
— Gracias amor. — Nos abrazamos y nos quedamos así por un buen tiempo, pienso en que podrá ser lo que la puso así y nada viene a mi cabeza, voy a tener que empezar a averiguar algunas cosas.