EL HOMBRE PERFECTO

1890 Palabras
CASI TRES AÑOS DESPUÉS....   CAMILA Desde que Edward y yo comenzamos a salir, todo fue bastante rápido, aunque al principio como que nada fluía, luego que estuvimos juntos la primera vez, todo se fue acomodando poco a poco; aunque el sigue siendo un hombre muy ocupado con su trabajo; luego de terminar su residencia y obtener su especialización en cardiología como tanto deseaba, el hospital le ofreció un puesto con excelentes prestaciones y muy bien remunerado, por lo que aceptó sin pensarlo dos veces.  Salir con él, ha sido como un sueño para mi, el es prácticamente el hombre perfecto y yo,  aunque terminé mi carrera en cocina y administración de restaurantes, aun siento que él está muy por encima de mi liga y con bastante distancia. Me remuevo en la cama y siento como gruñe en mi espalda; desde que comenzó nuestra relación, dormimos juntos casi a diario, una semana después que empezamos a salir, él ya tenía la llave de mi departamento para poder entrar y salir a sus anchas, así no me despertaba en mitad de  la noche cuando venia de un turno largo, solo llegaba y se metía en la cama conmigo, también me dio la llave de su casa así yo también podía tener libre acceso a su lugar, pero ahora tengo mis cosas esparcidas entre su casa y la mía. — Deja de mover ese perfecto culo que tienes sobre mi entrepierna o no respondo— Sonrío y me volteo para mirarlo. — Deja de cucharear conmigo entonces — Edward es un acurrucador nato, tiene el cuerpo más cómodo y delicioso en este planeta. — Nunca — Dice acomodándome en su pecho —  Además, si no estás cansada por el ejercicio de anoche, creo que estoy listo para una nueva ronda mañanera — Me erizo al escuchar su propuesta de sexo, pero infortunadamente ambos tenemos obligaciones y hay que levantarnos. — Eso me gustara mucho pero, hay que trabajar — Arrugo la cara porque lo que mas desearía es pasar más tiempo con el. — Reportarte enferma — Como si pudiera hacer algo así. ¿Con quien lo haría? ¿Conmigo misma? — Claro que no, ese negocio es en parte mío, así que no puedo dejar de ir solo porque mi sexy y muy caliente novio quiere pasar el día en la cama — Hace un tiempo, Emma nos regaló el restaurante por partes iguales a Julio, Lauren y a mi; el negocio es bueno y da buenas ganancias, mucho ha cambiado desde hace tiempo,  Vincent fue acusado por complicidad en el secuestro de Emma, por lo que tuvimos que contratar a alguien más, ahora Scott el sobrino de Julio es quien trabaja con nosotros, Lauren se irá pronto a ejercer su carrera así que Julio y yo le compraremos su parte. — Ojalá pudiera hacerlo, pero también tengo pacientes que tender, solo estaba tanteando las aguas. — Últimamente siento que no tenemos tiempo para los dos, solo estamos juntos en la cama y me preocupa mucho que nuestra relación se termine por distanciamiento. — El restaurante está en un buen momento y Lauren está a punto de empezar a trabajar en la empresa de Benjamín, por lo tanto tendremos que contratar a alguien más y debo entrenarla bien. — Aunque estoy feliz por ella, voy a extrañar verla a diario. — Me gustaría llevarte a algún lugar el próximo fin de semana, los dos solos ¿que dices? — Sería genial poder pasar un tiempo de calidad con él, me emociono al pensar en ello. —  Hablaré con Julio hoy, muero por ir de viaje contigo — Me emociona que vayamos a pasar tiempo de calidad, hace mucho no hacemos nada divertido. — Entonces es un hecho, ahora hay que decidir a dónde iremos — Esperaba que mi hombre tuviera listo ese pequeño detalle. — Pensé que ya lo sabías — Digo de mala gana. — Esta noche arreglaremos eso ¿está bien? —  Le sonriso feliz por los planes. Nos levantamos de la cama, me pongo una de sus camisetas, mis bragas y nada más; mientras él se da un baño, yo preparo el desayuno. Edward es un hombre muy activo, pero por su falta de tiempo nunca cocina, yo por el contrario aprendí a hacerlo desde muy joven, así que el es el encargado de recoger nuestro desorden, mientras yo me hago cargo de cocinar para ambos; tenemos una rutina que nos ha funcionado a la perfección todo este tiempo, unos días me quedo en su casa y otros el se queda en la mía, aunque últimamente algo ha estado molestándome. Sale de la habitación perfectamente vestido y arreglado para irse al trabajo, me da un beso y le doy una taza de café recién preparado, me agradece y se sienta en la sala, lo miro como siempre, embobada, porque todo es tan doméstico que se siente como que la vida me está dando todo lo que me quitó cuando era una niña, amor, felicidad y espero que pronto mi propia familia. Eso es lo que me está sacando lentamente de mis casillas, Edward y yo no hemos hablado aún de cunado eso seria posible, me preocupa que él esté demasiado cómodo con esto y no quiera pasar al siguiente nivel o que conozca a alguien en el trabajo con su misma educación y de pronto se de cuenta que soy poca cosa. Mi humor se oscurece un poco mientras preparo el desayuno, luego sirvo y nos sentamos juntos a la mesa, hoy debo llegar  a trabajar al medio día, así que tengo tiempo suficiente para pasar con él antes de tener que arreglarme para irme, aunque ahora me siento molesta. — Estás un poco seria, ¿pasa algo? — No quiero dañarnos el desayuno, pero tampoco quiero mentirle. — Me preguntaba, si eres feliz conmigo — Llevo un par de días con esto metido en la cabeza, él y yo nos conocemos hace 3 años ya y tenemos una cómoda rutina, pero a veces pienso: ¿que pasaría si el un día decide que quiere a alguien más? — ¿Por qué me preguntas eso? — Tiene una expresión de confusión en su cara. — No lo se, pienso que tal vez te has acostumbrado a mi y te gusta esta rutina, pero no piensas en algo más a futuro o solo está esperando que llegue la persona indicada y yo solo soy un mientras tanto. — No quiero pensar que es así, desde que estoy con Edward es como si mi mundo se hubiera iluminado, no quiero perder eso. — Camila, te he dicho infinidad de veces, de mil maneras cuanto Te Amo, no sé a qué viene esto — Eso es lo que mas me molesta, que aún no comprenda por qué estoy así. — ¿Por qué no vivimos juntos? por ejemplo —  Toma eso tonto despistado. — No lo sé, pensé que te gustaban las cosas como estaban.— De donde diablos sacó eso, parece que vive en un universo paralelo al mio. — Creo que tenemos un problema de comunicación entonces. — Digo con sarcasmo, dejo el tenedor y me rindo con el desayuno, estoy de mal humor. — Camila, ¿qué es lo que está pasando realmente aquí? — Nosotros siempre hemos sido muy honestos el uno con el otro así que le suelto lo que siento. — Tengo miedo que conozcas a alguien más y pienses que no soy suficiente para ti.... y me dejes — Ahora que lo pienso, solo me siento insegura de lo nuestro porque quiero mas y no sé como pedirlo. — Ven aquí — Me señala sus piernas y no lo dudo, me levanto y camino hacia donde está, me siento sobre el  y paso mis brazos por su cuello, él me mira a los ojos y me agarra por el cuello y me besa con una ternura que me desarma, cuando me suelta, me habla mirándome muy fijamente — No quiero que digas esas cosas, ¿por qué querría a alguien mas si ya tengo a la mujer perfecta para mi? — Aunque me derrito en sus brazos, ahora que empecé no puedo parar. — Llevamos casi 3 años juntos y creo que para este momento ya deberíamos vivir en la misma casa al menos — Le reprocho. — Si eso es lo que quieres,entonces hagámoslo — Odio que sea tan condescendiente. — No, no quiero que lo hagas porque te presioné a hacerlo. — Quiero romance, propuestas de ensueño, como en los cuentos de princesas, ¿por qué no lo entiende? — Me gustaría que viviéramos juntos — Me dice al oído, pero sigue sonando como una obligación, definitivamente no me sirve. — No, ahora creo que lo haces solo por hacerme sentir mejor y no porque te nace, voy a bañarme, debo ir a trabajar. Me levanto de sus piernas y no dejo que diga nada mas, me voy a mi habitación y me meto en la ducha, últimamente estoy muy irritable y se que es por la última cena que tuvimos con su madre mientras estuvo en la ciudad la semana pasada, la señora es un amor, es dulce, amable y me trata como una hija; pero cuando insinúo que quería nietos, Edward solo se rio de ella y le dijo que ya tenia dos, los de su hermana.  No es que esté diciendo que quiero casarme ya y tener hijos, pero sí me gustaría tener esa opción a mediano plazo; ahora, el solo cede a hacer lo que quiero para no molestarme y eso me enoja más. Salgo del baño luego de terminar de hacer todos mis asuntos y me arreglo para ir al trabajo, cuando salgo de la habitación, él está esperándome, me toma en sus brazos y me da un pequeño beso. — No quiero que estés enojada conmigo, dime que quieres que haga y lo haré, sabes que te Amo Camila, eres la mujer mi vida. — no, aún no se siente sincero. — Entonces haz las cosas por iniciativa propia y no porque yo te presiono, estoy muy enamorada de ti desde la primera vez que te vi, quiero todo contigo. — A veces quiero que el sea quien tome la delantera. — Todo lo hago porque quiero, no pienses lo contrario y sabes que estoy locamente enamorado de ti también. — No es que dude de sus sentimientos, solo quiero sentir que nada podrá separarnos. — Vamos, hay que trabajar. — Lo tomo de la mano y vamos a su auto para que me deje en el restaurante y luego se dirija al hospital. *** **** *** *** Esa misma tardes luego de cerrar, estoy terminando de limpiar y desinfectar las mesas  del salón luego de un día ajetreado, cuando alguien entra al restaurante. — Ya no hay servicio — Digo sin voltear a mirar. — Ni siquiera para mi — Volteo y mis ojos se abren con sorpresa al ver la figura parada junto a la puerta, ¡no puede ser! ¿como diablos me encontró?  todo mi mundo colapsa, esto es malo, muy malo.  — Paul, ¿qué haces aquí? — Trato de parecer lo mas calmada posible. — Vine a recuperar lo que me pertenece. — Se acaban de abrir las puertas del infierno.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR